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El verdadero motivo por el que Ana Torroja decidió ser madre a los 45: "No quería hacerlo por inercia"

Ana Torroja quiso esperar al momento adecuado para ser madre. Cordon Press
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La música ha hecho que Ana Torroja sea conocida allí por donde pasa, tanto por su tiempo formando parte del grupo Mecano, todo un referente en la música española y que marcó una época, como por su posterior trayectoria en solitario. Sin embargo, que sea su profesión lo que más se reconozca de ella hace que muchos detalles sobre su forma de ser pasen desapercibidos y no todo el mundo conozca a la verdadera Ana, esa que es mujer además de artista. 

Parecía que su profesión sería su gran pasión en la vida y se podría decir que fue así hasta que nació su hija. Jara nació cuando su madre ya tenía 45 años, una edad nada habitual que hizo que muchas personas se sorprendieran al descubrir que la artista iba a ser madre primeriza. Esta es una decisión que Torroja tomó de manera meditada, algo de lo que ha hablado con extrema sinceridad en algunas entrevistas a lo largo de su vida. 

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El motivo por el que Ana Torroja tuvo a su hija con 45 años

Es habitual que Ana Torroja comparta sus emociones y pensamientos a través de sus canciones, algo que pensó que había llegado a su fin tras tres años de gira, momento en el que sintió que ya no tenía nada que contar, lo que irónicamente abrió una nueva puerta de creatividad en su vida que acabó siendo su último disco. Sin embargo, también es posible conocer un poco más de ella gracias a las entrevistas que concede, como sucedió durante su conversación con Vicky Martín Berrocal en el pódcast A solas con…, donde habló de la familia, la menopausia y la maternidad. 

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Ser madre fue una decisión que Ana tomó cuando sintió que era el momento adecuado. "No quería ser madre por inercia ni por presión social, quería estar preparada emocionalmente", explica la cantante española. "La tuve a los 45 años, casi casi que no llego. Siempre he sido muy niñera y si hubiera tenido menos edad, hubiera tenido más, pero la persona con la que quise ser madre llegó cuando llegó y mi hija llegó cuando llegó"

En su camino hacia la maternidad, encontrar a la persona adecuada fue clave y ese no es otro que Rafael Duque, con quien se casó en 2003. "Si no hubiera estado él, no hubiera existido esta belleza de persona", señala haciendo referencia a su hija Jara, a la que define como una joven muy determinada, de carácter fuerte y que "cuando toma una decisión, la lleva hasta las últimas consecuencias".

"Esa determinación sé que le va a llevar lejos. Va a hacer que sobreviva en esta locura de mundo", decía en su momento con orgullo, recalcando que se trata de una joven muy independiente. "Algo que le hemos enseñado, porque nosotros también lo somos".

Cómo afronta Ana los cambios en su vida que provoca la edad

Ana no podría estar más orgullosa de la familia que ha formado, algo que pudo hacer cuando sintió que había encontrado el momento y la persona adecuados, aunque no tuvo demasiadas posibilidades de ampliar la familia, por la edad que ya tenía cuando todo esto pasó y también por el devenir de la vida. "Tuve a mi hija tarde y la menopausia temprano", explicaba, un proceso que además fue especialmente duro para ella. 

"Había días que no era capaz de levantarme de la cama. Me levantaba porque tenía a mi hija pequeña y había que estar ahí, pero yo solo me quería ir a dormir, me quería ir a tumbar y que se pasara el día". Tras ser consciente de que algo no estaba bien y consultar a un profesional, le pusieron el tratamiento adecuado porque "tenía una depresión de caballo".

Ahora ha dejado esa etapa atrás, pero no por ello descuida su salud. Intenta hacer ejercicio todas las mañanas, se acuesta temprano y se levanta con el sol para aprovechar ese tiempo extra y empezar el día con energía. "Cuando llevo varios días sin poder hacer gimnasia, lo noto. Lo noto en la pereza mental, en la pereza corporal". También presta especial atención a lo que come: "Cuido la alimentación de siempre y ahora más todavía porque los intestinos me están jugando malas pasadas".

El paso del tiempo no perdona y es normal encontrarse con dolores que antes no se tenían o con achaques propios del paso del tiempo. "Mentalmente y de espíritu estoy increíble. Sigo pensando que tengo 20, pero luego viene la artrosis, la cadera, lo otro…". Ana acepta que hay ciertas dolencias que son inevitables, pero también que está en su mano hacer todo lo posible por seguir cumpliendo años y continuar al pie del cañón, con energía para disfrutar de su familia, de su música y de todo lo que venga.