Una psicóloga, sobre si se puede seguir siendo amiga de los dos miembros de una pareja que ha roto: "Es un duelo"

Una pareja que acaba de discutir. Pexels
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De las muchas circunstancias que pueden poner a prueba la fortaleza de una relación de amistad, pocas son tan incómodas como una ruptura. Pero no tu propia ruptura, sino la de una pareja de quien eres amiga. Hay parejas que son muy duraderas, pero teniendo en cuenta que las estadísticas de divorcio andan por el 50% en España (a las que hay que sumar las separaciones de parejas que no estaban registradas de forma oficial), es algo que posiblemente nos llegue a pasar en algún momento. Si tenías mucha más relación con una de las personas, lo habitual es que sea con ella con la que te quedes, pero ¿qué pasa cuando los quieres a los dos por igual? ¿Es normal sentir que esa ruptura ajena nos afecta emocionalmente?

“Es completamente normal”, señala la psicóloga clínica Elena Daprá, que indica que hasta podríamos experimentar una especie de duelo. “El duelo es una reacción normal ante cualquier pérdida significativa en nuestra vida y, en este caso, no solo se pierde la relación de ellos, sino también la versión de la amistad que se tenía con ambos cuando estaban juntos”.

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Dependiendo también del tipo de vínculo que tuviéramos con la relación, puede que vivamos su disolución con mayor o menor intensidad, añade la psicóloga Violeta Pons, directora del centro Pons Psicología. “A veces ocurre por nuestra historia que estamos viviendo con especial emoción esa relación entre esos dos amigos”. Es lo que ocurre cuando, por ejemplo, se conocieron gracias a nosotros o has jugado algún tipo de papel importante en la formación de la pareja. “Una cosa en la que me puede afectar es en las alianzas, como la duda de con quién me mantengo, a cuál de las dos personas de la pareja sigo apoyando, si significaría una traición hacia alguno de ellos seguir apoyando a su expareja”, ejemplifica.

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Este, el de si es posible seguir siendo amiga de ellos por separado, es uno de los aspectos críticos de la nueva situación. “Me mantengo amiga de las dos partes por separado... Hasta que al final inevitablemente una acaba desligándose, por distintos motivos”, cuenta Arancha, que recuerda varios casos en los que le pasó. De todas formas, también indica que a veces el tiempo lleva las cosas en una dirección distinta. “Otra variante es que poco a poco retomen contacto entre sí y acabe habiendo una amistad de todos, varios años después de la ruptura. Todo tiene su proceso”, asegura.

Cómo actuar para seguir siendo amiga de los dos

Pongamos que quieres mantener ambas amistades. ¿Es posible? ¿Cómo actuar en esas primeras semanas? “Es importante en la amistad dar libertad para que estos amigos que están en su momento afectivo de separación puedan tomar su decisión sin que su amistad conmigo suponga una carga extra”, sostiene Pons. Para cuidarse, e intentar mantener las amistades, es importante elegir muy bien los tiempos (cuánto dedicar a uno y a otro) y poner algunos límites. “Si a lo mejor hay alguno de los dos amigos que está muy demandante conmigo, de querer contarme mucho las cosas, debo decidir qué límites quiero poner. ¿Cómo quiero meterme o no meterme en el ajo? Y a lo mejor hará falta explicar: ‘Oye, me estás hablando mal de mi amigo y yo ahora mismo esto no lo puedo sostener. Quiero seguir apoyándote, pero no me metáis en el medio en la separación’”, explica.

Esto lo tiene muy claro Arancha, que cuenta que cuando se encuentra en esa situación normalmente evita dar información del otro. “Solo cuento si son datos muy fuertes, comentados de manera aséptica. Por ejemplo, si se muere un familiar cercano de uno de ellos, se comenta de manera objetiva con la otra persona y ya. Pero nada de entrar en análisis de cómo fue la relación ni nada parecido. Eso sí que lo considero ‘peligroso’ para mi relación con cada uno de ellos y desleal con la otra parte, con quien no hablo del tema”, asegura.

En esa complicada situación en la que nos encontramos, en la que además queremos ayudar a ambos —son, al fin y al cabo, amigos cercanos que están pasando un momento difícil—, ¿qué hacer? Elena Daprá da varias pautas. En primer lugar, debemos intentar ser un espacio seguro para ambos, pero evitando a la vez “que nuestra amistad se convierta en un campo de batalla”. Para esto, recomienda escuchar sin juzgar ni tomar partido y no criticar ni hablar mal del otro (y reconducir la conversación si se nos empieza a hablar mal de la otra parte de la expareja).

El segundo aspecto que cree que es importante es no obligarlos a coincidir, avisando con antelación si esto va a ocurrir. En las ocasiones en las que, finalmente, coincidan, Violeta Pons recomienda tener una conversación previa con cada uno. “Puedes explicarles: ‘a mí misma se me hace un poquito difícil, porque os quiero seguir apoyando a los dos y no quiero que ninguno de los dos os sintáis mal ni traicionado ni dejado al lado. ¿Tú qué necesitas de mí en esa situación?’”. Esta honestidad general ante la ruptura la defiende también Elena Daprá, que añade que debemos reconocer nuestros propios límites. “Podemos tomar pausas sin culpa y comunicar que también necesitamos cuidar nuestro bienestar”, explica.

Otro aspecto importante son los tiempos que tendrá cada uno de los miembros de la expareja en su proceso. Daprá explica que lo habitual es que cada uno de ellos viva la ruptura de forma diferente: quizá uno esté más afectado que el otro, necesiten apoyos diferentes (“que uno prefiera hablar y otro distraerse”) o se recuperen a un ritmo distinto. Debemos intentar “adaptar el apoyo según lo que cada uno necesite en lugar de darles el mismo tratamiento a ambos”, indica.

Por su parte, Violeta Pons añade que es muy importante también que esa ruptura no se convierta en un tema tabú. “Es muy importante explicitar lo más posible las cosas, que no haya un tema escondido que nos genera malestar y que tenemos que estar evitando. Si es una amistad de las de verdad, el generar un tema tabú, en el cual los dos tenemos sensación de que aquí está pasando algo, pero que no podemos terminar de hablarlo, lo que haría a la larga es alejarnos. En estos casos, es importante quizás explicitarlo: ‘Oye, estás pasando una época muy importante y me da la sensación de que no me quieres hablar de ello. Lo entiendo perfectamente porque soy una persona que está en medio, pero quiero seguir siendo tu amiga con mucha cercanía. ¿Qué necesitas de mí?’”, propone.

Cuando somos quien ha roto con su pareja

Todo esto es aplicable también cuando eres quien acaba de dejarlo con su pareja y tiene un amigo o amiga que sabe que es también un apoyo importante para el otro. “Es un proceso difícil. Como persona que está en ruptura de relación, lo primero que tenemos que hacer es cuidarnos a nosotros mismos”, señala la psicóloga Violeta Pons. “Según cómo haya sido la ruptura, mantener contacto con lo anterior puede no solamente ser doloroso, sino que me impide realizar un duelo completo. Porque me separo de ti, pero no me termino de separar”, explica.

En estos casos, quizá sea necesario separarse también temporalmente de esos amigos atrapados en el medio y buscar apoyo en un entorno no compartido. “En nuestra familia, en amigos más cercanos a nosotros…”, asegura Pons. Eso sí, esa separación o distanciamiento temporal es importante explicitarlo, especialmente cuando sí nos gustaría retomar la relación de amistad pasado un tiempo. “No debemos hacer ni un ghosting ni un dejar de hablar las cosas ni un tabú, sino hablar claramente. ‘Te quiero como amigo, pero ahora mismo me está costando mucho mantener una relación cercana con los entornos de mi expareja. Durante un pequeño tiempo y hasta que yo tenga la ruptura un poquito más colocada, voy a poner un poquito de distancia contigo'". Dejar claro que no es algo personal y que es solo durante un tiempo.

La amistad, cuando es cercana y fuerte, puede resistir al terremoto de esa ruptura. Que dos vértices del triángulo suelten la cuerda que los une no significa que tengan que soltarse también de ese otro punto que tenían en común. “No es sencillo, pero si la relación de amistad era importante y si todas las partes podemos ser claras, entonces totalmente, sí se puede”, asegura Violeta Pons. Lo mismo opina Arancha: "no es nada difícil hacerlo cuando las personas son maduras", concluye.