El menú de la boda de Makoke y Gonzalo: dos platos principales, un sorbete ibicenco y un inesperado detalle dulce

Ha salido a la luz los detalles del menú de la boda de la colaboradora de televisión con Gonzalo Fernández, incluyendo la comida postboda
El divertido momento de confusión de Makoke al colocarle el anillo a Gonzalo durante el 'sí, quiero': el vídeo
La boda de Makoke y Gonzalo Fernández ya es una realidad tras meses marcados por contratiempos y momentos complicados. La pareja se dio el “sí, quiero” el pasado 11 de junio en Ibiza, en un enlace intimo, aunque la gran celebración llegó un día después durante todo un fin de semana. El enclave elegido fue la exclusiva hacienda Na Xamena, un resort de cinco estrellas con vistas privilegiadas al Mediterráneo que acogió a los más de cien invitados que acompañaron a los novios en este momento tan esperado.
El enlace no estuvo exento de historia previa. La boda tuvo que aplazarse un año antes debido al delicado estado de salud de Marina Romero, la nuera de Makoke, un episodio que marcó profundamente a la familia. Precisamente por ello, uno de los gestos más significativos del día fue el protagonizado por la colaboradora con ella. A esto se sumaron otras dificultades personales que la pareja atravesó en los meses previos, incluso con cierta tensión en las horas anteriores al enlace.

Ya con la celebración en marcha, los detalles han ido saliendo a la luz, especialmente uno de los aspectos más comentados: el menú. La propuesta gastronómica, muy ligada al entorno y a los productos locales, se convirtió en uno de los grandes aciertos del evento, cuidando cada fase de la experiencia culinaria de los invitados.
Un menú con esencia ibicenca: del cóctel a la tarta nupcial
La celebración arrancó con un cóctel previo en el que los invitados pudieron abrir boca con propuestas sencillas pero muy valoradas, como el jamón ibérico. A partir de ahí, la cena se desarrolló con un menú cerrado que combinó un entrante, un sorbete, un plato principal y un postre.
El primer paso fue un entrante que marcaba la línea del resto de la velada: cocina cuidada con ingredientes de proximidad. A continuación, se sirvió uno de los platos más característicos del menú, un sorbete de hierbas ibicencas. Esta propuesta, inspirada en una de las bebidas más típicas de la isla, aportó un toque refrescante y aromático gracias a la combinación de diferentes plantas como el romero, el tomillo o el hinojo, cuya mezcla concreta se mantiene en secreto.
El plato principal ofrecía dos opciones, siguiendo la clásica elección entre carne o pescado. Por un lado, un solomillo en salsa que se convirtió en uno de los platos más comentados de la noche. Por otro, una lubina que representaba la apuesta por el producto del mar, muy presente en la gastronomía local. Ambos platos reflejaban la filosofía de kilómetro cero del lugar, que cuenta con su propio huerto ecológico y prioriza ingredientes frescos de la zona.

El cierre llegó con la tradicional tarta nupcial, uno de los momentos más esperados de la velada. En esta ocasión, los novios protagonizaron una de las anécdotas del día al cortarla de una forma poco habitual, dejando una imagen que muchos invitados recordarán. Además, la experiencia gastronómica no terminó ahí. Como detalle final, los asistentes recibieron una pequeña tarta de queso como obsequio, un guiño dulce que prolongó la celebración más allá de la noche.
La comida postboda: un broche final frente al mar
Tras la gran fiesta, los novios quisieron compartir una última jornada con sus invitados el 13 de junio, en una comida más relajada celebrada a pie de playa. Este encuentro mantuvo el nivel gastronómico del día anterior, apostando nuevamente por productos locales y platos reconocibles. El menú comenzó con propuestas para compartir, como pan con alioli y aceitunas, seguidos de una ensalada de tomate acompañada de piparras y anchoa. A estos entrantes se sumaron opciones como croquetas de jamón y mejillones, reforzando la idea de una comida distendida pero cuidada.
El plato principal fue uno de los grandes protagonistas: arroz de carabineros, una elección muy ligada al entorno mediterráneo y perfecta para cerrar el fin de semana con un sabor intenso y reconocible. Como no podía faltar, el postre puso el punto final a esta despedida gastronómica, en la que los novios compartieron sus primeras horas como matrimonio con los 115 invitados que les acompañaron en este viaje.
