Viajes

El paradisíaco refugio italiano donde Alejandra Rubio y su familia pasan los veranos

Alejandra Rubio / Isla de Tavolara. Instagram / Sardegna Turismo
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MadridAlejandra Rubio y Carlo Costanzia cuentan las semanas para convertirse en padres de nuevo. Una etapa dulce que ambos están aprovechando para disfrutar de sus últimas vacaciones antes de volver a ampliar la familia. Para esta última escapada antes de verle la carita a su bebé, la pareja ha elegido un destino estrechamente ligado a la familia de Carlo. Y es que, el actor vivió durante años en Milán y mantiene un vínculo muy especial con el país de su familia paterna. No sorprende, por tanto, que Italia sea uno de sus destinos habituales y que este verano hayan escogido Cerdeña para desconectar.

Un destino más tranquilo que Porto Cervo

Ha sido la propia Alejandra quien ha dado una pista sobre su paradero al compartir en Instagram una fotografía de sus vacaciones. Al verla en Cerdeña, cualquiera podría pensar que la pareja se habría decantado por Porto Cervo, la capital de la Costa Esmeralda y uno de los puntos de encuentro favoritos de famosos, empresarios y propietarios de impresionantes yates. Sin embargo, han preferido alejarse unos kilómetros del circuito más exclusivo.

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Su refugio ha sido Porto San Paolo, un pequeño núcleo costero del noreste de la isla situado a unos 15 kilómetros de Olbia. Frente al lujo algo más evidente de Porto Cervo, aquí el ambiente es relajado: casitas repartidas por las colinas, un puerto pequeño, restaurantes en los que probar pescado y platos sardos y unas vistas que parecen pensadas para convertirse en fondo de pantalla.

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Porto San Paolo también es uno de los mejores puntos de partida para navegar por el área marina protegida de Tavolara-Punta Coda Cavallo. Desde su costa se distinguen perfectamente las islas de Tavolara y Molara, dos de las grandes protagonistas del paisaje y dos paradas habituales en las excursiones en barco que parten del puerto.

Playas de arena blanca y agua transparente

Otro de los grandes atractivos de la zona son sus playas. Entre las más conocidas se encuentra Porto Taverna, una extensa lengua de arena clara y aguas poco profundas desde la que se contempla Tavolara prácticamente de frente. También merece una visita Cala Girgolu, formada por pequeñas calas escondidas entre rocas de granito y vegetación mediterránea. Una de sus imágenes más curiosas es la llamada roca de la tortuga, moldeada por el viento y el mar hasta adquirir la forma de este animal.

Muy cerca se encuentra Capo Coda Cavallo, un promontorio rodeado de calas y agua de un azul casi irreal. A la lista se suman la Spiaggia del Dottore, pequeña y más resguardada; Porto Istana, amplia y familiar; y Cala Brandinchi, conocida como la “pequeña Tahití” de Cerdeña por su arena blanca y su mar turquesa. Lu Impostu es otra buena alternativa cuando se busca algo más de espacio, aunque en pleno verano madrugar sigue siendo la mejor estrategia.

El reino más pequeño del mundo

Tavolara no solo llama la atención por su forma. La isla es una enorme montaña de unos cuatro kilómetros de longitud y 560 metros de altura, que durante años fue conocida como el reino más pequeño del mundo. De hecho, la historia tiene bastante de leyenda. Se cuenta que, en 1836, el rey Carlos Alberto de Saboya llegó hasta la isla durante una jornada de caza y reconoció a Giuseppe Bertoleoni, uno de sus pocos habitantes, como rey de Tavolara. Sus descendientes mantuvieron simbólicamente el título y todavía hoy la familia Bertoleoni continúa ligada al lugar. La anécdota incluye incluso unas supuestas cabras con dientes de oro, cuyo peculiar color se debería en realidad a las plantas de siempreviva que comían.

Y para completar la escapada por el noreste de la isla, a pocos kilómetros de Porto San Paolo se encuentra San Teodoro, un pueblo animado de casas bajas y calles llenas de flores, famoso por su ambiente veraniego, la playa de La Cinta y una laguna en la que pueden verse flamencos.

Sin duda se trata de un plan mucho más discreto que dejarse ver entre los yates de Porto Cervo, pero igual de apetecible. Sobre todo para una pareja que atraviesa la recta final del embarazo y busca mar y tiempo en familia.