Actores famosos

El pueblo al que el actor Raúl Arévalo se siente ligado y que eligió para su primera película como director

Montaje con Raúl Arévalo y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Wikipedia/Carlos Delgado y DavidDaguerro
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Sorprende que Raúl Arévalo solo haya dirigido un largometraje, sobre todo porque no solo es increíblememente bueno, sino porque además ganó varios premios Goya. Entre ellos, el de mejor película y el de mejor dirección novel. Sin embargo, el cineasta y actor, aunque ha estado varias veces tras las cámaras (una de ellas dirigiendo a su pareja, Melina Matthews), no ha repetido como director de largos. Eso sí: en ‘Tarde para la ira’, el filme del que hablamos, eligió un escenario que para él tiene mucho significado. Hablamos del pueblo segoviano en el que la familia de Raúl hunde sus raíces.

El origen de todos sus antepasados

En el año 2017, Raúl Arévalo recibía, de manos de la Diputación de Segovia, un premio especial por su exitosa trayectoria, pero también por su vínculo con la provincia. En concreto, con Martín Muñoz de las Posadas, un municipio de poco más de 250 habitantes, al norte de la provincia, casi en la frontera con Ávila. Y ¿qué une a este actor madrileño, criado en Móstoles, con aquel pueblo? Pues… casi todo. Existe un vínculo familiar y otro profesional. Así lo expresaba en el discurso de aceptación del premio que le otorgaba la diputación provincial segoviana: “Yo, aunque nací en Madrid, toda mi familia, por parte de padre y de madre, tanto abuelos, como bisabuelos, como tatarabuelos, hasta donde yo sé, son de Martín Muñoz de las Posadas, donde tuve la suerte de rodar mi primera película como director”. 

A aquella entrega, y por problemas de agenda que le impedían estar en el evento, acudieron en su nombre Ramiro y María Jesús, los padres de Raúl. Ellos, nacidos en Martín Muñoz de las Posadas, se marcharon cuando eran jóvenes a Madrid, en busca de un futuro mejor, como tantas familias en los años 70. El pueblo segoviano, a poco más de una hora de la capital, Madrid, merece la pena visitarse.

Un pueblo fundado en el siglo XI con edificios dignos de admirar

Lo primero que llama la atención es el nombre, que debe a su fundador, un caballero de Burgos llamado Martín Muñoz. Aquel hombre se casó con Ximena Bezudo, que fue nombrando las tierras que ella entregó en dote con los nombres suyo y de sus hijos: así, por la zona encontramos pueblos como Blasco Muñoz, Gutierre Muñoz o Armuña. Aunque hablamos de un municipio pequeño, alberga dos edificios declarados Bienes de Interés Cultural: su iglesia y el palacio del cardenal Diego de Espinosa.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se construyó en pleno gótico, entre los siglos XIII y XVI, y tiene una portada occidental típicamente plateresca. Cuenta con una sola nave, pero su interior da cobijo a varios tesoros. Uno de ellos es su retablo plateresco; otro, quizá el más llamativo, es el cuadro ‘El Calvario’, que firma nada menos que El Greco.

Pero el palacio que podemos encontrar en este pueblo no le va a la zaga. Se construyó en el siglo XVI, entre los años 1569 y 1572, y es uno de los mejores ejemplos de arquitectura renacentista de la zona. Por cierto, uno de los arquitectos que participaron en su construcción es Juan Bautista de Toledo, artífice también, junto a Juan de Herrera, del famoso Monasterio de El Escorial, en el que reposan los restos de casi todos los reyes de España desde Carlos I.

Pero hay un tercer motivo para visitar Martín Muñoz de las Posadas, y es recorrer los rincones en los que Raúl Arévalo filmó ‘Tarde para la ira’, aquella primera película que tantos premios le dio y que, esperamos, deje pronto de ser la única de su carrera como director.