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Maria Barros realiza su propia composición de texturas, formas, colores y siluetas para lograr el equilibrio en la proporción deseada. Las tonalidades tierra, florales y cítricas componen la principal paleta cromática de una colección rica en detalles. Las siluetas del vino marcan una línea femenina y romántica, en la que tejidos fluidos como la gasa, seda y algodones son los protagonistas.













