Separación

Kiko Rivera e Irene Rosales "se verán delante de un juez" tras una nueva petición del DJ: "Decide dinamitar un acuerdo"

Irene Rosales y Kiko Rivera. Fotomontaje con imágenes de Europa Press
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Fue en el verano de 2025 cuando Kiko Rivera y Irene Rosales anunciaron el final de su matrimonio tras más de una década juntos y dos hijas en común, Ana y Carlota. En varios comunicados explicaron que la decisión era conjunta y que mantendrían una relación cordial por el bien de las niñas. Sin embargo, con el paso de los meses la situación ha cambiado. Hoy apenas mantienen trato y la relación se ha deteriorado hasta el punto de que ya no se dirigen la palabra en público.

Ambos han rehecho su vida. Irene mantiene una relación desde octubre con el empresario sevillano Guillermo Famín, mientras que Kiko confirmó en diciembre su historia con la artista Lola García. Las redes sociales reflejan esa nueva etapa y la integración de sus parejas en el entorno de las menores. Sin embargo, tras esa imagen, la tensión ha ido en aumento, especialmente después de varios desencuentros relacionados con la organización familiar y la exposición pública del proceso.

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En los últimos días, unas imágenes a las puertas del colegio de sus hijas evidenciaron la distancia entre ellos. Coincidieron durante la recogida de la pequeña por su cumpleaños y, según testigos, no hubo saludo ni intercambio de palabras. La escena confirmó que la relación que prometieron mantener tras la separación ya no existe en los mismos términos.

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Kiko Rivera e Irene Rosales apuntan a un divorcio contencioso

En el programa 'El tiempo justo', el director de Lecturas, Luis Pliego, detalla el punto en el que se encuentra el proceso. Según explicaba, “todo apunta a que va a acabar en un divorcio contencioso porque Kiko ha pedido la custodia compartida de las personas que tienen en común Kiko e Irene. Esto fue en enero”. Pliego ha recordado que, hasta ese momento, ambos mantenían “una especie de pacto de visitas que se respetaban” y añade que “él, en el momento que entra Lola en su vida, decide dinamitar ese acuerdo y pedir la custodia compartida de las niñas”. Una decisión que, según su versión, no habría contado con el respaldo de Irene.

Irene no está de acuerdo. De momento, lo que se iba a solucionar con un único abogado para los dos, es decir un divorcio amistoso, hay otro abogado en la terna y todo apunta a que se van a ver delante de un juez”, afirma. El periodista también se refiere al conflicto por la autorización para que Lola pudiera recoger a las niñas del colegio: “Ya la guerra que desató el hecho de que Lola fuera designada por Kiko para que las pudiera recoger al colegio, ahora es el momento en el que se van a descalificar como padres”.

De prometer ser familia para siempre a no hablarse

Cuando anunciaron su ruptura, defendieron que siempre serían familia y que el vínculo por sus hijas era prioritario. Durante los primeros meses mantuvieron esa línea: compartieron actos escolares y celebraciones familiares sin aparentes conflictos. Incluso hubo gestos de cordialidad hacia las nuevas parejas cuando Kiko y Guillermo fueron fotografiados dándose un abrazo.

El punto de inflexión habría llegado con la solicitud formal de custodia compartida y el debate sobre el papel de Lola en la rutina diaria de las menores. A partir de ahí, las conversaciones se habrían roto. Las imágenes recientes y los testimonios difundidos en distintos medios confirman que el trato es inexistente.