La vida personal de Mariela Garriga: tuvo una infancia dura por la enfermedad de su madre y sufró siendo modelo
Algunos la comparan con Ana de Armas por su trayectoria; sin embargo, la vida de esta actriz es muy distinta a la de su compatriota en muchos aspectos
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Muchos la llaman la nueva Ana de Armas porque comparten algunos datos biográficos: ambas nacieron en La Habana, son contemporáneas (Ana es de 1988 y Mariela, de 1989), y las dos han desarrollado una carrera a nivel internacional a la vez que en España. Sin embargo, sus recorridos son distintos. Mientras que De Armas se dio a conocer aquí, gracias a la serie ‘El internado’, Mariela Garriga llegó a nuestro país con una consolidada carrera en el extranjero. Pero para llegar hasta aquí, tuvo que superar numerosos baches, tanto profesionales como personales. Quédate a conocer a esta talentosa artista.
Madurar antes de tiempo a causa de la enfermedad de su madre
Contaba Mariela en ‘El País’ que vivió con una madre protectora. Pero su infancia se truncó demasiado rápido: a los 12 años. Fue entonces cuando su madre enfermó gravemente y Mariela tuvo que olvidarse de sus sueños (quería ser arqueóloga) para trabajar y aportar a la familia. “Crecí de golpe”, declaraba al citado diario.
Hoy, vive en Los Ángeles con su marido, el empresario del ámbito digital Stefano Mongardi, al que conoció en Milán. Pero aquellos años de adolescencia fueron difíciles. Encontró una manera de aportar económicamente al hogar: como bailarina y también como modelo. Esta última profesión la llevó a la ciudad italiana en la que conoció y se enamoró de Stefano. “Me fui con la idea de explorar y la vida me fue llevando a otros lugares que no me esperaba”, le contaba a Nieves Herrero en una reciente entrevista. Sin embargo, y a pesar de que fue entonces cuando encontró al amor de su vida, Mariela no recuerda esos años con cariño. Más bien al contrario: la define como la etapa más dura de su vida. Allí, refiere a ‘El País’, la explotaron en una agencia que terminaría cerrando debido a sus malas prácticas. No conocía el idioma y se sentía abrumada lejos de sus seres queridos.
El salto a la interpretación y la superestrella de Hollywood que le cambió la vida
Durante aquella etapa en Milán conoció a un director de casting que le aconsejó ir a una escuela de teatro. Probó. Y entonces descubrió que ese era el camino que quería transitar. Desde entonces, Mariela ha participado en una treintena de producciones, sumando cine y televisión. Comenzó a trabajar, y mucho, en Italia. Hasta que se cruzó en su camino nada menos que Tom Cruise y le ofreció un papel en ‘Misión imposible: Sentencia mortal – parte 1’, papel que repitió en la última película de la saga, ‘Sentencia final’. Ahora rueda con Mel Gibson la secuela de ‘La pasión de Cristo’, donde dará vida a María Magdalena.
Cuando su carrera comenzó a internacionalizarse, decidió dar el salto a Los Ángeles y establecer allí su residencia. Stefano y ella aún no son padres, pero comparten su día a día con una perrita, Habana. Los animales son otra de las grandes pasiones de Mariela, que de pequeña, en La Habana, recogía a perros callejeros, los curaba y les buscaba una familia que los adoptara. Abrir un centro de acogida para animales abandonados es otro de los sueños de esta mujer que, a pesar de vivir en Estados Unidos, siente Madrid como un hogar. Su vínculo con España es, de hecho, bastante fuerte: pasa largas temporadas en la capital (en parte, por trabajo), por cuyos mercados y tiendecitas de proximidad adora pasearse, y está enamorada de islas como Ibiza y Formentera. Y no es el único archipiélago que la une a nuestro país: “Mis bisabuelos eran de Canarias”, contaba en Onda Madrid. Sin embargo, aún no conoce estas islas: explica que es por falta de tiempo. Está tan cargada de proyectos que no tiene tiempo ni para dormir: “Duermo bien, pero muy poco. A veces tres horas”, confesaba recientemente.