Bodas de famosos

Así fue la caótica boda entre Lolita Flores y Guillermo Furiase en Marbella: 43 años del “Si me queréis, irse”

Fotomontaje con la portada de la revista '¡Hola!' que mostraba la boda de Lolita y Guillermo y, a la derecha, la pareja en 1993. Hola/Getty
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Mayo es un mes muy emotivo para la familia Flores: el 16 de este mes, pero de 1995, nos dejaba Lola Flores, la matriarca de la saga. Dos semanas después, lo hacía su hijo, Antonio. Lolita recordaba recientemente a Lola, la misma que en agosto de 1983 trataba de poner orden en el caos en el que se convirtió la boda de su hija con Guillermo Furiase. Aquel “si me queréis, irse” (que recordamos mal) se convirtió en una frase popular que ha llegado hasta nuestros días. Así fue uno de los días que marcaron la historia pop de España.

Una frase que no fue exactamente así

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La boda civil entre Lolita y Guillermo había tenido lugar cuatro meses antes, el 23 de abril de 1983, en el Juzgado de Marbella. Lo hicieron de manera íntima y por sorpresa, para que no hubiera cámaras. Pero el 25 de agosto se celebraba el enlace religioso, también en Marbella, entonces el lugar icónico de los veranos para muchas ‘celebrities’, y en la iglesia de la Encarnación. Eran las siete y media de la tarde. Y ahí se congregaron miles de personas que pretendían ver la boda del año (con permiso de la de Isabel Pantoja con Paquirri). La iglesia tenía un aforo de 1.200 personas y había en torno a unas 5.000

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Los espontáneos habían llegado de distintos puntos de España (principalmente de la provincia de Málaga), y abarrotaron la iglesia. La policía intentó, sin éxito, que Lolita, del brazo del padrino (Manuel Benítez, ‘El Cordobés’), llegara al altar. Pero fue Lola quien, presa de la angustia que también se advertía en los ojos de su hija, cogió el micrófono y se dirigió a los presentes con unas palabras que han permanecido en el imaginario popular, aunque un tanto cambiadas. Porque lo que Lola dijo fue: “Mi hija no se puede casar. Si me queréis aquí, marcharse. Si me queréis algo, irse”. De poco sirvió aquella advertencia: era tal el gentío que la pareja tuvo que celebrar la boda no frente al altar, sino en el despacho del cura, dentro de la sacristía.

Las declaraciones de Lolita que provocaron el tumulto

Para saber por qué había miles de personas colapsando la iglesia, hay que irse unos meses atrás. Poco después de casarse por lo civil, Lolita acudió al programa ‘Estudio abierto’, que presentaba José María Íñigo. En él, la mayor de los tres hermanos Flores explicó cómo había conocido a Guillermo un año antes, en la discoteca Joy Eslava. También dijo algo que fue lo que provocó el posterior caos: explicaba que la boda civil se había hecho sin invitados, y que en la religiosa irían todos sus familiares y amigos, y añadió: “Y toda la gente que quiera a Lolita realmente puede entrar a la iglesia”. No midió lo que esa frase terminaría provocando.

Lolita: bronceadísima y vestida por el modisto de cabecera de Lola

De aquel enlace se recuerda sobre todo aquella multitud, pero lo cierto es que Lolita iba guapísima, con un vestido de corte clásico firmado por Tomás García, el modisto (y gran amigo) de su madre. Además, y dado que era el final del verano, estaba muy bronceada, con lo que el blanco del vestido, con cuerpo de encaje y mantilla a juego, resaltaba aún más. 

La muerte de Lola y de Antonio no solo marcaron para siempre la vida de Lolita, sino también el fin de su matrimonio. Después de doce años de vida en común, en el verano de 1995 se decían adiós. Hoy, Guillermo ha elegido un perfil público discreto, mientras que su exmujer brilla como actriz, especialmente en los escenarios de teatro.