Soy periodista de moda y esta es, en mi opinión, la maleta perfecta para una escapada a la playa en agosto
La clave no está en llevarse medio armario, sino en hacer una selección estratégica en la que el punto de partida siempre debe ser el destino elegido
Como Marta Ortega y 5 maneras más de ir perfecta con camisa blanca este verano
Las vacaciones están pensadas para desconectar, bajar las revoluciones y olvidarse por unos días del reloj y de la lista de cosas pendientes y precisamente por eso, construir el equipaje para una escapada estival no debería convertirse en algo que pueda generar estrés. Sin embargo, cada año surge el mismo dilema frente al armario abierto, no saber qué prendas funcionarán mejor, dejar la planificación para el último minuto o dejarse llevar por el famoso “por si acaso” que acaba llenando la maleta de prendas que no salen de ella.
Tras años editando artículos sobre tendencias y haciendo decenas de equipajes de última hora, he comprobado que la clave no está en llevarse medio armario, sino en hacer una selección estratégica en la que el punto de partida siempre debe ser el destino elegido. No requiere las mismas prendas una ruta de montaña con previsión de tormentas que una escapada urbana frenética o un viaje pensado por y para el absoluto relax en la playa, un viaje marcado por el ritmo tranquilo del ‘dolce far niente’, las horas al sol y la improvisación de una cena con amigos frente al mar.
Esta es, según mi experiencia, la fórmula definitiva para acertar con la maleta para una escapada a la playa sin sobrecargar el equipaje.
El neceser básico
Antes de colocar las prendas sobre la cama, la lista de imprescindibles empieza por el neceser. Para la costa, la prioridad absoluta es la protección solar de amplio espectro, acompañada de los esenciales de higiene y una rutina de tratamiento simplificada en la que no pueden faltar un limpiador suave, un sérum hidratante y un aftersun para calmar la piel tras un día de playa.
En cuanto al maquillaje, la máxima para el verano es “menos es más”. Bastarán una base fluida, un bálsamo con color y una máscara de pestañas para pasar de la playa a una terraza y si vas a viajar en avión, recuerda revisar los límites de volumen para líquidos y geles en el equipaje de mano para evitar sorpresas.
Ropa de baño con doble función
El arsenal de ropa de baño debe ser el protagonista de la maleta playera, sin embargo, la clave para ahorrar espacio radica en hacer que estas piezas formen parte de tus estilismos diarios. Un bañador entero de corte minimalista o en tono neutro funciona a la perfección como body si lo combinas con una falda fluida o unas bermudas de lino. De igual manera, la parte superior de un bikini de triángulo o tipo bandeau puede integrarse bajo una camisa entreabierta para un paseo a última hora de la tarde.
Camisas y camisetas
Las camisetas básicas de algodón o canalé son aliadas indiscutibles por lo poco que ocupan y porque ofrecen mucho juego. Un par de modelos de manga corta, otros dos de tirantes y alguna opción con escote palabra de honor pueden resolver casi cualquier combinación informal.
También debes contar con algunas camisas ligeras confeccionadas en lino o seda, porque abiertas sobre el traje de baño hacen la transición perfecta de la arena al chiringuito y cerradas, con las mangas ligeramente remangadas, ejercen de sobrecamisa cuando cae la noche.
Dos modelos de pantalón
Para una escapada corta, no necesitas recargar la maleta con demasiadas opciones de abajo, basta con dos piezas clave, un short de talle medio o alto desenfadado, resistente y perfecto tanto para llevar sobre el bikini como para una caminata matutina y un pantalón largo de corte holgado confeccionado en lino, algodón popelín, la prenda ideal para huir del calor de las horas centrales sin perder la sofisticación durante la tarde.
Previsión ante los cambios de temperatura
Las zonas de costa son propensas a cambios térmicos repentinos al caer la noche, así que para evitar un resfriado imprevisto incluye en la maleta un suéter ligero de hilo fino, un cárdigan de punto abierto o un pañuelo de seda de gran formato que pueda funcionar como chal sobre los hombros.
Vestidos, faldas y el calzado clave
Más allá de los pantalones, a menos que el viaje se prolongue más de una semana, la selección de prendas de abajo puede reducirse a una falda y dos vestidos. Una falda midi o larga de tejido fresco en un estampado versátil o tono neutro que se pueda coordinar fácilmente con las camisetas de la maleta, un vestido fluido de corte holgado y de tejido transpirable para combatir las jornadas más calurosas.
El tercer imprescindible es un “LBD”, un vestido negro de lino o algodón de corte depurado te resolverá cualquier compromiso formal o cena improvisada simplemente cambiando los accesorios.
Para completar la maleta, basta con dos pares de zapatos. Por un lado, unas chanclas o unas sandalias planas de piel para el día a día y por otro, unas sandalias de tacón sensato para elevar el tono por la noche. Con esta maleta, llevarás todo lo necesario para disfrutar de la costa con estilo y sin más peso del necesario.