La casa de Antonio Carmona y Mariola Orellana en Cádiz: en una aldea, acogedora y con un gran jardín
La vivienda, que tiene dos plantas y está junto a la playa, cuenta con un gran estancia en la zona inferior en la que predomina la madera
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Antonio Carmona es un enamorado del sur. Nacido en Granada pero criado en Madrid, en el barrio de Campamento, el artista, que acaba de cumplir 60 años, tiene su refugio en Cádiz. Allí se escapa siempre que puede para disfrutar de los aires del sur, descansar y desconectar del ajetreo de la gran ciudad y de una agenda muy apretada. Es uno de los artistas más reconocidos de nuestro país y en Cádiz ha encontrado el lugar ideal para estar con los suyos y vivir una vida relajada y tranquila. Un lugar donde Antonio Carmona y Mariola Orellana pueden disfrutar de la familia y encontrarse con amigos.
Allí tiene una espectacular casa en la pequeña aldea de Zahora, está situada en el término municipal de Barbate, entre Los Caños de Meca y El Palmar y que según el último censo tiene tan solo 480 habitantes. Un lugar donde se respira paz.
Un casa independiente de dos plantas y muy acogedora
Aunque tiene fijada su residencia en Madrid, Cádiz se ha convertido en su segundo hogar. Un hogar que Antonio Carmona y su mujer han decorado con mimo para convertirlo en un lugar acogedor en el que todos sus invitados pueden sentirse como en casa. Se trata de una casa de dos plantas independientes en la que predominan los materiales naturales. La madera predomina en la estancia principal, un gran salón distribuido en dos zonas bien diferenciadas.
Por un lado encontramos la sala de estar, que cuenta con varios ventanales de grandes dimensiones que dejan entrar mucha luz natural. En esta zona, la pareja ha colocado dos grandes sofás en color beige , donde el toque de color lo ponen los cojines. En el centro de la estancia, una gran mesa baja de madera sobre la que se encuentran varios elementos decorativos. Además, encontramos varias lámparas que dan calidez debido a la luz indirecta que aportan al salón, un gran estantería en madera empotrada, un espejo que aporta mayor amplitud y una pequeña cómoda con un jarrón con elementos vegetales. Por supuesto, el salón c
La otra zona que encontramos en esta planta baja es el comedor formal. Rodeado de ventanales de suelo a techo con cortinas en color blanco, dispone de una mesa en madera oscura para ocho comensales. Alrededor de la mesa, seis sillas blancas tapizadas en color blanco y, en la cabecera, una silla en tonos marrones. Además, en esta zona también encontramos un original aparador en tono oscuro con dibujos de ramas y pájaros, una colorida alfombra, una lámpara de mesa y un jarrón con flores.
En estas dos estancias, tanto suelo como techo son de madera en tono oscuro. En cuanto al techo, se trata de en techo con vigas vistas también en madera. Un elemento que además de la funcionalidad resulta también decorativo al aportar a la vivienda un toque rústico y acogedor, creando una atmósfera cálida y tradicional gracias a su textura y color natural. Además, en planta inferior diáfana encontramos algunas columnas en tono claro y cortinas para separar las diferentes estancias.
Una zona exterior con piscina y un gran porche
En cuanto a las zonas exteriores, la vivienda dispone de una amplia terraza en la segunda planta. Una terraza de uso privado donde el matrimonio ha instalado una mesa y algunas sillas además de una cama balinesa.
En cuanto a la zona del jardín, la pareja ha aprovechado la terraza superior para situar el porche de la planta principal, donde han colocado un gran sofá exterior en forma de 'U' tapizado en blanco. La continuidad respecto ala parte interior la dan el suelo y el techo, que son iguales a los del comedor formal. Además han colocado varias mesitas para disfrutar con la familia y con los amigos.
La vivienda está situada en una gran parcela y dispone de un enorme jardín con grandes árboles y diferentes plantas y matorrales. Esta zona exterior, que está muy cuidada, es ideal para el disfrute durante la época veraniega y la familia ha aprovechado la sombra que aportan todos esos árboles para colocar una gran mesa de madera de estilo rústico con varios bancos para disfrutar las comidas familiares. Unas comidas en las que a buen seguro no faltarán los productos que el artista cosecha en el huerto del que dispone en el jardín.
Por supuesto (y aunque la casa está en la playa), en ese gran jardín no podía faltar una enorme piscina en forma de 'L' en la que la familia puede refrescarse durante el período estival y combatir las altas temperaturas.
Un lugar perfecto para componer
Lo que tampoco falta en esta casa tan especial es un pequeño estudio de grabación porque uno nunca sabe cuando va a llegar la inspiración. "Este es el entorno para poder sacar buenas. Es un buen sitio para componer por la temperatura, la gente y la comida", decía Antonio en una entrevista que concedió hace unos años a Canal Sur. Allí con tan solo un ordenador, un teclado y una guitarra, la que heredó de su padre Antonio 'El habichuela', el artista deja volar su creatividad para crear esas canciones con las que ha conquistado a millones de personas.
El espectacular entorno natural en el que se encuentra la casa
En cuanto al entorno que rodea la casa, no puede resultar más espectacular y mágico. La vivienda se encuentra junto a la playa de Zahora, una larga playa, virgen de arena dorada y aguas cristalinas de color turquesa de oleaje moderado. La zona está muy poco urbanizada, por lo que se puede disfrutar de un ambiente tranquilo y relajado.
Muy cerca se encuentra también el Faro de Trafalgar, un monumental faro de aproximadamente 34 metros de altura construido en 1860 que está envuelto en una atmósfera de misterio y embrujo, con leyendas locales como 'la dama blanca'. Unos mitos que se asocian a la ubicación en la que se encuentra, ya que en esas costas tuvo lugar la trágica batalla naval de Trafalgar en 1805. Una batalla que provocó numerosas muertes y la pérdida de la hegemonía naval española.