Raquel Meroño y su hija nos cuentan cómo la modelo ahuyentó al "novio cowboy" de Martina: "Ya no quiere mudase a Nebraska"
Madre e hija presuemn de una gran relación y nos cuentan el brillante golpe maestro de la presentadora para evitar que la joven lo dejara todo por amor
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El mundo del corazón y del entretenimiento nos deja a menudo estampas familiares muy bonitas, pero pocas tan reales como la que forman Raquel Meroño y sus hijas. A sus 19 años, las jóvenes han demostrado ser tan divertidas como la presentadora, dejando claro que entre ellas existe una conexión que traspasa cualquier barrera generacional. Ella junto a Martina, una de sus hijas, han vuelto a derrochar complicidad frente a Mami Reporter, colaboradora de Divinity, hablando desde sus grandes secretos de estilo hasta sus experiencias más surrealistas con el amor adolescente.
Gafas, joyas y los mejores chollos de mercadillo
Si hay algo que las caracteriza es su indudable pasión por la moda, y a la hora de saber qué es lo que nunca puede faltar en un buen look, Raquel lo tiene clarísimo: el secreto está en los accesorios. "Un buen complemento, como una buena gafa", asegura la actriz, contando entre risas que directamente no sabe "vivir sin gafas". Una pequeña obsesión que Martina corrobora y que complementa con su gran amor por las joyas.
Pero ir siempre impecables no significa gastar una fortuna, ya que lejos de presumir de grandes marcas, Raquel saca a relucir su faceta solidaria mostrandonos que su espectacular outfit para este día se lo compró "en un mercadillo solidario la semana pasada, así que me ha salido muy barato".
El amor y secreto de una relación envidiable
La confianza que tienen es tan evidente que todos nos preguntamps cómo consiguen llevarse tan bien en una etapa tan compleja como la adolescencia. Para Martina, la clave es muy sencilla: "Nosotras nos lo contamos todo siempre" y Raquel, por su parte, añade que es fundamental la comunicación, "No solemos estar demasiado tiempo enfadadas, cuando te comunicas se solucionan. Normalmente son roces generacionales", explica con total naturalidad.
El brillante truco para espantar al cowboy
Esa vena romántica que comparte Martina con su madre casi provoca un gran vuelco en la familia. Durante su etapa de estudiante en EEUU, la joven sufrió un flechazo que puso a Raquel en alerta, "Me llamaba y me decía: me quedo a vivir en Nebraska, quiero casarme con un cowboy y ser granjera", recuerda la presentadora.
En lugar de prohibírselo, lo que habría generado el efecto contrario, la actriz usó la mejor psicología inversa: "muy bien cariño, ¿puedes, por favor, venir a terminar la universidad y ya luego haces lo que quieras?". Pero el verdadero golpe maestro fue invitar al yankee a España: "El truco fue sacar al cowboy de Nebraska para traerlo a Madrid, fuera de su hábitat, y ya no molaba tanto", nos cuenta Raquel. Una estrategia que funcionó a la perfección.
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