Famosos fallecidos

La hija de Verónica Forqué cuenta que su madre "hizo un casting de pañuelos y llegó a un estado casi vegetal" antes del suicidio

Verónica Forqué y su hija, María Iborra, en una imagen de archivo
Verónica Forqué y su hija, María Iborra, en una imagen de archivo. Europa Press
Compartir

La muerte de Verónica Forqué marcó un antes y un después en la conversación pública sobre salud mental en España. La intérprete fue hallada sin vida el 13 de diciembre de 2021 en el baño de su casa, tras suicidarse colgándose con un pañuelo atado a un radiador. Tenía 66 años y llevaba tiempo atravesando un deterioro psicológico evidente. En los meses previos, su exposición mediática, especialmente tras su paso por un conocido programa de cocina, la situó en el centro de críticas constantes que terminaron agravando su estado. Forqué, una figura querida durante décadas, madre de una hija, la artista María Iborra, no pudo sostener el peso de ese desgaste. Cuatro años después, su hija ha decidido romper su silencio con un libro estremecedor, 'No soy Verónica Forqué', en el que reconstruye los últimos años de vida de la actriz y reflexiona sobre todo lo que ocurrió antes del trágico desenlace.

María Iborra relata los días previos al suicido de su madre

En su libro, María Iborra describe un proceso progresivo de desgaste. “Esa obligación de no rendirse jamás, de ver siempre el lado positivo de las cosas, acabó pasándole factura”, escribe sobre su madre. La actriz había atravesado episodios depresivos desde los 59 años, a los que se sumaron golpes personales como la muerte de su hermano y de su madre.

PUEDE INTERESARTE

Uno de los elementos que aparece en el relato es el consumo de marihuana: “Solía decir que eso la mantenía cerca de él”, señala María en referencia al vínculo con su hermano fallecido. Con el paso del tiempo, la situación se agravó. Durante la pandemia, detectó comportamientos preocupantes: compras compulsivas y un trastorno alimentario. “A veces cosas pequeñas, como toallas, pero en otras ocasiones eran muebles. Y siempre de dos en dos”.

Verónica Forqué y su hija María
PUEDE INTERESARTE

Tras retomar su actividad profesional, el aislamiento se intensificó. “Llegaba al hotel y se encerraba allí… Ya no le gustaba que la reconocieran por la calle. Estaba harta de Verónica Forqué. Superharta”. La exposición pública terminó siendo determinante, especialmente tras la emisión del último programa en el que participó. “No lo aguantó. Se convirtió en una zombi. Ya ni siquiera se levantaba de la cama. ¿Para qué?”.

El testimonio describe una caída sostenida: “Se pasaba las noches dándole vueltas al coco, mirando el móvil y leyendo las cosas horribles que alguna gente decía sobre ella. En bucle”. La imagen que ofrece es extrema: “Se empezó a quedar muy delgada… Luego llegó a un estado casi vegetal”. A pesar de ello, la angustia mental persistía: “Me decía: ‘Yo estoy fatal, solo estoy estorbando; si me quito de en medio es mejor para todos’”.

Verónica Forqué hizo un "casting de pañuelos" días antes

El 13 de diciembre de 2021, la secuencia final se desarrolló en cuestión de horas. María cuenta que su madre preparó lo que denomina “un casting de pañuelos”: “Sacó todos sus pañuelos y los extendió sobre la cama, estaba valorando cuál de ellos sería el más adecuado”. Ese mismo día, madre e hija se despidieron sin saber que sería la última vez. “Le di un beso y salí. Ahora me pregunto si… ella ya había decidido que iba a ser ese día”. Horas después llegó la llamada: “María, your mother... She is hanging, she is hanging…”.

Verónica Forqué, en una foto de archivo

El relato del momento es preciso: “Era un pañuelo de seda, gris azulado con flores azules y granates. Se lo llevaron los forenses y nunca me lo devolvieron”. Describe también el mecanismo que pudo haber usado su madre: “Se hizo un nudo en la garganta, ató el extremo del pañuelo en el radiador y se dejó caer”. María cuenta como se imagina a su madre el momento antes de quitarse la vida: “Seguramente se miró en el espejo y respiró profundamente antes de dejarse caer”.

Tras la muerte, llegaron las preguntas y la culpa. “Sí, muchísimo más… pero esto no va de buscar culpables. ¿De qué sirve?”, reflexiona María sobre su propio papel y si podría haber hecho algo más para ayudarla. También recoge las palabras de su padre: “Nada de eso habría pasado si no se hubiera ido de casa”. Pese a todo, el libro concluye reivindicando la figura de la actriz: “La Verónica Forqué que te habías labrado durante décadas era mucho más poderosa”. Y cierra con una frase directa: “No lo conseguiste, mami, no lo conseguiste”.