Decoración

Una interiorista da los tips para elegir el color en tu casa: aplicar la regla 60-30-10 y la psicología

La elección del color es más importante de lo que pensamos
La elección del color es más importante de lo que pensamos. Cortesía de Carmen Sol y del Hotel Arena Castillo de Fuerteventura
Compartir

MadridElegir el color de una casa no es solo una cuestión estética. Va mucho más allá de seguir una tendencia o dejarse llevar por el tono que está de moda en Instagram. Pues el color influye directamente en cómo percibimos los espacios, en nuestro estado de ánimo e incluso en la forma en la que vivimos una estancia. Puede hacer que una habitación parezca más grande o más pequeña, más luminosa o más oscura, más acogedora o excesivamente fría. Por eso, antes de lanzarnos a pintar paredes o encargar muebles, conviene entender qué papel juega el color en el interiorismo.

Para despejar dudas, hablamos con la interiorista Carmen Sol, que nos explica qué colores funcionan mejor en casa, cuáles conviene evitar y por qué tomar buenas decisiones cromáticas puede marcar la diferencia entre un hogar armónico y uno que no termina de convencernos.

PUEDE INTERESARTE

El color también es arquitectura

“A nivel arquitectónico y espacial, dependiendo de cómo uses los colores, la habitación se va a ver más grande o más pequeña, se puede focalizar la atención en un punto concreto o conseguir que los techos parezcan más altos”, explica Carmen y comenta que no es lo mismo pintar una estancia oscura con tonos profundos que apostar por una paleta clara que potencie la luz natural. “El color, bien utilizado, se convierte en una herramienta clave para corregir proporciones y realzar la arquitectura del espacio”.

PUEDE INTERESARTE

La regla del 60-30-10 (y cuándo saltársela)

La interiorista cuenta que, para lograr equilibrio visual, una de las fórmulas más utilizadas es la conocida regla del 60-30-10. “Yo no la sigo siempre, pero reconozco que es muy útil”, confiesa. “El 60% corresponde a la base de la habitación -normalmente paredes y techos- y suele resolverse con tonos neutros o de una misma paleta cromática. El 30% se reserva para los muebles más voluminosos como sofás, cabeceros o armarios. Y el 10% final es el acento, ese toque llamativo que rompe con el conjunto y aporta personalidad, ya sea en cojines, arte, textiles o pequeños elementos decorativos”, añade.

La luz lo cambia todo

Uno de los errores más comunes es elegir un color sin tener en cuenta la luz real del espacio. “Cada persona percibe el color de una manera diferente. Aunque por norma general se sigan unas directrices, puede ocurrir que un beige, que a priori transmite calma, a ciertas personas les genere incomodidad”, señala Carmen. Por eso, insiste en la importancia de hacer muestras de color 'in situ' durante una obra o reforma. La orientación, la cantidad de ventanas y la luz natural influyen enormemente en cómo se percibe un tono a lo largo del día.

El uso de la estancia importa (y mucho)

No todos los espacios se viven igual, ni durante el mismo tiempo. “Hay que preguntarse siempre qué pared voy a destacar, qué emociones queremos despertar, si vamos a pasar mucho o poco tiempo en esa habitación”, explica la interiorista. “El color tiene la capacidad de estimular emociones y comportamientos: no es lo mismo un dormitorio, donde buscamos calma, que una zona de paso o un comedor pensado para reuniones sociales”.

Psicología del color

Carmen cuenta que, según la psicología del color, los beiges y neutros transmiten calma, los rojos resultan más atrevidos e íntimos, el amarillo evoca alegría, el verde conecta con la naturaleza y los azules aportan serenidad e invitan a la reflexión. Pero matiza lo siguiente: “Todo es bastante subjetivo y depende del sitio donde lo vayamos a poner. Quizá en un restaurante tenga sentido apostar por un tono muy llamativo, pero en una vivienda lo desaconsejo”.

Cuidado con las modas y los colores Pantone

Otro punto clave es no dejarse llevar únicamente por las tendencias. “He visto cocinas verdes, rojas o moradas que se hicieron siguiendo modas muy concretas y, al poco tiempo, sus dueños se cansaron de ver ese color por todas partes”, advierte. Los colores Pantone del año pueden inspirar, pero conviene pensarlo dos veces antes de aplicarlos en elementos permanentes como muebles o paredes principales.

Los colores que es mejor evitar en paredes

Si hablamos de los grandes “no”, Carmen lo tiene claro. “No usaría en paredes colores demasiado chillones como el rojo intenso, el amarillo flúor, el azul Klein o un negro profundo”. Son tonos que absorben mucha luz, restan profundidad y pueden hacer que el espacio resulte más pequeño y pesado visualmente. Eso sí, aclara que en elementos decorativos sí pueden funcionar, aportando contraste y carácter sin saturar el ambiente.

Los neutros bien trabajados, un acierto asegurado

¿La recomendación final? Apostar por lo neutro cuando hay dudas. “Los tonos suaves, combinados con buenas texturas y acabados, nunca fallan. Una base serena permite jugar después con detalles, cambiar la decoración con el tiempo y adaptar la casa a nuevas etapas sin necesidad de grandes cambios”, concluye.