Entrevista a Lulú Figueroa: "La maternidad también me ha aportado otra sensibilidad y otra forma de mirar las cosas"
La artista nos habla de su pasión por la pintura, de cómo encaja las horas de estudio con la maternidad y de su relación con las redes sociales
Kira Miró: “Bendito encasillamiento, gracias a él no he parado de trabajar, aunque te abre unas puertas y te cierra otras"
MadridLas flores, el color y los pequeños detalles del día a día tienen mucho que ver con la forma en la que Lulú Figueroa mira el mundo. También con cómo lo pinta. Creció en una familia en la que coger los pinceles era algo habitual y, después de estudiar Historia del Arte, decidió dedicarse de lleno a una vocación que la acompañaba desde pequeña. Hoy, entre las horas de estudio y la maternidad, ha aprendido a aprovechar los ratos que van surgiendo, aunque hay algo para lo que sigue necesitando tiempo: decidir cuándo un cuadro está terminado.
Su universo floral ha llegado también a la botella rosa de Solán de Cabras con motivo de la 13.ª edición de ‘Reflejo de un Compromiso’, la iniciativa solidaria que la marca impulsa junto a la Asociación Española Contra el Cáncer. Un proyecto que nos sirve de punto de partida para charlar con ella sobre pintura, conciliación y esa relación con Instagram que combina el cariño de quienes siguen su trabajo con la presión de estar siempre presente. También hablamos de moda española, de las obras que cuesta dejar marchar y de por qué sentirse cómoda sigue siendo su mejor truco para acertar con un look.
Tu trabajo está muy ligado a las flores y a la naturaleza. ¿Recuerdas cuándo empezaste a sentir que la pintura iba a ocupar un lugar tan importante en tu vida?
La pintura siempre ha estado muy presente en mi vida. Desde pequeña he tenido una relación muy natural con el dibujo, el color y todo lo visual: mi tío, mi abuelo, mi madre, incluso mis hermanos pintaban, muchos de forma profesional. Estudié Historia del Arte y cuando acabé la carrera me centré en la pintura al 100%. Pintar es mi manera de mirar y también de relacionarme con lo que me rodea.
¿De dónde encuentras la inspiración para tus obras? ¿Te llega más de los paisajes, de los recuerdos, de los objetos cotidianos o de momentos concretos?
Evidentemente, la naturaleza tiene muchísimo peso en mi trabajo, las flores, el campo, los cambios de luz, los colores… Pero también me inspiran mucho los recuerdos o las escenas cotidianas. A veces no sabes muy bien por qué algo te llama la atención, y un tiempo después aparece de alguna manera en un cuadro.
En la 13.ª edición de Reflejo de un Compromiso, el proyecto solidario impulsado por Solán de Cabras junto a la Asociación Española Contra el Cáncer, has llevado tu universo floral a una botella rosa y a una obra colectiva sobre la red de apoyo frente al cáncer de mama. ¿Qué querías transmitir con las flores y qué significa para ti que tu arte forme parte de una iniciativa así?
Para mí ha sido un proyecto muy especial por todo lo que representa. Quería que las flores transmitieran mi sensibilidad con vida y belleza, pero también con esa idea de acompañamiento. Una flor puede ser frágil, pero al mismo tiempo tiene una enorme capacidad para crecer, resistir y florecer. Que mi trabajo pueda formar parte de una iniciativa como esta me emociona muchísimo. El arte normalmente nace de algo muy personal, así que verlo transformado en algo cotidiano que puede acompañar, sensibilizar o aportar algo a los demás le da un sentido diferente y muy bonito.
¿Cómo fue el proceso de crear la ilustración de la botella y pensar en una obra que, además, crece con las aportaciones de la gente?
Me gustó mucho la idea de que no fuese una obra cerrada, sino algo vivo que pudiera crecer con las aportaciones de otras personas. Cada persona aporta algo y, al final, todas esas pequeñas partes construyen algo mayor. A la hora de crear la ilustración quería que fuera reconocible, dentro de mi universo, con las flores y el color como protagonistas, pero teniendo siempre presente el significado que había detrás. Ha sido muy especial ver cómo una obra que empieza siendo algo mío deja de serlo para convertirse en algo colectivo.
También eres madre y tienes una carrera artística muy activa. ¿Cómo compaginas el trabajo con la maternidad en el día a día? ¿Has tenido que cambiar tu forma de organizarte?
La maternidad cambia mucho las cosas, ahora tengo que organizarme muchísimo más para aprovechar cada minuto. He aprendido a aprovechar mejor el tiempo que tengo y también a aceptar que no todos los días son iguales. La maternidad también me ha aportado otra sensibilidad y otra forma de mirar las cosas, que inevitablemente acaba reflejándose en mi trabajo.
¿Hay algún momento del día en el que te resulte más fácil concentrarte y pintar, o has aprendido a aprovechar los ratitos que van surgiendo?
He aprendido a aprovechar los ratos que aparecen. Intento organizarme y tener mis horas de estudio, porque necesito tener cierta continuidad para trabajar, pero también he aprendido a concentrarme más rápido.
Compartes parte de tu vida y de tu trabajo en Instagram. ¿Lees los comentarios que te dejan? ¿Te afectan especialmente las críticas o has conseguido poner cierta distancia?
Intento mantener cierta distancia. Las redes tienen una parte maravillosa porque te permiten conectar directamente con personas que siguen tu trabajo y recibir muchísimo cariño, pero también hay que saber poner límites. Con el tiempo hay que aprender a aceptar que no puedes gustarle a todo el mundo y, sobre todo, que no puedes permitir que la opinión de alguien que no conoces ni te conoce realmente condicione lo que haces. Intento quedarme con las críticas constructivas y no dar demasiada importancia al resto.
¿Te cuesta mostrar tus obras en redes antes de que estén terminadas, o prefieres compartir el proceso y dejar que la gente te acompañe?
Depende mucho de la obra, hay cuadros que necesito guardar para mí hasta que están prácticamente terminados, porque enseñar algo demasiado pronto puede hacer que empiece a mirarlo con otros ojos. Y otras veces me gusta compartir el proceso, el cuadro va cambiando, hay pruebas y errores.
A veces se habla de las redes como una parte más del trabajo creativo. ¿Sientes que Instagram te ayuda a dar visibilidad a tu arte o también puede convertirse en una fuente de presión?
Las dos cosas. Instagram ha sido una herramienta increíble para dar visibilidad al trabajo de muchos artistas y te permite llegar a más personas, eso es positivo. Pero también puede generar presión, sobre todo esa sensación de que tienes que estar constantemente presente enseñando cosas o produciendo contenido.
Cuando terminas una obra, ¿cómo sabes que está acabada? ¿Te cuesta desprenderte de ella cuando sale de tu estudio?
Saber cuándo parar es probablemente una de las cosas más difíciles, hay un momento en el que notas que seguir tocando el cuadro ya no lo mejora, pero a veces dejar pasar un tiempo ayuda a decidir. Es una decisión bastante intuitiva. Y sí, hay obras de las que cuesta desprenderse, algunas obras están ligadas a un momento concreto de tu vida y cuesta olvidarse de ellas.
¿Qué te gustaría explorar próximamente en tu faceta artística? ¿Hay alguna técnica o proyecto que lleves tiempo queriendo probar?
Siempre he querido probar otras técnicas, pero por mi espacio estoy un poco limitada. La escultura siempre ha sido una tentación, pero todavía no. Ahora me gustaría pasar a gran formato.
¿Podrías decirnos cuáles son tus artistas favoritos?
Es difícil elegir, pero me atraen especialmente pintores que tienen una relación muy personal con el color, la naturaleza y la luz, como Georgia O’Keeffe, Frida Kahlo, Isabel Quintanilla...
La moda también forma parte de tu universo creativo. ¿Qué relación encuentras entre moda y arte? ¿Sientes que ambos mundos se influyen mutuamente en tu trabajo?
Totalmente, para mí están muy relacionados porque los dos universos trabajan con el color, las proporciones, las texturas, las formas y, sobre todo, con una manera de expresarse visualmente. La moda te permite jugar y transformarte, es otra forma de creatividad y todo lo que veo acaba influyendo de alguna manera en mi trabajo.
¿Cuáles son tus firmas de moda imprescindibles y a cuáles recurres cuando buscas inspiración?
Me gustan las marcas con una identidad reconocible y aquellas en las que se percibe verdadero trabajo artesanal detrás. Siempre recurro a Moisés Nieto, Juan Duyos, Juan Vidal, The 2nd Skin... Muchos diseñadores españoles siempre. Y también algunos de los que conservo piezas muy especiales, como Pedro del Hierro o Pertegaz.
Por último, ¿hay algún look con el que te sientas especialmente poderosa, de esos con los que sientes que puedes comerte el mundo?
Me encantan las prendas especiales, pero para sentirme realmente poderosa necesito estar cómoda. El mejor look es el que llevas sin pensar mucho en él porque simplemente te sientes bien.