La madre de Aldo Comas murió de sobredosis: "Ponerte a escoger una caja de pino o nogal no fue fácil"

Aldo Comas, marido de Macarena Gómez, ha concedido una de las entrevista "más personales" que ha dado nunca a Vanitatis
El artista recuerda aquellos episodios que han marcado su vida: la trágica muerte de su madre o la de uno de sus amigos practicando paracaidismo
A Aldo Comas no le molesta hablar de su TDAH porque considera que es "el inventor". Se lo diagnosticaron con seis años, que fue cuando comenzaron a medicarle con pseudoanfetaminas hasta que cumplió 16. También le diagnosticaron altas capacidades ("aunque antes no se llamaban así") y asegura que tiene "un coeficiente superalto" que solo le ha servido para "meterse en líos". Así habla de su infancia en una entrevista a Vanitatis, donde también se sincera como nunca sobre los dramas que han marcado su vida: como la trágica muerte de su madre y la de uno de sus amigos mientras practicaban paracaidismo. El marido de Macarena Gómez asegura que ha tenido "bastantes hostias en la vida" y que su adolescencia fue "muy dura".
La trágica muerte por sobredosis de la madre de Aldo Comas
En sus declaraciones al medio citado, el artista cuenta que su madre, teniendo él 24 años, murió de una sobredosis. "Ponerte a escoger una caja de pino o nogal, estar con el cuerpo de tu madre y vaciar su casa no es fácil. Mis padres ya estaban divorciados y me tocó a mí", dice el marido de la actriz sobre "la hostia" que le obligó a hacerse mayor "por cojones".
A sus padres les define como personas "muy fiesteras, muy jóvenes y un poco dispersos", por lo que él estaba "solo casi siempre" porque ellos "no estaban demasiado pendientes". Vivieron un divorcio "muy traumático" y con bastantes problemas con las fiestas. Aldo dice que fue una época "muy alocada" que se transformó en "muchísima soledad" para él desde pequeño, algo que considera fue el germen de que se desarrollara creativamente como es hoy.
En el plano familiar también habla de su abuela, que fue su "gran tótem de amor y cultura". Me despertaba por la mañana con la casa llena de botellas y restos de la fiesta, y me iba en pijama a la casa de enfrente, que era la de mi abuela, para que me hiciera el desayuno. Ella siempre estuvo ahí para mí", asegura.
La muerte de su amigo con 28 años mientras realizaban paracaidismo
Otro de los "zarpazos" de su vida fue la muerte de un amigo haciendo paracaidismo. "Se murió en mis brazos, lo tuve que reanimar, acabé viendo cómo se moría a un palmo de mi cara. Aterrizó mal, con el paracaídas medio abierto. Estábamos a dos kilómetros del centro de saltos y no había nadie. Viví con él los últimos momentos de su vida. Los dos teníamos 28 años", recuerda en esta sincera entrevista.
