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Entrevista a Pilar López de Ayala: "Sigo notando cariño y respeto, no me siento olvidada"

Pilar López de Ayala, en la presentación de 'El Molina'
Pilar López de Ayala. Europa Press
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Conoció la fama precoz en la serie 'Al salir de clase', y luego el triunfo absoluto con su personaje de Juana la Loca, desapareció abrumada pero ha regresado al cine español como es ella, valiente, con alma y con calma. Y sigue siendo una diosa.

Durante años, nos preguntamos qué fue de Pilar López de Ayala. Por qué una actriz que ganó el Goya y la Concha de Plata con apenas 23 años, señalada por muchos como la mejor de su generación, decidió apartarse del ruido cuando todo parecía empujarla hacia el estrellato. La respuesta es compleja, porque la trayectoria de la actriz está llena de matices, de elecciones conscientes y de una rara fidelidad a sí misma en una industria que rara vez premia la prudencia.

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Le costó lidiar con la popularidad tras 'Al salir de clase' y 'Juana la Loca'

Pilar López de Ayala comenzó en la industria casi una niña. Con poco más de 16 años debutó en televisión en series como 'Yo, una mujer', para poco después convertirse en uno de los rostros más reconocibles de 'Al salir de clase', una auténtica cantera del audiovisual español. Allí rodó más de 400 episodios y aprendió de golpe lo que significan la popularidad y la exposición pública. "Soy muy tímida y lidiar con la popularidad no fue fácil", recuerda. Aquella experiencia, sin embargo, la curtió como actriz y como persona. "Fue una escuela tanto a nivel interpretativo como social", señala, "de 'Al salir de clase' guardo muy buenos recuerdos. Aunque reconozco que un choque fuerte, me curtió".

El reparto de 'Al salir de clase'
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Ese aprendizaje precoz la llevó al cine con una madurez poco habitual para su edad. En 2001 llegó 'Juana la Loca', dirigida por Vicente Aranda, y con ella un impacto histórico en el cine, con una unanimidad absoluta entre público, crítica y medios, el Goya a la Mejor Actriz y la Concha de Plata en San Sebastián. De repente, Pilar López de Ayala era un nombre destinado a reinar. Sin embargo, como la reina a la que interpretó, su camino no iba a ser sencillo.

"Aquel fue un año muy especial. Era mi tercer trabajo en cine y lo rodé con Vicente Aranda, a quien echo mucho de menos. Ese personaje, y todo lo que aprendí de él, se quedará siempre en mi memoria", comenta la actriz. Juana I de Castilla no solo fue un papel brillante, sino, quizá sin saberlo ni ella misma, una declaración de intenciones sobre su forma de entender la interpretación, con intensidad, riesgo y auténtica verdad emocional.

Pilar López de Ayala ganó el Goya por su interpretación en 'Juana la Loca'

Tres años sin proyectos por su exigencia y porque necesita "enamorarse de los personajes"

Tras aquel hito, llegaron títulos como 'Obaba', 'Alatriste' o 'Las trece rosas', donde compartió reparto con Asier Etxeandía, a quien volvería a reencontrar en la reciente 'El Molino'. Pilar construyó una filmografía sólida y respetada, alejada del simple lucimiento. Sin embargo, tras el Goya llegó algo inesperado, un parón de casi tres años sin proyectos relevantes. No fue una retirada, sino una consecuencia directa de su exigencia. Pilar siempre fue selectiva, y su coherencia tuvo un precio.

"Ha rechazado papeles que no encajaban con su visión", cuentan quienes la conocen. Ella misma señala que "es cierto que necesito enamorarme de los personajes". En una industria cada vez más acelerada, donde la visibilidad constante parece obligatoria, Pilar optó por lo contrario. Huir del foco no como estrategia, sino como necesidad vital. "Y por mucho que cueste creerlo, esta profesión es para tímidos", dice, reivindicando una manera de estar en el cine desde la introspección y no desde el exhibicionismo. Sin embargo no se considera misteriosa. "Creo que se confunde con timidez. Quizá como no estoy en redes sociales ni he estado promocionando películas, se perciba esa lejanía. Pero no es algo que yo busque", confiesa.

De momento, no se plantea abrir redes sociales. "La verdad es que me generan desconfianza. Me parecen un imán para lo peor de la condición humana, a gente con mala baba, haters, bulos… Y pueden arruinar carreras prestigiosas que han costado años construir. No me producen curiosidad, al contrario, entiendo a quienes deciden abandonarlas", apunta.

Su vida actual y su regreso al cine

Para no quedarse parada, decidió moverse. Literalmente. Viajó a Buenos Aires, Brasil y Estados Unidos. Vivió en Los Ángeles durante dos años y se matriculó en una universidad pública para estudiar Cine e Historia del Arte. "Estudiar cine me ayudó mucho a ampliar mis conocimientos, a tener otra mirada sobre mi trabajo y sobre la profesión". Aquellos años fueron de aprendizaje silencioso, lejos de alfombras rojas, pero fundamentales para su crecimiento personal y profesional.

Su vida actual refleja esa misma serenidad: vive entre Madrid y el extranjero, se cuida, hace ejercicio, se interesa por la ecología y los cambios sociales. Rara vez habla de su vida privada.

Su regreso al cine ha llegado sin estridencias, de la mano de proyectos íntimos y directores en los que cree. De 'En la alcoba del sultán', de Javier Rebollo, estrenada el pasado Festival de San Sebastián, ese certamen del que tan buenos recuerdos guarda, ha sido una experiencia tan arriesgada como estimulante. "Rebollo improvisa mucho, incluso te habla durante la toma para que modifiques la actuación en el momento. Fue un rodaje muy vivo, en el que tenías que estar con todos los sentidos", cuenta.

Pilar López de Ayala

Algo similar ocurrió con 'El molino', dirigida por Alfonso Cortés-Cavanillas y que estrenó en el Festival de Málaga. "Me pareció una historia muy interesante, actual, y enseguida me apeteció formar parte del equipo", comenta. En ella interpreta a una ingeniera que regresa a su pueblo con un proyecto de energías renovables, una película pensada para la España vaciada y centrada en los conflictos humanos. "Es una historia de personajes que habla de los problemas de comunicación, de cómo cada uno mira solo su situación sin ponerse en la piel del otro. Es un drama con toques de comedia, pero sobre todo una película de relaciones humanas", analiza.

Pilar López de Ayala, en la presentación de 'El Molino'

En 'El Molino' el reencuentro con Asier Etxeandía fue especialmente significativo, "fue maravilloso, porque es un actor al que admiro muchísimo. Con Asier todo siempre es fácil". Pilar reivindica un cine de relaciones, de emociones contenidas, de planos cortos donde importa más lo que se siente que lo que se dice. Señala que lo que más le gusta en el cine es ver "historias interesantes, con personajes complejos en los que puedas bucear. Me encantó, por ejemplo, La sociedad de la nieve, de [J.A.] Bayona".

Pilar López de Ayala

Cuando alguien le dice que es la mejor actriz del cine español, no se incomoda, pero tampoco se lo cree del todo. “Para nada pesan esos halagos. No me siento olvidada; sigo notando el cariño y el respeto de la gente, y eso me hace sentir muy bien”. Pilar López de Ayala está lejos del estereotipo de actriz mainstream y demuestra que el éxito también puede medirse por la paz interior. En un tiempo dominado por la exposición constante, ella ha elegido la discreción como forma de resistencia. Aunque no es para nada fría. Al contrario, es una mujer amable, de conversación inteligente que consigue que los minutos pasen más rápido de lo normal. "Amo mi profesión, me hace feliz, me hace sentir más viva", resume de sus sentimientos por el cine y asegura que le gustaría rodar más porque lo disfruta mucho. Su mayor sueño es simple y enorme a la vez: "Trabajar sin descanso, encadenar proyectos y conservar siempre la pasión y el amor por mi oficio".