Deportistas

La dura infancia de Ilia Topuria separado de sus padres en Georgia: lo acosaron a él y a su hermano

Ilia Topuria y su hermano Aleksandre (centro), el padre de ambos (izq.) y la madre (dcha.). Instagram/@aleksandre_topuria y @ztopuria, Eurosport
Compartir

“Mi familia ha sido el mejor ejemplo que he tenido en mi vida. De remar, no estancarse, salir hacia delante”, decía Ilia Topuria al diario ‘Marca’ dos años atrás. Separado de Giorgina Uzcategui, madre de sus dos hijos, hoy sus padres como su hermano son su gran apoyo y quienes han ayudado a forjar la leyenda en la que se ha convertido el campeón mundial de artes marciales mixtas en la modalidad de peso ligero por la UFC. Y es que la infancia de Topuria es una mezcla de resiliencia, dureza y apoyo incondicional por parte de las personas que nunca, ni por un solo momento, dejaron de estar a su lado, aun estando a miles de kilómetros. Esta es su historia.

Su hermano Aleksandre, su gran confidente

“Mi hermano y yo desde pequeños siempre hemos mantenido un vínculo bastante especial. Es una persona muy muy importante en mi vida”, reconocía Topuria en ‘Charlas adictivas’. “He aprendido muchísimas cosas de él”. Es, dice, la primera persona a la que llama cuando tiene algún problema. Y sabe de lo que habla, porque ambos atravesaron momentos difíciles en su época de estudiantes.

PUEDE INTERESARTE

Cuesta imaginarlo viéndolo hoy, pero Ilia Topuria sufrió acoso escolar. También su único hermano, Aleksandre, un año mayor que él y también competidor de la UFC en la modalidad de peso gallo. “Fui un niño al que no le gustaban las confrontaciones en la calle, pero a veces tenía que enfrentarme a ese tipo de situaciones y sentía miedo”, explicaba recientemente en el pódcast ‘Charlas adictivas’, en el que Ruy Arroyo habla con personalidades de distintos campos sobre todo tipo de adicciones. “A mí me gustaba el deporte y muchos pueden pensar de mí, por el estereotipo de que practicas artes marciales mixtas, que puedo ser agresivo, pero la verdad es que no me gustó tener enfrentamientos con nadie en un entorno fuera de lo deportivo”. La entrada a esta disciplina llegó más tarde, cuando ya se había establecido con sus padres en España; pero antes tuvo que recorrer un largo camino. Un camino marcado por el acoso, por la pobreza y por la separación familiar.

PUEDE INTERESARTE

Sus padres: ausencia física, presencia afectiva

“Venimos de una familia humilde donde nunca nos ha faltado el amor”, reconocía al principio de la entrevista. Pero la situación era muy dura: en los años 2007 y 2008, el ambiente bélico en su país era constante, y sus padres decidieron marcharse para buscar un lugar mejor en el que construir un hogar. Ese lugar terminó siendo Alicante, donde llegó en 2012. “Nunca hemos sentido esa sensación de abandono, todo lo contrario: nos hicieron sentirnos parte de ese plan de familia que tenían de buscar un futuro mejor para ellos y para nosotros”. El luchador explica cómo nunca dejaron de mantener el contacto aquellos años que vivieron separados, pero también que “cuando tienes 8 o 9 años tus héroes son tus padres y no sentir su presencia físicamente es un poco complicado, más cuando coincide una guerra, que es el momento más complicado que un ser humano puede experimentar”.

Su padre, Zaza Topuria, fue la persona que creyó en ellos, quien cambió la mentalidad de sus hijos, tal como el deportista ha explicado en más de una ocasión. En Ilia, pero también en Aleksander. Y los apoyó para dejar los estudios y concentrarse en su sueño de alcanzar la élite de su especialidad deportiva. “Fueron los primeros de la familia en no ir a la universidad. Nos dijeron que querían dejar las clases y centrarse en el deporte. Y les apoyamos”, explicaba la madre, Inga, a ‘Marca’. “Él no es violento, es un artista de las artes marciales mixtas”, narraba su padre a un periodista deportivo de la cadena SER. Inga se casó con Zaza en segundas nupcias después de perder a su primer marido y a su hermano en la guerra civil desencadenada tras la caída de la URSS.

¿Cómo pudo un niño que vivió momentos complicados de ‘bullying’ en un colegio, en un país en permanente tensión, con esa separación familiar durante su infancia, convertirse en el campeón de lucha que es hoy? “Si tú preguntas a las personas de nuestro entorno de cuando éramos pequeños, todos te van a decir que yo no era nada especial”, confiesa en la citada charla. “Si tú veías diez niños, yo era el número 6, 7, al que nadie le hacía caso”. No dice lo mismo su madre, que contó en una entrevista a un canal deportivo cómo su hijo, a los cuatro meses de edad, dejó la lactancia y empezó a tomar té. De todos modos su tenacidad, su disciplina y, como explica, sus constantes ganas de mejorar, fueron las que lo auparon hasta donde está.