Instagram y TikTok te diagnostican autismo y TDAH, pero es mentira: los peligros detrás de los testimonios virales

Un estudio confirma que la mitad de los vídeos populares en TikTok sobre el TDAH no comparten información con respaldo científico
“La visibilidad que se le da al autismo en las redes sociales puede ser un arma de doble filo”: ayuda a alguna gente, pero también difunde mitos o lo simplifica en exceso
No es muy difícil que el algoritmo que gestiona el feed de Reels de Instagram o el de TikTok te diagnostique rápidamente que tienes trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Los vídeos que muestran qué rasgos del comportamiento se asocian con el trastorno son bastante comunes. Y bastante virales: están llenos de comentarios de gente que se siente identificada. Una vez que Instagram te sirve uno, luego hará ver miles. Un poco menos común —pero no mucho— son los que te señalan que, más que TDAH, lo tuyo es el trastorno del espectro del autismo (TEA).
Para algunas personas, las redes sociales han sido una ventana que les ha permitido comprender qué les pasaba. La presentadora Paula Vázquez reconocía en una entrevista hace unos meses que le habían diagnosticado TDAH después de que los vídeos en TikTok le hiciesen sospechar que eso era lo que le pasaba.
“Internet es una fuente de información”, recuerda Josep Antoni Ramos-Quiroga, el jefe de servicio de salud mental del Hospital Vall d’Hebron, una que además resulta muy accesible. Pero esto también debe ponernos en alerta: no todo lo que allí se encuentra es fiable y, si bien algunos vídeos han ayudado a algunas personas, otros muchos no comparten realmente información valiosa o se quedan con generalidades que no sirven para un diagnóstico. Más que buscar ayudar o difundir, persiguen el engagement.
De hecho, un estudio reciente que se ha publicado en la revista científica 'Plos One' señala que la mitad de los vídeos más vistos en TikTok sobre el TDAH no se alinean con lo que dice la literatura científica. “El TDAH se encuentra entre los 10 hashtags relacionados con la salud más vistos en TikTok, por lo que realmente necesitamos entender más sobre su impacto en las personas que ven este contenido”, le dice a SMC España Blandine French, investigadora senior de la facultad de Psicología y del Instituto de Salud Mental de la Universidad de Nottingham.
Los expertos con los que han hablado en SMC reconocen que pueden servir para dar a conocer el trastorno y para comprender las experiencias de la vida con TDAH, pero no pueden servir para un diagnóstico. Se necesita pasar por la consulta médica para ello.
¿Simplificamos qué es ser neurodivergente?
Al fin y al cabo, ser una persona despistada no necesariamente implica que tengas TDAH, como nos confirma Ramos-Quiroga. Tampoco obsesionarse con un tema o agobiarse con los estímulos en un supermercado te van a llevar a recibir un diagnóstico de trastorno del espectro autista.
“La visibilidad que se le da al autismo (y a otros diagnósticos) en las redes sociales puede ser un arma de doble filo”, explica María Verde Cagiao, psicóloga del área de Investigación de Autismo España. Los contenidos han hecho que algunas personas “comiencen a hacerse preguntas importantes sobre sí mismas” y ha ayudado a llegar a quienes no encajaban con los estereotipos más comunes sobre el autismo (y, por ello, nunca habían sido diagnosticados). Sin embargo, y en paralelo, “hay muchos contenidos que simplifican el autismo hasta el punto de banalizarlo o reducirlo a un estereotipo”, cuenta, lo que lleva a que se reduzca “la experiencia autista a un listado de rasgos anecdóticos o comportamientos comunes”. De ese modo, los vídeos de TikTok o Instagram sí pueden “trivializar la vivencia real del autismo y puede hacer que se pierda de vista la complejidad del diagnóstico clínico”, reconoce.
Como en tantas otras cosas, las redes sociales se mueven en esa dicotomía de que pueden ser útiles, pero nos obligan a “tener criterio”, como señala Ramos-Quiroga, para saber dónde buscamos información y a quién hacemos caso.

Un diagnóstico en más de 30 segundos
Instagram o Tiktok están llenos de referencias. Sí es cierto que ahora se están produciendo más diagnósticos que hace décadas, incluyendo de gente que llegó a la edad adulta sin saber que manifestaba TEA o TDAH.
Detrás de esto está, como apunta Ramos-Quiroga, “una explicación que tiene que ver con el contexto”. De entrada, el experto apunta que la especialidad en psiquiatría de la infancia y la adolescencia es reciente en España. Los recursos eran también otros y en los 70 o 80 era más fácil que cosas que ahora se perciben y se diagnostican pasasen desapercibidas. Al fin y al cabo, como explica el doctor, más allá de los recursos disponibles, si no hay una formación adecuada para el personal sanitario y si no se da igual importancia a las diferentes características de ambos trastornos, pasan desapercibidos. Así, ahora mismo en España solo un 0,1% de la población adulta ha sido diagnosticada con TDAH, cuando se estima que este trastorno se manifiesta en el 2,5% de la población.
Los vídeos pueden, así, responder muchas cosas para alguna gente, pero ¿pueden también ser una fuente de frustración? ¿Puede resultar frustrante que un diagnóstico sea mucho más lento y complejo que los 30 segundos en los que un vídeo en social media te resolvía las cosas o que no te digan exactamente lo mismo que ha insistido tu feed durante meses?
“Ciertamente, recibir durante semanas vídeos que te dicen que si te molestan los ruidos o si te cuesta mantener contacto visual "seguro que tienes autismo", puede crear una expectativa difícil de manejar, especialmente para las personas más vulnerables a la influencia de las redes”, señala Verde Cagiao, que suma que “no siempre ese convencimiento se confirma desde una perspectiva clínica”. La experta apunta que quizás esta sea una oportunidad para “hablar con más rigor y más empatía sobre lo que implica realmente un diagnóstico”.
Más allá de los 5 puntos clave
Porque, más allá de los 5 puntos clave que suelen repetir los vídeos, las cosas suelen ser más complejas. De entrada, el TEA abarca, como bien deja claro su nombre, un espectro, uno complejo que no se puede concretar en un par de palabras clave virales. Después, el alcance que pueden tener los distintos trastornos va más allá de que no lleves bien el ruido o que estés jugueteando todo el tiempo con tu silla.
“Cuando hablamos de patologías, la cantidad de síntomas limita la calidad de vida de las personas”, resume Ramos-Quiroga. El experto lo ejemplifica con la ansiedad, que a veces se relativiza con un “todos tenemos” pero que, para quien tiene un diagnóstico, no se trata de esa experiencia. Desde Autismo España confirman que siguen existiendo muchos mitos sobre el TEA, a pesar de todos esos vídeos que circulan por redes sociales. “Muchas veces el contenido da explicaciones superficiales o que incluso responden a intereses comerciales o de algoritmos, reforzando el contenido más llamativo y efectista frente al de mayor rigor científico”, advierte Verde Cagiao.
De hecho, si pudiesen escoger desde esa organización qué se vuelve viral, preferirían que fuesen “más historias en primera persona” y “que se escuche más a personas autistas diversas, especialmente a quienes también tienen discapacidad intelectual o mayores necesidades de apoyo”, señala su experta. “También sería deseable mostrar una cara más amable y centrada en las fortalezas y capacidades de las personas autistas”, suma.
