La familia de Carolina Marín: de sus padres Toñi y Gonzalo, a su abuela, de la que heredó el nombre y el carácter

Carolina Marín ha anunciado su retirada a los 32 años tras no poder superar la lesión de rodilla que sufrió en los Juegos de París 2024
La importante decisión de Carolina Marín tras confesar que ha "colapsado": "No estoy en mi mejor momento"
Carolina Marín, la leyenda del bádminton y el deporte español, ha anunciado su retirada. La deportista dice adiós a una carrera llena de éxitos. "Mi camino en el bádminton profesional ha terminado" ha dicho deportista, que no participará en el Europeo de Huelva, su ciudad natal. Una decisión muy meditada en la que ha pesado más su salud que su deseo de despedirse en una pista. "No quiero poner en riesgo mi cuerpo. En la vida las cosas no siempre pasan como queremos y tenemos que asumirlo", ha explicado la deportista, que sufrió una lesión en los Juegos Olímpicos de París en 2024. Una grave lesión de rodilla tras la que se refugió en su casa de estilo moderno y que no ha podido superar y que finalmente la ha llevado a tomar la decisión de poner punto y final a su carrera deportiva en la que ha alcanzado éxito como el oro olímpico en Río de Janeiro en 2016 o tres oros en los mundiales de Copenhague (2014), Yakarta (2015), Nankín (2016).
Por supuesto, la deportista ha tenido palabras para todos aquellos que la acompañado en estos años y han formado parte de su equipo, pero especialmente ha querido agradecer su apoyo incondicional a su familia. "Gracias por no haberme dejado caer nunca, por estar a mi lado y por apoyarme en los momentos más duros. Gracias, por vuestro amor incondicional y por no dejarme sola ni soltarme la mano", ha dicho Marín en su despedida.

Su madre, Toñi, su pilar fundamental y su gran apoyo tras la muerte de su padre
Desde que era niña, su madre, Toñi, siempre ha sido uno de sus referentes y pilares. Siempre la ha arropado en cada uno de sus logros deportivos y en otros actos de gran relevancia para la deportista como el Premio Princesa de Asturias en 2024. Su madre siempre ha sido su compañera de viaje y tienen un vínculo muy estrecho, tal y como ha mostrado la deportista en numerosas ocasiones en sus redes sociales.
Toñi es una pieza clave en la vida de Carolina Marín. Toñi, que ha pasado su vida cuidando de los demás, siempre ha estado muy pendiente de su hija y ha cuidado de ella en todo momento. "En estos 60 años has pasado por muchas cosas en tu vida pero también eres lo que eres gracias a eso. Has ayudado a muchas personas, has cuidado de otras tantas… Trabajando en una residencia de personas mayores, que a tu madre nunca le faltase de nada o cuidando de tu hija con 31 años y una tercera operación de rodilla, después de haberme tenido que ir de casa cuando los niños no tienen edad para eso", escribía la deportista con motivo del 60 cumpleaños de su progenitora.
Carolina se siente profundamente orgullosa de su madre, por quien mantiene una relación muy especial. "Tengo la suerte de tener la madre que tengo, porque a pesar de que nosotras peleamos más que hablamos, nos queremos infinito", decía de Toñi en sus redes sociales hace años la deportista, que ha asegurado que a pesar de que no residan en la misma ciudad, su madre siempre ha estado muy presente en su vida. "Me cuida y me apoya incondicionalmente pese a la distancia ".
La pérdida de su padre fue un duro golpe
Al igual que su madre, su padre, Gonzalo también fue fundamental en su carrera. Ambos la apoyaron cuando con 14 años decidió irse a Madrid para centrarse en su carrera deportiva y desde ese momento ambos se convirtieron en su principal apoyo. Carolina y su padre mantenían un vínculo muy especial. Él tampoco se perdía ninguna de sus competiciones y era normal verle en las gradas animándola. Desafortunadamente, en julio de 2020, la deportista sufrió un durísimo golpe con su muerte prematura tras no poder superar las secuelas que le dejó una caída sufrida en un accidente laboral.
A pesar de su fallecimiento, Carolina sigue teniendo muy presente a su progenitor, que le dejó un vacío muy grande. Así lo ha mostrado en los últimos años en sus redes sociales. Su recuerdo la sigue acompañando. "Te quiero de aquí al infinito", escribía hace unos años coincidiendo con el que hubiera sido su 60 cumpleaños.
Su abuela Carolina, la mujer de la que heredó su carácter
Otra de las personas fundamentales en la vida de Carolina Marín es su abuela materna. De ella ha heredado, además de su nombre, su carácter luchador. Así lo confesó su tío Jesús en una entrevista. "Es igual de luchadora. Mi madre sacó adelante sola a cuatro hijos", decía el tío de la campeona olímpica que relató que su madre había trabajado hasta los 70 años limpiando y "nunca cogió una baja". Ese mismo espíritu de sacrificio lo ha heredado la deportista. "Ese carácter luchador es el que ha llevado a Carolina a alcanzar éxitos que parecían imposibles para una española en el bádminton mundial".
Carolina tiene un vínculo muy especial con su abuela, que ya pasa los 90 años y por la que siente absoluta adoración. Ella era quien la llevaba y recogía del colegio y jugaban juntas. Unos momentos inolvidables en los que según Jesús, la nieta se enfadaba porque decía que le hacía trampas. "No me gustaba ni perder jugando al parchís con mi abuela", ha confesado la deportista en alguna entrevista.
Está muy unida a sus tíos y sus primos
Aunque la familia de la deportista siempre se ha mantenido en un discreto segundo plano, todos ellos están muy unidos a la deportista y solían acompañarla en las gradas. La representación de su familia se hacía siempre notar. Además de sus padres, sus tíos y sus primos viajaban siempre que podían para estar con Carolina, que es hija única. "My family. Los que siempre están a mi lado, los que nunca han dejado de apoyarme en ningún momento", escribía hace unos años en sus redes sociales.

Carolina Marín es muy familiar. No tiene hermanos y por eso su vínculo con sus primos es muy estrecho. Así lo hemos visto en sus redes sociales. Durante los años que ha estado al máximo nivel, siempre que su agenda y sus entrenamientos se lo permitían, volvía a casa para disfrutar de las tradiciones, de su tierra y es habitual verla vestida de flamenca junto a los suyos. Sus primas Carmen, María José, y Rocío son habituales en sus redes y con ellas y el resto de la familia es habitual que disfrute de escapadas o celebraciones todos juntos. Unas reuniones en las que Marín recargaba pilas para seguir trabajando lejos de los suyos.
