Las curiosidades más desconocidas de la boda de Rocío Jurado y Ortega Cano, que fue tal día como hoy hace 31 años
El 17 de febrero de 1995 se casaban en la finca Yerbabuena Rocío Jurado y José Ortega Cano. Tres décadas y un año después de aquel emblemático enlace que marcó historia en el mundo del corazón, sigue resultando fascinante. Nos sumergimos en la hemeroteca para rescatar algunos detalles poco conocidos de aquel evento.
Han pasado 31 años desde la mítica boda que unió a Rocío Jurado y José Ortega Cano. Un enlace que, como dicta la tradición popular, emparentaba a la tonadillera y al torero. Aquella celebración marcó la agenda de la prensa rosa en los últimos años del siglo pasado, y en torno a ella surgieron historias y anécdotas que merecen ser recordadas.
1. Rocío tenía tres vestidos preparados
La Más Grande tenía listos nada menos que cuatro vestidos de novia diseñados por el colombiano Carlos Arturo Zapata. Los tres eran espectaculares, y la artista estuvo dudando hasta el último momento cuál elegir. “Tengo un problema de alergia, y según esté ese día me pondré uno u otro”, adelantaba la Jurado días antes del enlace a su revista de cabecera. Finalmente optó por un diseño de silueta recta, con escote barco, realizado en seda salvaje y encaje francés, acompañado de una capa que nacía del velo, confeccionado en organza color champán. Para rematar el estilismo, recogió su melena en una redecilla de inspiración goyesca. Años después, en 2021, uno de los vestidos inéditos se subastó con fines benéficos.
2. Rosa Benito se encargó de peinar a la novia
En un día tan señalado, la encargada de arreglar el inconfundible melenón de Rocío Jurado fue su cuñada y confidente Rosa Benito. La entonces mujer de Amador Mohedano, quien ejerció de padrino, recuerda aquella jornada con especial emoción. “Ella fue muy feliz el día que se casó con José”, confesó la ganadora de 'Supervivientes 2011' a Toñi Moreno en el programa 'Déjate Querer' de Telecinco en el año 2021.
3. Rocío Jurado tuvo una calentura por los nervios
Siguiendo algunas supersticiones, la artista evitó que su futuro marido la viera antes de la ceremonia. Aquel día desayunó únicamente con su hija, Rocío Carrasco, y estaba tan nerviosa que solo tomó un café. Los días previos, los nervios también le provocaron una calentura en el labio.
4. El evento congregó a 1.500 invitados
La boda fue un auténtico derroche en todos los sentidos: asistieron alrededor de 1.500 personas. Entre ellas, figuras de todos los ámbitos: toreros como Enrique Ponce y Finito de Córdoba; cantantes como María del Monte, Massiel o Juan Pardo; aristócratas como Cayetana de Alba; representantes políticos de diversas ideologías y, cómo no, las imprescindibles Campos.
5. Errores y nervios
Los nervios de un evento de tal magnitud provocaron pequeños fallos. En el intercambio de anillos, Ortega Cano estuvo a punto de colocárselo a Rocío en el dedo corazón, y ella, al darse cuenta, le ofreció con una sonrisa su dedo anular. Más tarde, la tonadillera también tuvo un lapsus: en lugar de decir “en señal de la fidelidad y amor”, pronunció “felicidad”.
6. Una ermita construida para la ocasión
La ceremonia religiosa se celebró en una ermita que la propia Rocío mandó construir en la finca expresamente para su boda. La chipionera habría preferido casarse en la basílica de La Macarena, pero no fue posible: el sacerdote del templo consideró que parte de los feligreses “no vería con buenos ojos que una señora se casara en segundas nupcias por la Iglesia tras la nulidad de su primer matrimonio”.
7. El menú de la boda
El menú corrió a cargo de Félix Cabeza, por entonces marido de la modelo Juncal Rivera. El propietario del restaurante La Dorada preparó un banquete repleto de manjares: jamón ibérico, crema de melón, marisco de primera, carnes de la serranía de Huelva y la tradicional tarta nupcial.
8. La boda de las carpas
Un acto tan multitudinario requirió desplegar varias carpas en Yerbabuena. Una amplió el espacio de la ermita —donde solo entraron unos 200 invitados—, otra se destinó al aperitivo y una tercera, de mayor tamaño, acogió el almuerzo.
9. Los novios pasaron la noche de bodas en el suelo
En 2019, Ortega Cano reveló un detalle sorprendente: cómo pasaron su primera noche como casados. “Rocío y yo dormimos en el suelo, sobre un colchón, en nuestra noche de boda”, confesó.
10. Luna de miel en el Caribe
Tras el enlace, los recién casados pusieron rumbo al Caribe para disfrutar de su luna de miel. La pareja vendió el reportaje a su revista de cabecera y allí comentaron los detalles del gran día. “Me casé de blanco porque quería que José tuviera a su lado a una novia, no a una señora con traje de chaqueta”, explicó la artista.