Relaciones

Teresa Rodríguez y Kichi: su historia de amor, sus hijas y su trayectoria política en la izquierda andalucista

Teresa Rodríguez y Kichi. Europa Press
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La historia de amor entre Teresa Rodríguez y José María González 'Kichi' ha vuelto a situarse en el foco coincidiendo con el renovado protagonismo político de la dirigente andaluza. En los últimos días, además, su nombre ha cobrado aún más relevancia tras hacer público que padece cáncer y que se encuentra en tratamiento de quimioterapia, una confesión que llegó después de recibir comentarios ofensivos en redes sociales. Rodríguez, que ha sido una de las figuras más visibles de la izquierda andaluza en la última década, ha combinado su trayectoria institucional con un regreso a la docencia, una vocación que comparte con su pareja. Por su parte, Kichi, que fue alcalde de Cádiz durante dos mandatos, también ha retomado su labor como profesor tras abandonar la primera línea política. Juntos han construido una familia en Cádiz, con sus hijas en común, que se sumaron a los dos hijos que Kichi tenía de una relación anterior y han apostado por una vida más discreta lejos del foco permanente.

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Una relación nacida en la militancia y su trayectoria política

La historia de Teresa Rodríguez y Kichi no comenzó en despachos ni instituciones, sino en la calle. Ambos coincidieron en el contexto del 15-M, un movimiento que marcó a toda una generación y que sirvió como punto de encuentro para activistas comprometidos con el cambio político. Entre asambleas y protestas surgió una relación que pronto trascendió lo personal.

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Ella, con formación en Filología Árabe y vinculada a la enseñanza, y él, profesor de Historia, compartían una visión común sobre la política. Ese entendimiento se trasladó también a sus decisiones públicas. Cuando dieron el salto a las instituciones, lo hicieron casi de forma paralela: Rodríguez se convirtió en una de las caras visibles de Podemos a nivel europeo y andaluz, mientras que Kichi alcanzó la Alcaldía de Cádiz en 2015.

Durante esos años, su relación se convirtió en objeto de atención mediática. Sin embargo, ambos insistieron en restar importancia a esa exposición. Defendían una idea clara: “la política es algo temporal”, una convicción que se reflejó en su apuesta por limitar mandatos y mantener su vínculo con la enseñanza.

Con el tiempo, esa coherencia marcó su trayectoria. Tras años de protagonismo institucional y tensiones internas en sus formaciones políticas, ambos decidieron dar un paso atrás. Rodríguez impulsó un nuevo proyecto político en Andalucía, mientras Kichi completó su etapa como alcalde hasta 2023.

En paralelo, su vida personal se consolidó. Formaron una familia con sus hijas, Aurora y Candela, y se instalaron en el barrio gaditano de La Viña. Allí han construido una rutina alejada del foco constante, en línea con su idea de “vivir como la gente corriente”. “Kichi y yo somos felices como perdices dando clases”, llegó a afirmar ella en una entrevista con 'El Mundo', reflejando su regreso a la vida cotidiana.

Así reaccionó Teresa Rodríguez a la investigación judicial de su marido: "Soy una mujer enamorada"

En los últimos tiempos, Teresa Rodríguez también ha protagonizado una defensa pública de su pareja tras la investigación judicial que afecta a la etapa de gobierno municipal en Cádiz. La dirigente ha denunciado lo que considera una estrategia política contra Kichi, utilizando términos contundentes.

“Soy una mujer profundamente enamorada que vive con impotencia el fango que sobre él esparcen día sí y día también”, expresó, dejando clara la dimensión personal del asunto. En sus declaraciones, también habló de “lawfare político” para referirse a las denuncias que han rodeado la gestión del anterior equipo de gobierno. Rodríguez subrayó que durante los años de mandato se acumularon numerosas causas judiciales que, según afirmó, han sido archivadas. “Han sido un campo de minas durante dos legislaturas”, señaló, insistiendo en que la actuación de su pareja y su equipo se centró en mejorar la gestión pública.

Además, defendió una de las decisiones investigadas, relacionada con la contratación de un asesor técnico, explicando que se hizo con el objetivo de “contratar mejor para mejorar la economía local y los servicios”. En ese contexto, fue especialmente crítica con sus adversarios políticos: “El único ‘delito’ que hay ahí es haber invertido en mejorar nuestra gestión”. La política también fue más allá al calificar la situación como una “vendetta y lawfare político a la gaditana”, dejando clara su postura ante el proceso judicial.