Así es la cafetería de Usera, en Madrid, en la que comer una de las mejores tartas de fresa: es esponjosa como una nube y cero empalagosa
Entrar en Shan Shan es como hacer un pequeño viaje sin salir de Madrid. Entre tazas de té, cafés de especialidad y una tarta de fresa que parece una nube: dos primas nacidas en España han conseguido convertir un rincón de Usera en una de las cafeterías más especiales de la capital
Das una patada a una piedra y en Madrid aparecen cinco o seis cafeterías de especialidad en la misma calle. Todas están cortadas por el mismo patrón: estilo minimalista, los mismos postres y, en muchas, ni te sientes invitada a sentarte y relajarte. Algunas son tan pequerñas que no tienen ni sillas ni mesas, apenas una barra, así resulta complicado disfrutar de lo que bebes y de lo que comes. Sin embargo, hay cafés y postres que están ricos que justifican cruzarse media ciudad para catarlos. En Usera, uno de los barrios más vivos y cambiantes de Madrid, ocurre con una tarta de fresa que se ha ido haciendo famosa casi de boca en boca. "Hoy ya no nos queda tarta de fresa", se escucha decir al camarero que atiende a una de las clientas de Shan Shan, en la calle Nicolás Usera, en el meollo del Chinatown madrileño. Es alta, ligera, con un bizcocho tan esponjoso que apenas ofrece resistencia al tenedor, nata poco dulce y fresas frescas escondidas entre las capas. No empalaga. Al contrario: cuando se termina, uno entiende por qué hay días en los que a las pocas horas se agota.
Pero sería injusto quedarse únicamente con la tarta. Porque detrás de ella hay una historia de raíces, de viajes y de dos primas que decidieron convertir un regreso a China en el proyecto de sus vidas.
Un viaje a China que acabó cambiándoles la vida
Susan Chen y Diana Chen nacieron y crecieron en España, aunque siempre han mantenido un fuerte vínculo con sus orígenes chinos. "Para nosotras es importante mantener vivas ambas culturas en nuestro día a día", cuentan.
Durante años vieron cómo su familia ayudaba a la comunidad china en España. Sin embargo, ellas querían aportar algo diferente. "Empezamos a preguntarnos qué podíamos traer de China que fuera realmente significativo y conectara con las personas de una manera especial", explican. La respuesta apareció durante un viaje a Fujian, una de las regiones con mayor tradición de té de todo el país. Lo que iba a ser una visita para conocer mejor esa cultura terminó convirtiéndose en un auténtico viaje de autodescubrimiento.
"Inicialmente queríamos conocer el mundo del té, pero acabó siendo un viaje para descubrir todo lo que China podía ofrecernos. Allí conocimos también el café de especialidad chino y pensamos: '¿Por qué no traer esto también a España?'. Fue una decisión muy espontánea, de esas de 'dicho y hecho'", recuerdan Susan y Diana.
Mucho más que una cafetería
Ese sueño acabó tomando forma en Usera, un barrio que consideran el lugar perfecto para un proyecto como el suyo. "Cada vez conviven más culturas y personas de diferentes partes del mundo, y eso nos hace sentir muy identificadas", cuentan. Además, el impulso que está viviendo el Chinatown madrileño les permite acercar una parte de China que todavía sigue siendo bastante desconocida en nuestro país.
Shan Shan no pretende ser únicamente una cafetería. Tampoco una casa de té tradicional. Es ambas cosas al mismo tiempo. "Hay quien nos define como una cafetería china y otros como una casa de té. Nosotras creemos que Shan Shan es una fusión. Convivimos con el café y el té e intentamos que cada persona viaje, a través de los sabores y los aromas, a diferentes rincones de China sin dejar de sentirse en casa."
Incluso bromean con la relación entre ambas bebidas. "Siempre decimos que el café y el té son como nosotras: dos primos que, en el fondo, tienen mucho más en común de lo que parece."
El valor está en las personas que hay detrás
Gran parte de la esencia de Shan Shan nace de los viajes que realizan periódicamente a China para conocer directamente a las familias que producen los tés que después sirven en Madrid.
"Detrás de cada té hay una historia, unas manos y una forma de entender la vida", explican Susan y Diana. Muchas de esas familias llevan generaciones dedicándose al mismo oficio y les han abierto las puertas de sus casas y de sus plantaciones. "Ellos nos enseñaron mucho más que la técnica: nos enseñaron el respeto por el tiempo, el oficio y el valor de cada hoja de té."
Esa filosofía también se traslada al café. Aunque en España todavía sorprenda, China produce cafés de especialidad cada vez más reconocidos internacionalmente, especialmente en la región de Yunnan. "Es un origen relativamente joven, pero cada vez sorprende más por sus perfiles florales, dulces y elegantes. Quizá aquí todavía sea poco conocido porque seguimos asociando China únicamente con el té."
La tarta de fresa por la que todo el mundo pregunta
Se puede llegar a Shan Shan por su tarta de fresa o no, pero quien la prueba, repite. La mayor parte de la repostería la preparan ellas mismas después de haberse formado tanto en pastelería asiática como europea. Su intención era encontrar un punto de encuentro entre ambos mundos, y la tarta de fresa terminó convirtiéndose en el mejor ejemplo.
"Tiene el punto justo de dulzor y una textura muy ligera y esponjosa que suele gustar a todo el mundo", cuentan. La receta fue tomando forma poco a poco, inspirándose en distintos lugares donde la probaron durante sus viajes hasta dar con el equilibrio que buscaban. ¿El secreto? "Mucho cariño y paciencia, además de cuidar muchísimo el equilibrio de la receta. Queríamos una tarta ligera, poco dulce y con una textura muy aireada para que apeteciera seguir comiéndola sin resultar pesada."
Ni siquiera ellas imaginaban lo que iba a ocurrir. "Sinceramente, no esperábamos que tuviera tanto éxito. Hoy es uno de los productos más demandados de Shan Shan y sí, muchas personas vienen expresamente a probar nuestra tarta de fresa."
Una taza de té capaz de cambiar opiniones
Aunque si Susan y Diana tuvieran que recomendar una única experiencia, no sería necesariamente un postre. "Siempre animamos a quien nos visita a descubrir el mundo del té chino. Mucha gente nos dice que no le gusta el té y les pedimos simplemente que le den una oportunidad." La respuesta suele ser la misma. "Cuando descubren la calidad, los aromas y la complejidad que puede tener un buen té chino, entienden que es una experiencia completamente distinta."