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La familia de Carlos Cuerpo: su madre Manuela, su hija de once años y un hermano "parecido a Pedro Sánchez"

Carlos Cuerpo, nuevo vicepresidente primero del Gobierno. Getty Images
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Carlos Cuerpo se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la actualidad política de esta semana. Tras casi tres años desempeñando el cargo de ministro de Economía, Comercio y Empresa, este jueves ha sido nombrado, además, vicepresidente primero del Gobierno por Pedro Sánchez. Una nueva responsabilidad, fruto de los recientes cambios y salidas que ha habido en el ejecutivo, que da una mayor visibilidad a uno de los miembros del Consejo de Ministros más valorados pero menos conocidos por la ciudadanía, atendiendo a las encuestas. Descubrimos quién forma parte de su familia.

Lo habitual es que no trasciendan detalles sobre las vidas personales de los políticos de nuestro país. Pero el nuevo vicepresidente hizo una excepción hace ya meses, convirtiéndose, junto a su pareja, Marta Morano, y otros miembros de su entorno, en uno de los protagonistas de 'Mis raíces', programa presentado por Isabel Jiménez en Cuatro, que indagaba en los orígenes y el lado menos conocido de algunos rostros famosos. El ministro fue uno de los invitados al formato, mostrando cómo es su vida en Madrid, pero viajando también al Valle de la Serena, en su Extremadura natal, y reuniéndose con los suyos, que aparecieron ante las cámaras.

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La madre y el padre de Carlos Cuerpo

Una de esas personas próximas a él que pudo conocer la audiencia fue su madre, Manuela Caballero. Natural de Extremadura, fue profesora de educación secundaria como el padre del vicepresidente, Gregorio, ya fallecido. Ambos aprobaron una oposición a finales de los ochenta para dar clases de español en Suiza a hijos de emigrantes, y se mudaron junto a sus dos hijos. Darles las oportunidades que ellos mismos no habían podido tener siempre fue la prioridad del matrimonio, y Cuerpo ha dicho de ellos que fueron unos "valientes".

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La madre de Carlos era, según él, "muy exigente" cuando era joven, y sigue ahora siendo "crítica pero para bien": le suele hacer un análisis detallado de sus intervenciones y comparecencias por WhatsApp, plataforma en la que darse los buenos días y las buenas noches es "sagrado" entre ellos. Manuela llegó a pensar que lo de haberle nombrado ministro era una inocentada, ya que él se lo contó un 28 de diciembre. De su padre recuerda su afición a grabar vídeos, y cree que a día de hoy le recomendaría que siguiese siendo él mismo y que no se metiese "en líos".

El hermano mayor de Carlos Cuerpo, Gregorio

Carlos no fue el único hijo del matrimonio, que ya tenían uno cuando nació el ministro en 1980. Se trata de su hermano mayor, Gregorio Cuerpo, que es dos años mayor que él y ha seguido un itinerario profesional muy distinto, siendo cirujano de profesión. De él contaba el economista que es "el hijo ideal" y que ser el segundo, tras él, ha tenido "sus ventajas".

Ambos mantienen una relación estrecha basada en la complicidad, el apoyo y el sentido del humor, como contaron en el programa, en el que Gregorio expresó que también les gusta picarse y competir entre ellos, siendo ambos muy aficionados al deporte (del que hay mucha tradición familiar). También contó que sufre por la proyección pública de su hermano: "Me prescribo no verlo en según qué circunstancias en las que sé que lo va a pasar mal", confesaba. Carlos bromeaba con él, diciendo que es "el guapete" de los dos y que le suelen mencionar a menudo su "parecido a Pedro Sánchez".

Los abuelos de Carlos Cuerpo, su gran inspiración

Parte imprescindible en la vida de Carlos han sido, también, sus abuelos, de quienes hablaba junto a Jiménez, y a quienes se ha referido en algún discurso. Su mayor referente, en sus propias palabras, es su abuelo materno, Pablo Caballero 'El Pinche', que apenas pudo estudiar y a los nueve años tuvo que ponerse a trabajar como minero.

Su espíritu de superación ha impregnado las siguientes generaciones, y en sus tomas de posesión como ministro y vicepresidente ha destacado su valor: "La obsesión de mi abuelo fue poder dar a sus hijos la educación que él no pudo tener". A su abuela la recordaba en Cuatro al mencionar cómo lloraba "a moco tendido" cuando partió con sus padres y su hermano para Suiza. Junto a su marido, regentó una tienda de ultramarinos en el mencionado pueblo pacense.

El tío de Carlos Cuerpo, que fue un "segundo padre"

Presencia imprescindible en su trayectoria personal ha tenido también su tío materno, el hermano de su madre, Antonio Caballero, que participó en el referido programa. De una edad entre los padres del ministro y su hermano, siempre ha estado muy metido en su vida, entre el deporte (al que en la familia son grandes aficionados) y los juegos cuando eran pequeños.

De él y de su tía llegaba a decir el economista que habían sido unos "segundos padres". "Nos ha cuidado, nos ha querido, ha sacado mucho tiempo para sus sobrinos", recordaba. En su casa dormía cuando era adolescente y, tras haber salido, se le pasaba la hora de volver a la suya. Es el padre de Pablo, primo de Carlos y Gregorio, al que el ministro sacaba de paseo cuando era pequeño como "gancho" para poder ligar, como revelaba con humor.

La mujer de Carlos Cuerpo, Marta, con la que comparte profesión

En 'Mis raíces' tenía un papel también su actual pareja, Marta Morano. Es funcionaria, miembro del Cuerpo Superior de Interventores y Auditores de la Administración de la Seguridad Social y ha desarrollado su carrera, principalmente, en áreas de presupuestos de varios organismos. Desde comienzos de 2024, es directora general de Ordenación de la Seguridad Social.

Conoció a Cuerpo cuando ambos trabajaban en la AIREF, y coincidían haciendo ejercicio al mediodía. "Ahí nos enganchamos", revelaba en Cuatro. El ministro decía entonces de ella que le gusta desconectar a última hora del día en casa con alguna serie, mientras él se suele quedar dormido y no es capaz de acompañarla.

Su hija Cristina, a la que ha dedicado discursos

El vicepresidente primero es padre de una hija, a la que también ha mencionado en algún discurso, haciendo referencia a las generaciones de su familia. Se llama Cristina y tiene once años. Con ella intenta estar todo lo que su agenda le permite, obsesionado, en sus propias palabras, con la calidad del tiempo que pasan juntos y no con la cantidad, siguiendo un consejo de su madre. En este sentido, a Jiménez contaba que suele desconectar del teléfono y las llamadas mientras está con su hija, aunque no siempre lo consigue.