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Alaska se sincera sobre la complicada relación con su padre: "Una figura castradora"

Alaska. Europa Press
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La estrecha relación de Alaska y su madre, América, es de sobra conocida por todos. Siempre ha sido su pilar fundamental. Lo hemos visto en numerosas ocasiones. Tanto en el reality que protagonizó junto a su marido, Mario Vaquerizo, donde América aparición en muchos episodios, como en entrevistas, redes sociales o en su documental, 'Alaska revelada'. Sin embargo, el vínculo con su padre, Manuel Gara López, fue muy diferente. Así lo ha contó la propia artista en el citado documental, en el que habló como nunca sobre esta parte de su vida.

Más sincera que nunca, recordó su infancia y cómo era la vida con su padre. "Yo tenía la imagen de que mi padre era una figura castradora dentro de casa. Yo he visto a mi padre decirle a mi madre decirle quítate esa minifalda o quítate esas pestañas. O cuando estudiábamos el curso de estética salir corriendo para no llegar más tarde de las 21:00 porque se ponía hecho un ogro", cuenta la artista, que explicó también que su abuela, que vivía con ellos, ni siquiera se hablaba con él. "Esto ya es una tensión en un hogar absoluta".

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Alaska era consciente de esta complicada situación y por ello trataba de no provocar situaciones que pudieran desembocar en un nuevo conflicto y aumentar la tensión familiar. "Cualquier cosa que pudiera alterar a mi padre, a mi me daba terror porque mi sensación es como de que siempre había tensión. Me siento como de puntillas, como intentando que nada altere ese pequeño equilibrio", ha relatado la artista, que con apenas 12 años tuvo que enfrentarse a la marcha de su padre. Tras algún tiempo en Madrid (Manuel era un exiliado nacido en Asturias que se marchó de España en 1939, tras la Guerra Civil).

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Su madre se plantó y decidió quedarse en España

La relación entre sus padres se deterioró. Manuel no encontró su sitio en Madrid y regresó a México. "Es ahí cuando mi madre se planta", ha relatado Alaska, que se quedó en la capital junto a su madre y su abuela y la marcha de su padre supuso toda una liberación para las tres. "Piensas 'qué bien que esta figura no está en casa' porque desaparece esa tensión. Estoy con mi abuela, que encima es mi cómplice, con mi madre, que es menos cómplice porque tiene que hacer de madre y no hay más tensiones".

Alaska no recuerda esa marcha como algo traumático. Nunca sintió su ausencia. "Padre es una construcción un poco abstracta porque nunca lo sentí como puedo sentir madre o abuela. Nunca eché de menos, no voy a decir a mi padre, sino la figura del padre. Yo nunca tuve una relación familiar con mi padre que hiciera echarle mucho de menos. La falta de una figura paterna a partir de los 12 años que empieza mi vida, no me ha marcado en absoluto", ha señalado Alaska, que cree que fue precisamente la marcha de su progenitor lo que le permitió convertirse en la persona que es. "Yo pensé, seguramente, si hubiera estado mi padre, seguramente no hubiera hecho nada de lo hice".

Olvidó recuperó la relación con su padre años después

Pese a todo, tras varios años Olvidó se reencontró con su padre y volvieron a tener una "relación fluida". Ella ya era una estrella y "él se ponía muy orgulloso" al ver lo que había logrado. "Pero una cosa es verlo hecho y otra asistir al cocinado", relata Alaska en su documental.

Las cosas cambiaron y ambos llegaron a un punto de entendimiento. "Tuve la oportunidad de cerrar el ciclo con mi padre y entenderle. Cuando yo fui adulta y él fue adulto", ha contado Alaska, quien en los últimos años de la vida de su padre, que enfermó, se ocupó de que no le faltara nada y enviaba puntualmente dinero a México para que tuviera los mejores cuidados.

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