Violeta Mangriñán contrata seguridad para su familia tras recibir amenazas de muerte contra ella y sus hijas

Violeta Mangriñán cuenta que contratará seguridad privada tras recibir una oleada de críticas y amenazas, incluidas a sus hijas, tras una polémica publicación en referencia al Ramadán
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La influencer valenciana Violeta Mangriñán vuelve a estar en el centro de la polémica. Con millones de seguidores en redes sociales y varios negocios de 'Maison Matcha' en marcha, e inmersa en la reforma de Casa Pepa, su nueva vivienda en Aín, Castellón, la creadora de contenido atraviesa uno de los momentos más delicados desde que saltó a la fama tras su paso por televisión. En los últimos días, su nombre ha circulado con fuerza después de una publicación relacionada con el inicio del Ramadán que desató una oleada de críticas, insultos y, finalmente, amenazas de muerte dirigidas tanto a ella como a sus hijas.

Todo comenzó cuando compartió en TikTok una imagen en la que aparecía posando con dos cervezas y un plato de jamón ibérico. La publicación coincidía con el inicio del Ramadán, el mes sagrado para la comunidad musulmana, durante el cual los creyentes practican el ayuno y evitan el consumo de alcohol y de carne de cerdo, entre otras restricciones. Muchos usuarios interpretaron la imagen como una burla hacia la religión islámica, lo que generó un aluvión de reacciones negativas.
Ante la magnitud del revuelo, Mangriñán eliminó el contenido y publicó un comunicado disculpándose. “No tengo nada en contra de los musulmanes y su religión, la verdad es que no tengo nada en contra de ninguna religión y por supuesto respeto todas”, aseguró. Además, añadió: “Pido disculpas si alguien se ha sentido ofendido por mi culpa, os aseguro que no era mi intención”. La influencer también señaló que “insultar y denigrar a alguien pidiendo respeto es cuanto menos incongruente” y defendió que había respondido en privado a quienes le trasladaron su malestar “pidiendo respeto desde el respeto”.
Las amenazas e insultos que Violeta ha recibido en redes
Lejos de apaciguarse, la situación fue escalando. Mangriñán comenzó a recibir mensajes cada vez más agresivos, algunos de ellos con amenazas explícitas. A través de sus historias de Instagram, compartió capturas de comentarios y mensajes privados en los que podían leerse frases como “cuidado con tus hijas” o incluso “tiene que morir tu hija”.

Uno de los mensajes más duros la calificaba de “españolita de mierda” y advertía que en otros países europeos “no tenéis huevos a decir algo en contra de Marruecos o los musulmanes porque te parten trozos en plena calle”. La empresaria denunció públicamente este tipo de ataques y lamentó que la polémica hubiera traspasado el ámbito personal: “Ensañarse conmigo no es suficiente, también lo han de hacer con mis hijas, mi familia y mi negocio”.
Además de los mensajes intimidatorios, explicó que sus empresas estaban siendo objeto de una campaña de reseñas negativas y amenazas de actos vandálicos. “Estoy viendo la oleada de malas reseñas hacia mi empresa y las amenazas con ir a destrozar los locales; por supuesto ya lo he puesto en conocimiento de la policía local de las zonas en las que se encuentran”, afirmó.

Contratará seguridad privada para proteger a su familia
La gravedad de algunos mensajes ha llevado a Mangriñán a tomar medidas adicionales. Consciente de la exposición pública que implica su trabajo y el alcance de sus redes, anunció que reforzará la protección de su entorno más cercano. “Ahora dirán que me quiero victimizar”, comentaba con ironía antes de confirmar: “Voy a contratar seguridad privada porque temo por mi seguridad y la de mis hijas”.
La influencer insistió en que las disculpas no han sido suficientes para frenar el odio. “Las disculpas públicas no sirven de nada porque el que quiere odiar por encima de todo, así lo hará diga lo que diga y haga lo que haga”, reflexiona. Mientras tanto, el caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites del humor en redes sociales y, sobre todo, sobre la escalada de violencia verbal que puede generarse en el entorno digital cuando una polémica se descontrola.
