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La vida de pueblo de Patricia López Arnáiz en el País Vasco: así vive la actriz lejos del bullicio

Patricia López Arnaiz, el pasado noviembre
Patricia López Arnaiz, el pasado noviembre. Cordon Press
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Veintitrés hombres y veintiséis mujeres: este es el número de habitantes que componen el pequeño pueblo de las montañas de Álava donde Patricia López Arnaiz ha instalado su residencia, una tendencia que siguen cada vez más famosos, quizá con el ánimo de alejarse del ruido mediático. Eso sí, se trata de un pueblecito cercano a Vitoria, la capital del País Vasco y lugar de nacimiento de la actriz. “Me gusta estar cerca de Vitoria porque hay algo del origen y de mi gente, de los sitios familiares y volver a los orígenes, como cuando ves una peli antigua o notas un olor de infancia, es reconfortante”, recogía el diario ‘La Vanguardia’. La actriz explicaba en 2024 que, si bien de jovencita era “muy satélite y desarraigada”, la edad le ha hecho volver a buscar ese sentimiento de regreso a los orígenes.

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Desconectada del mundo digital

Puede parecer curioso que alguien que se formó en la universidad para ser publicista haya elegido lo más opuesto a la urbe, a los lugares de moda, donde se encuentran la mayoría de las agencias en cuyos despachos surge a menudo la chispa creativa de los anuncios. Pero Patricia, cuya enorme fama (agrandada más, si cabe, con su papel en ‘Los domingos’) la obliga a estar en el ojo público, ha elegido proteger al máximo su vida privada. No tiene redes sociales, ni siquiera un teléfono inteligente (su móvil es uno de esos que apenas se ven ya y que solo sirven para hacer llamadas). 

Patricia López Arnaiz
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Vivir rodeada de naturaleza, casi como una asceta, le ayuda a integrarse más en esta vida tranquila y alejada de miradas ajenas. Contaba en el citado diario que siempre ha estado vinculada a este tipo de paisajes, cuando de pequeña iba con su padre y su madre al río, y comían truchas que su padre pescaba. “Siempre me he sentido muy bien en la naturaleza y sentía el deseo de vivir en un pueblito pequeño”, razonaba. Y es que para ella ser actriz es algo que llegó, no algo con lo que soñara. Simplemente, sucedió en el momento adecuado, cuando había dejado de ser una veinteañera soñadora y había podido construir una vida “fuera de este sector tan convulso”, explicaba a ‘El País’.

A Bilbao y de vuelta a sus orígenes

En este mismo diario explicaba cómo había vivido con sus padres en Vitoria, en un barrio obrero, hasta que a los 20 años se trasladó a Bilbao para estudiar en la universidad. Regresó años después, “cuando descubrí el arraigo que sentía”, confesaba. Su primer contacto con la fama le llegó con ‘La peste’, una serie de 2017 en la que daba vida a una mujer acaudalada, y su Goya a la mejor actriz protagonista, en 2020, por la película ‘Ane’, la colocaron en un lugar tan merecido como, seguramente, poco deseado: al menos, en lo que a la fama se refiere. Porque Patricia reconoce que, a veces, no entiende por qué puede interesar nada de su vida. “A veces acabo entrevistas y pienso: ‘¿Para qué habré contado yo todo eso?’, como si fuese más interesante que lo que le pase a cualquier otro”, decía en ‘La Vanguardia’. Con la inminente gala de los Goya y un más que probable segundo ‘cabezón’ en su vitrina llegará, de nuevo, ese incómodo momento de exponerse de más. Por suerte, tiene la naturaleza y su pequeño pueblo para refugiarse y recuperar la vida que eligió vivir.