Lola Índigo entrena fuerza, realiza sentadillas sumo, trabajo de core y mucha danza para mejorar su resistencia, proteger su cuerpo y afrontar la exigencia física de sus conciertos
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Los conciertos de Lola Índigo requieren mucho más que un buen entrenamiento físico. La cantante realiza shows de alta intensidad en los que encadena coreografías, saltos y movimientos durante cerca de dos horas, una exigencia para la que sigue una completa preparación física basada en el entrenamiento de fuerza, el trabajo de core, ejercicios específicos como las sentadillas sumo y muchas horas de baile. Para José Ruiz, experto en cambios físicos y CEO de Malagaentrena, su preparación "se parece mucho más a la de una deportista de alto rendimiento que a la de una persona que simplemente busca mantenerse en forma". El entrenador analiza las claves de la rutina de Lola Índigo pensada para ganar fuerza y resistencia, pero también para reducir el riesgo de lesiones y facilitar la recuperación entre conciertos.
Los beneficios de combinar fuerza, sentadillas sumo, core y danza
"La planificación de Lola Índigo me parece muy completa y está bien orientada", asegura José Ruiz. El especialista explica que cada una de las disciplinas que desempeña la cantante tiene un papel diferente dentro de su preparación física. "El entrenamiento de fuerza desarrolla la musculatura, protege las articulaciones y mejora la capacidad para soportar esfuerzos repetidos. A ello se suma el core, encargado de estabilizar el tronco y transmitir mejor la fuerza durante los movimientos, mientras que el baile funciona como un entrenamiento cardiovascular de alta intensidad, además de desarrollar coordinación, ritmo y agilidad".
Al parecer, para una artista como Lola Índigo la resistencia no es suficiente, el experto nos cuenta que "también necesita fuerza para que cada salto, giro o desplazamiento siga siendo potente incluso al final del espectáculo".
Uno de los ejercicios presentes en los entrenamientos de la cantante es la sentadilla sumo. "Es uno de los ejercicios más completos para fortalecer el tren inferior. Su mayor apertura de piernas permite incrementar especialmente el trabajo de glúteos, aductores y musculatura de la cadera, aunque también intervienen cuádriceps, isquiotibiales y core. Para alguien que dedica tantas horas al baile, sus beneficios van más allá de fortalecer la musculatura, ya que mejora la estabilidad de la pelvis, desarrolla fuerza en posiciones muy utilizadas durante las coreografías y ayuda a controlar mejor los cambios de dirección". Además, "una cadera fuerte y estable reduce el riesgo de sobrecargas en rodillas y zona lumbar", dos zonas especialmente expuestas cuando se baila de manera intensa.
¿Cómo influye mantener un core fuerte?
"El core es el centro de estabilidad del cuerpo", explica Ruiz, que recuerda que su función no consiste únicamente en conseguir unos abdominales definidos. Su importancia reside en mantener estable la columna y transmitir la fuerza entre las extremidades. "Cada salto, cada giro y cada cambio de dirección requiere un tronco estable. De esta forma, un core fuerte ayuda a mejorar el equilibrio y la postura, reducir la fatiga lumbar, disminuir el riesgo de lesiones y hacer más eficientes los movimiento". Además, entrenar bien el core "también mejora la respiración y el control corporal, dos aspectos muy importantes para una artista que debe cantar mientras baila".
La danza: un entrenamiento cardiovascular muy completo
"El baile puede ser un excelente entrenamiento cardiovascular", nos explica José Ruiz. "Durante un concierto, las pulsaciones pueden mantenerse elevadas durante largos periodos y el gasto energético llegar a ser considerable. El baile por sí solo no sustituye al entrenamiento de fuerza. Por eso, combinar ambas disciplinas resulta especialmente efectivo, ya que el baile mejora la resistencia y la fuerza prepara el cuerpo para poder bailar durante años con menor riesgo de lesión".
Pero además, la alimentación juega un papel funamental. "La alimentación es prácticamente una parte más del entrenamiento", asegura Ruiz. Antes de actuar o de comenzar la rutina laboral intensa de cualquier persona, recomienda "una comida fácil de digerir que proporcione energía sin generar pesadez, combinando hidratos de carbono como arroz, patata o pasta con proteínas procedentes del pollo, pescado o huevos y una pequeña cantidad de verduras".
"La hidratación también adquiere una especial relevancia, sobre todo en verano. Después, la prioridad pasa a ser recuperar la musculatura y reponer la energía utilizada mediante proteínas de calidad, hidratos de carbono y líquidos", nos asegura el nutricionista y añade: "La diferencia entre recuperarse bien o hacerlo mal puede notarse rápidamente en nuestro día a día. Por ello, el entrenamiento, el descanso y la alimentación forman un único pack. No pueden entenderse por separado".

