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María Pombo explica cómo fue el parto de Mariana y qué fue lo más difícil: "Lo peor no fueron las contracciones"

María Pombo. Europa Press
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El 2 de enero, María Pombo y Pablo Castellano daban la bienvenida a su tercera hija en común, Mariana. Tras el nacimiento, la creadora de contenido aseguraba que había sido "un parto soñado" y que todo fue muy bien, pero hasta ahora no había dado más detalles sobre cómo fue el nacimiento y cómo fueron esas horas previas a la llegada al mundo de la pequeña.

Diez días después de convertirse en madre de familia numerosa, María ha explicado todos los detalles a sus seguidores, que llevan tiempo queriendo saber todos esos pormenores. Y María ha vuelto a insistir. "El parto fue el parto de mi vida. Fue el mejor de los tres y eso que el de Martín fue increíble", ha comenzado diciendo a todos sus seguidores. "Haberme puesto de parto de la nada, me encantó. Me encantó sentir la sensación de sentir, "es hoy". Con Vega lo sentí, pero tenía miedo porque era la semana 35 y era un parto prematuro. No me gustó romper aguas, además no me puse de parto, no tenía contracciones. Con este fue empezar con contracciones y decir, 'es hoy'".

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Pasó varias horas en casa con contracciones y controlando cada cuánto tiempo eran

Pasó todo el embarazo creyendo que el parto se adelantaría, pero finalmente Mariana le dejó disfrutar con tranquilidad de la Navidad y ser el mejor regalo de Reyes adelantado para toda la familia. "Estaba de 39+5. Casi llegué a la semana 40 que me parece impresionante porque juraba que no iba a pasar de la semana 38, yo decía 'es imposible que retenga a la bebé tanto, porque con mis experiencias anteriores, imposible'. Me encantó disfrutar del embarazo de esa manera. La única ansiedad que tenía era por las fechas, pero Mariana se portó increíble y al final me dejó disfrutar de todo".

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Respecto al parto, aunque no ingresó en el hospital para dar a luz hasta casi las doce de la mañana, las contracciones empezaron varias horas antes. "Era semana 39+5 y eran las cinco de la mañana y me desperté varias veces del dolor, pero tenía automatizado en la cabeza que no todavía no estaba de parto porque como se estaba alargando tanto... Hasta que dije, 'espera, que las contracciones están siendo ya muy regulares. Las empecé a contabilizar y eran cada diez minutos".

Tras ver que "era real" se puso en contacto con sus médicos. "Les dije 'chicos creo que es hoy, estoy teniendo estas contracciones'" Loa médicos le confirmaron que estaba de parto y le pidieron que les mantuviera informados. No obstante, la explicaron que a las doce de la mañana como muy tarde debía estar ya en el hospital. Eran en torno las 09:30 horas de la mañana y María aprovechó para hacer algunas cosas y despedirse de sus dos hijos, Martín y Vega. "Me duché, cerré las maletas, me sequé el pelo, metí todo en el maletero... con toda la calma... Estuve con Martín y Vega explicándoles que era el día... Me dio tiempo hasta despedirme de ellos por la mañana, no me tuve que ir de madrugada", ha explicado María a sus seguidores.

En dos horas el dolor se volvió insoportable

Sin embargo, cuando quisieron darse cuenta el parto se había acelerado y ya no podía aguantar más. "A las 11:30 era innecesario estar en mi casa. Le decía a Pablo 'me tengo que ir ya, necesito tener la epidural puesta, no puedo más con este dolor'". La situación sorprendió a Pablo que no entendía cómo había cambiado todo tan rápido. "Las contracciones eran cada cinco minutos pero mucho más intensas. Era un dolor que no me dejaba ni moverme ni casi respirar. Dije, 'a ver si voy a dar a luz en el coche'", ha relatado a través de sus redes sociales.

Inmediatamente se pusieron rumbo al hospital. "El trayecto fue 'me voy a morir'. Y estaba muy nerviosa. Llegué al hospital. me midieron el cuello del útero y de cuánto estaba dilatada. Llegué de tres centímetros y con el cuello del útero borrado". Inmediatamente la pusieron la epidural porque había "llegado perfecta para que haga efecto" y así estar "tranquila hasta dar a luz". "Para los que no lo sepan, cuando estás preparada estás de 10 centímetros", les ha contado a sus seguidores.

A las 16:30 horas, Mariana ya estaba con ellos. "La vida me volvió a regalar sentir el amor más profundo que se puede sentir. Volvería a vivir este momento mil veces más", ha dicho la creadora de contenido, que además ha confesado que aún no se ha quitado la pulsera del hospital. "No soy capaz. Cada vez que voy a hacerlo me pongo a llorar. Voy a darme unos días más".

Lo más duro fue despedirse de sus hijos para irse al hospital

Aunque el dolor que experimentó por las contracciones fue grande, al igual que el pinchazo de la epidural, lo peor del 2 de enero no fue nada de eso. "Lo peor fue dejar a los niños llorando como los dejé", ha explicado María, que ha asegurado que Martín no podía contener las lágrimas. "Vega lloraba por repetición y no les salían ni lágrimas. Martín fue vernos salir de casa y empezó con el típico puchero de quiero romper a llorar, me duele la garganta y voy a romper a llorar y dije, 'me quedo'. Le abracé y rompió a llorar. Empezó '¿Te vas dos días o cuatro? '¿Va a salir por abajo o te van a hacer una raya en la tripa?' Yo le explico todo, le dije como nació él y como nació Vega y que si era como Vega iba a tener que estar unos días más en el hospital y él estaba ´'explícame que no me puedo quedar así'", ha recordado María.

Esa era la mayor preocupación de Martín: saber cuánto tiempo iba a estar sin sus madre. De hecho, fue lo primero que quiso saber cuando acudió al hospital para conocer a Mariana. "Lo primero que me preguntó fue '¿Ya vamos a ir a casa?' y luego, '¿Te la han sacado por ahí?'. Su máxima preocupación", ha explicado María, que ha contado que la benjamina de la familia les trajo a sus hermanos unos regalos muy especiales. "Mariana trajo un disfraz de Spiderman para Martín y otro de Capitán América para Vega porque ahora su deber como hermanos es protegerla", ha terminado contando la creadora de contenido.