Gloria Camila Ortega cuenta su mala experiencia con un taller de costura: "Ya nos hemos ido, gracias a Dios"
Gloria Camila relata su mala experiencia con un taller de costura del centro de Madrid con el que estaba asociada su marca, Bakkus
Gloria Camila habla de sus planes de futuro "casada y con hijos" con su novio, Álvaro García: la reacción de él
La trayectoria empresarial de Gloria Camila Ortega en el mundo de la moda no ha estado exenta de obstáculos. Desde el lanzamiento de su firma, la hija de Rocío Jurado y José Ortega Cano ha tenido que hacer frente a críticas, dudas sobre su propuesta y dificultades propias de un sector altamente competitivo. Su marca, Bakkus, nació con el respaldo de su entorno cercano y con la intención de abrirse camino en la industria textil, pero desde el principio se vio envuelta en cuestionamientos sobre su posicionamiento, especialmente en relación con el precio de sus prendas y su capacidad para destacar en un mercado saturado.
A lo largo de estos dos años, la firma ha evolucionado en paralelo a la exposición pública de su fundadora. Constituida bajo la sociedad Bakkaneando SL, centrada en la venta online, la marca no ha logrado todavía consolidar una base sólida de clientes. A pesar del tirón mediático de Gloria Camila, la conversión de su popularidad en redes en ventas ha sido limitada. De hecho, uno de los aspectos más comentados ha sido la diferencia entre el número de seguidores de la influencer y el alcance real de su proyecto empresarial. A esto se suma la necesidad de ajustar precios en los últimos meses, con rebajas significativas que apuntan a una posible acumulación de stock.
Gloria Camila cuenta su nueva decepci ón con un taller en Madrid
En este contexto, Gloria Camila ha vuelto a enfrentarse a un nuevo revés, esta vez relacionado con la producción de sus prendas. La empresaria ha decidido romper su relación con un taller de costura ubicado en el centro de Madrid, con el que trabajaba hasta ahora. Según ha explicado, la experiencia ha sido negativa hasta el punto de abandonar este proveedor y buscar nuevas alternativas.
La situación pone de manifiesto una de las dificultades habituales en el sector: la dependencia de terceros para la fabricación. En el caso de Bakkus, este problema se suma a otros retos previos, como la definición de su identidad de marca o la gestión del negocio en un entorno digital.
Ha sido la propia Gloria Camila quien ha querido explicar lo ocurrido a través de sus redes sociales. En una historia de Instagram, ha compartido su experiencia de forma directa: “Me paso por aquí porque quiero contaros unas cositas… quiero contaros porque Bakkus ya no sigue en el taller que teníamos en Madrid, ya nos hemos ido, gracias a Dios”.
La influencer fue más allá y adelantó su intención de hablar abiertamente sobre este tipo de situaciones: “Muchos me preguntáis qué se necesita para emprender un negocio de moda… quiero prepararos un vídeo en el que explico todas mis experiencias, en el que os hablo de los talleres y la cara B… sobre todo los de Madrid, que no porque estén en el centro son top”.
Además, dejaba entrever la magnitud del problema al referirse a lo ocurrido como “una gran decepción” y al anunciar que podría dar más detalles: “Quiero daros nombres y todo”. En otro mensaje escrito, añade que mostrará “emails compartidos, pruebas del mal trabajo gestionado y ejecutado, la mala gestión del taller, de sus clientes y la poca empatía que tienen”, con el objetivo de evitar que otros emprendedores pasen por la misma situación.
Bakkus, la marca de Gloria Camila que sigue en busca de estabilidad
Bakkus ha cumplido recientemente dos años desde su creación, un periodo en el que ha intentado encontrar su sitio dentro del sector. La marca, impulsada junto a sus socias Elisa Vázquez y Lorena Elorriaga, continúa activa y con nuevos proyectos en desarrollo, como el lanzamiento de futuras colecciones.
Sin embargo, los datos disponibles reflejan que todavía no ha alcanzado una posición consolidada. Su presencia en redes es limitada en comparación con la de su fundadora, y su impacto en el mercado sigue siendo discreto. Aun así, Gloria Camila mantiene su apuesta por el proyecto y continúa trabajando en su evolución.
El reciente conflicto con el taller de costura añade un nuevo capítulo a este recorrido, marcado por ajustes constantes y aprendizaje. La incógnita ahora es si la marca logrará superar estos obstáculos y encontrar una estrategia que le permita crecer de forma sostenida en una industria exigente.