Así fue la infancia de Mario Vaquerizo: nació en un barrio obrero de Madrid y "quería ser como las niñas"
Mario Vaquerizo recuerda su infancia en el barrio obrero de Vicálvaro como una etapa feliz y libre en la que sus padres le permitieron ser él mismo pese a sentirse diferente a los demás
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Mario Vaquerizo siempre ha defendido que tuvo una infancia feliz y libre en el barrio madrileño de Vicálvaro, una zona obrera en la que creció rodeado del cariño de sus padres y hermanos y donde pudo desarrollar su personalidad sin miedo a ser juzgado. El cantante y representante de famosos ha hablado en numerosas ocasiones de aquellos primeros años de vida, marcados por una educación libre y tolerante que, según él mismo ha reconocido, resultó fundamental para convertirse en la persona que es hoy. "Yo de pequeño no quería jugar al fútbol, yo quería ser como las niñas", confesó en una entrevista recogida por The Objective, recordando cómo sus gustos y su sensibilidad se alejaban de los estereotipos masculinos más tradicionales de la época.
De su infancia en Vicálvaro a la relación con su familia
El artista nació a mediados de los años 70' y pasó toda su infancia en Vicálvaro, uno de los barrios obreros de Madrid, donde llevó una vida sencilla junto a su familia. Sus padres, Ángel y Ángeles, apostaron desde el principio por criar a sus hijos desde el respeto y la libertad, algo que Mario ha agradecido siempre públicamente. Él mismo ha explicado que en casa nunca le hicieron sentir diferente por tener otros intereses o por sentirse más cómodo jugando con niñas y compartiendo aficiones consideradas entonces "femeninas". Mientras muchos niños de su edad pasaban las tardes jugando al fútbol, él prefería las revistas de moda, las conversaciones de las mujeres de su familia o el universo de las grandes divas de la música y el cine.
"La infancia fue de diez porque mis padres me dejaron ser quien yo quería ser", explicó también es esa misma entrevista. Según ha contado, nunca recibió reproches por mostrar una personalidad sensible o por interesarse por cosas alejadas de los cánones tradicionales masculinos. Ese ambiente familiar fue clave para construir su propia identidad que años más tarde mostraría públicamente tanto en la música como en televisión.
La relación con su familia siempre ha sido uno de los pilares fundamentales en la vida de Mario Vaquerizo. Creció junto a sus hermanos Ángel y Marta en un hogar de clase trabajadora donde reinaban el respeto y la comunicación. El cantante ha explicado que se sentía "el rey de la casa" y que disfrutó de una niñez feliz marcada por el cariño incondicional de sus padres y de sus dos hermanos. Especialmente importante fue la figura de su hermano mayor, Ángel, al que siempre ha señalado como uno de sus grandes referentes personales. Su muerte en un accidente de tráfico en 2004 supuso uno de los golpes más duros de su vida y todavía hoy sigue recordándolo constantemente cuando habla de su infancia. "Mi hermano era mi guía. En nuestra infancia él era el deportista, el guapo, el que me protegía", aseguró al recordar aquellos años en Vicálvaro.
La reflexión de Mario Vaquerizo sobre su infancia en Vicálvaro
Además de una infancia feliz, Mario Vaquerizo también recuerda aquellos años como una etapa de absoluta normalidad. Iba al colegio público, jugaba en la calle con sus amigos y vivía alejado de cualquier lujo. "No necesito grandes lujos porque vengo de una familia currante", confesó al hablar de sus orígenes. A pesar de la imagen extravagante que muestra actualmente, Mario siempre ha defendido que de pequeño era un niño responsable, disciplinado y muy aplicado en los estudios. Estudió en un colegio de curas y destacó por su capacidad de trabajo y por su interés por la cultura popular.
En varias entrevistas ha reflexionado sobre cómo vivió el hecho de sentirse diferente durante su infancia. "Yo quería ser como las niñas", reconoció con total naturalidad al recordar que se identificaba más con sus comportamientos y gustos que con los de otros niños de su entorno. También explicó que disfrutaba viendo cómo se arreglaban las mujeres de su familia y que sentía fascinación por el maquillaje, la ropa y la estética femenina desde muy pequeño.
De esta manera, Mario siempre ha defendido que pudo crecer con tranquilidad gracias al apoyo absoluto de sus padres. "Nunca me hicieron sentir raro", comentó en dicha entrevista. Esa curiosidad y esa manera de entender la vida fueron precisamente las que terminaron acercándolo al mundo de la comunicación. Con el paso de los años estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y comenzó a trabajar en discográficas y agencias de representación. Más tarde llegaría su salto a la fama gracias a Las Nancys Rubias y a su mediática relación con Alaska, aunque él nunca ha perdido el contacto con el barrio en el que creció y con la educación que recibió durante su infancia.
A día de hoy, Mario Vaquerizo sigue defendiendo aquella libertad con la que creció en Vicálvaro y considera que la clave de su felicidad fue haber tenido unos padres que nunca le obligaron a esconder quién era realmente.