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Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, explica qué hacer cuando tu hijo te pega: "Les hace más vulnerables"

Álvaro Bilbao
Álvaro Bilbao, neuropsicólogo. Fotomontaje con imágenes de Getty Images e Instagram @soyalvarobilbao
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Es muy habitual y entra dentro de lo normal que los niños pequeños entre los 18 meses y los 4 años peguen a sus padres. Es un gesto común y no hay que malentenderlo puesto que es una forma de gestionar las emociones. Los niños carecen de las herramientas necesarias para gestionarlas debido a la inmadurez cerebral y a la falta de lenguaje por lo que esta 'agresión' (que pueden ser incluso contra ellos mismos) tan solo es una forma de expresar emociones intensas como la frustración, la ira, el estrés, el cansancio o la alegría desbordante, conseguir algún objeto material o buscar atención de sus padres y nunca por maldad.

Es importante entender que los niños pequeños pegan, sobre todo, por impulsividad. Al no tener recursos verbales y como la corteza frontal, que es la responsable de controlar impulsos, no está desarrollada los pequeños recurren a esos pequeñas "agresiones" ante las cuales es fundamentan que los padres sepan reaccionar de la forma adecuada para corregir ese comportamiento y que aprendan a buscar alternativas a la hora de gestionar esas emociones que les desbordan. Para hacerlo el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, que también ha dado las claves para que los niños obedezcan, ha explicado a través de sus redes sociales qué debe hacer un padre y qué no cuando un niño le pega.

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Lo que nunca se debe hacer un padre cuando su hijo pequeño le pega

Existen muchas formas de reaccionar ante una agresión de un pequeño y aunque unas pueden ser más acercadas que otras, hay cosas que nunca debe hacer un padre. A través de sus redes, Álvaro Bilbao ha explicado que no hay que enfadarse ni gritar, tampoco hay que intentar manipularles con la reacción y tampoco irse sin más.

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  1. Decirles frases como "¿pero tú eres tonto o qué te pasa?" nunca pueden ser una opción. Según ha explicado el experto, "los estudios demuestran que las reacciones muy intensas de los padres aumentan la probabilidad de que los niños pequeños vuelvan a pegar porque hacen que el niño se sobreexcite y le enseñan que tiene mucho poder", dice el experto, que califica esta opción como un 0/10.
  2. "Papá se pone triste cuando le pegas" o frases de ese estilo es sin duda la peor de las opciones para Álvaro Bilbao, que la valorado con un -5/10. A pesar de que pueda parecer inofensiva "esta reacción enseña a los niños codependencia y les hace más vulnerables a la manipulación emocional"
  3. Tampoco es recomendable abandonar la actividad que se está haciendo y decirles frases del tipo "muy mal, ya no juego más, me he enfado". Aunque es algo mejor que las otras dos opciones y la califica con un 1/10, retirarse cuando un niño pega "enseña a evitar los conflictos y hace que se pierda autoridad".

Las opciones más recomendables en caso de agresión de un niño

Lo fundamental cuando un niño pega a su padre es mantener la calma, parar ese comportamiento, validar la emoción pero ser firmes, poner límites y ofrecer alternativas a ese comportamiento para que la próxima vez pueda gestionarlo de una manera diferente. No es fácil y por ello, Álvaro Bilbao ha ofrecido a los padres las claves para que su reacción sea la más adecuada ante esta situación.

  1. "Muy mal, no me gusta que me pegues. Papá no quiere que le pegues, ¿te queda claro?". Esta es una buena opción a la hora de reaccionar, aunque no la perfecta. Álvaro Bilbao la califica con un 5/10 porque "pone un límite claro". El problema está frase evidencia que el padre "se pone nervioso e interpreta un signo de inmadurez cerebral como un ataque personal".
  2. "No cariño, no pegamos. No pegamos a la gente. Nos tratamos bien". Esta frase, acompañada por supuesto del tono correcto y de un gesto que "pone un límite claro con la mano", se convierte en la mejor opción y el neuropsicólogo la califica con un 10/10 porque el progenitor "mantiene la calma y la autoridad". Además la frase, "recuerda al niño una norma general sin hacerlo algo personal". De esta forma, el niño aprende claramente que ese comportamiento no es el adecuado y por lo tanto le enseña una norma básica de convivencia.

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