Daniela Blasco: "En la música, a las mujeres se nos exige estar perfectas siempre, y a los hombres no y no es justo"
La cantante publica First Shot, un EP “muy Daniela, muy real”, cuenta, y reclama más diversidad porque “si no seríamos todos robots iguales”
Aunque se reconoce tímida, asegura estar “en un punto de inspiración absoluta, muy motivada”, orgullosa de un proyecto que siente totalmente suyo
Daniela Blasco (Palma de Mallorca, 2005) está en un momento clave de su carrera. "He querido volver a lo que soy yo, a mostrar lo que me gusta”, explica sobre First Shot, su nuevo EP, que define como muy personal. La cantante asegura estar “en un punto de inspiración absoluta”, orgullosa de un proyecto que siente del todo suyo.
Su conexión con el público va más allá de cifras ya que genera comunidad. Su magnetismo nace de su autenticidad y de una forma de entender el escenario como extensión de sí misma. "Es donde me siento yo al completo”, explica.
Amante de la música y el baile desde niña, se hizo popular a los once años cuando bailó con su adorado Justin Bieber. “Jamás viviré algo que supere eso”, comenta aún emocionada. “Me encantaría cantar con él. Sueño a lo grande, con llenar estadios. Mi sueño máximo es hacer una Super Bowl”, reconoce.
Con First Shot, la artista se sumerge en “una montaña rusa, muy dosmilera”. Influencias como el R&B o el pop de entonces forman parte de su ADN musical. “En casa en la mesa había siempre había música puesta, muy buen rollo. Mi padre siempre tenía puesto Destiny’s Child, mucho R&B, Michael Jackson…”, comenta, y confiesa que en casa la apodan “Chiquitina”.
En su nuevo EP también hay espacio para la vulnerabilidad. “Yo también tengo mis días de bajón, como todo el mundo”, afirma. Esa honestidad es la misma que traslada a sus redes, donde se
muestra“ lo más natural posible”. En lo personal, no esconde su forma intensa de sentir. “Soy súper enamoradiza”, confiesa. Para ella, mantener vínculos sanos y cercanos es clave, tanto como vivir en entornos seguros, diversos y en igualdad.
Estás a punto de lanzar un nuevo EP, First Shot. ¿En qué momento vital y artístico estás?
He querido volver a lo que soy, a la música que me gusta, la que he escuchado desde pequeña y con la que he crecido bailando. He introducido eso en el EP para sentir que estoy sacando un trabajo que es muy Daniela, muy real. Estoy en un punto de inspiración absoluta, muy motivada, y creo que me representa mucho. Así que estoy muy orgullosa.
Por curiosidad, ¿cómo te llaman en casa?
Daniela o Chiquitina [risas].
Dices que tus canciones cobran vida en el escenario. ¿Cómo van a ser tus próximos conciertos?
Este verano tengo muchísimas fechas, con la gira de Los 40. También hay algunos shows en agosto que aún no puedo anunciar. Mis canciones cobran vida en el escenario porque parto de la danza desde pequeña. Me gusta subirme al escenario y hacer una performance, es donde me siento yo al completo. Cuando creo música, ya estoy visualizando el movimiento, la puesta en escena… lo llevo dentro.
¿Cuánto aporta la danza a un artista?
En mi caso es fundamental. Más allá del baile en sí, lo más importante son los valores que me ha dado de disciplina, del esfuerzo que requiere y el sacrificio, la constancia.
Te conocimos bailando con Justin Bieber con solo 11 años. ¿Cómo fue?
Un sueño hecho realidad, algo que nunca voy a superarlo ni asimilar del todo. Él es mi artista favorito, no por haber bailado con él, sino porque siempre le he admirado muchísimo. Me enorgullece haber estado ahí.
¿Viste su actuación en Coachella y lloraste como nos pasó a todos?
Por supuesto. Fue súper emotivo, cantó hits con los que hemos crecido. Me conmovió muchísimo.
Si lo tuvieras delante, ¿qué le dirías?
La otra vez me quedé en shock y hasta se me olvidó decirle mi nombre. Le diría lo muchísimo que le admiro, lo grande que es y lo mucho que le quiero.
¿Te imaginas colaborando con él?
Claro. Me encantaría cantar con él. Sueño a lo grande, con llenar estadios, estar de gira, vivir de esto. Mi sueño máximo es hacer una Super Bowl. Ojalá algún día.
¿Con quién te gustaría colaborar?
Con Karol G. Me emociona muchísimo su música y la conexión que tiene con su comunidad. La vi en directo y fue precioso.
En tu EP también hay temas más íntimos. ¿Cómo es mostrar tu vulnerabilidad?
Creo que refleja bastante el día a día de cualquier persona. La vida es una montaña rusa, también para los artistas. Yo también tengo mis días de bajón, como todos. Hay bastantes caídas y de repente un día te vuelves a inspirar y vuelves a un punto álgido y así constantemente. He querido reflejar eso.
Conecta mucho con cómo te muestras en redes sociales…
Sí, intento ser lo más natural posible. La gente que me sigue sabe que soy cercana, una chica muy normal en el fondo.
¿Te preocupa que tu éxito en las redes condicionara cómo se percibía tu música?
Al principio sí, porque me encasillaban como bailarina. Pero ahora estoy en un punto muy sano, con una comunidad muy bonita que apoya mi música.
Tu paso por el Benidorm Fest marcó un antes y un después. ¿Cómo lo viviste?
Como dices, fue un antes y un después abismal. Fue un máster intensivo en muy poco tiempo, nunca había hecho un directo así de exigente cantando y bailando. Fue duro, pero trabajé muchísimo y estoy muy orgullosa. Fue brutal, tengo un recuerdo precioso.
Daba la sensación de que erais como una familia.
Totalmente. Siempre voy a todos lados con mi familia, mi gente… mis bailarines son mis amigos de toda la vida. Somos una pequeña familia y eso para mí es lo más importante.
¿Cómo te cuidas, y a tu salud mental, en un entorno tan expuesto?
Aunque en el escenario parezca otra cosa, soy tímida, introvertida, y tener mi vida normal me mantiene con los pies en la tierra. Soy bastante tranquila fuera de esta parafernalia y trato siempre de volver a mi familia y a mis amigos, son quienes me cuidan.
Si tuvieras que hacernos de crítica musical para Divinity y definir First Shot, ¿qué dirías?
Que es una montaña rusa, muy dosmilera. Lo imagino muy dinámico, con momentos de baile intenso y otros más tranquilos, incluso hay un bolero R&B. Y de estética es muy Bar Coyote.
¿Hay alguna canción especialmente personal?
Selena, el focus track. Selena es mi alter ego, la Daniela imparable que se sube ahí y no le da vergüenza a nada, no teme a nada y se siente totalmente plena y segura. Pero también representa mi dualidad. Mi timidez, por otro lado la soltura y la libertad que siento cuando estoy en la música.
¿Eres de las que creen en el amor romántico?
Totalmente. Soy súper enamoradiza. Lo llevo bien porque gracias a toda la gente que me rodea tengo vínculos súper sanos, muy bonitos, tengo gente súper buena a mi alrededor. Así que yo feliz.
Formas parte de una generación muy consciente socialmente. ¿Qué significa para ti la igualdad hoy?
Para mí lo es todo y más en esta industria que obliga a que las mujeres siempre tengan que estar perfectas en un escenario. Cuando se sube un hombre nadie le pide ni la mitad de cosas que a una mujer. A nosotras se nos exige mucho más, hacer un show con un millón de bailarines, darlo todo, presentar el mejor outfit, el mejor make-up, el mejor pelo… y eso no acaba de ser justo. Por eso, para mí es vital la igualdad en la vida, y en concreto en esta industria, el mundo que más conozco.
Por no hablar de la presión sobre el cuerpo y la belleza normativa…
Totalmente. Hay que apoyar la diversidad porque si no seríamos todos robots iguales. La música es, y debe de ser, un mundo de absoluta libertad, de autenticidad. Que cada artista tenga su esencia, no tener que estar igual de perfectos. Poco a poco la gente va siendo más consciente de esto porque ha llegado un punto de tanta saturación en redes sociales que estamos bajando más a tierra en este sentido.
¿Has vivido alguna situación de desigualdad por ser mujer y joven?
La verdad es que sí, por desgracia, una vez que sentí un desprecio. No sé si por ser mujer, artista emergente o ambas. También he hablado con mucha gente a la que le ha pasado. Lo escuchamos en entrevistas de artistas a las que admiramos y es bastante cruel. La industria tiene partes muy bonitas pero también estas cosas que me las creo porque las he vivido.
¿Cómo lo gestionaste?
Sinceramente, me considero una persona bastante segura de mí misma y fuerte. En mi vida me han pasado cosas bastante tristes, así que no me vengo abajo con cualquier cosa. Entonces me afectó, quizá porque no tenía tanta experiencia. Sentir que te desprecian duele pero lloradita y pa’lante siempre. Me apoyé en mi gente y pasó. Aunque te hace más fuerte, es triste que ocurra.
¿Qué mensaje darías a quienes quieren dedicarse a esto?
Que se arriesguen y se tiren a la piscina. Si lo sientes dentro, hay que ir a por todo. Yo siento algo en mi interior que me dice, tú naciste para esto. Incluso me agobio cuando no estoy currando o haciendo por avanzar, siento que estoy descarrilándome del camino de mi vida. Hay currar muchísimo porque tampoco nada cae del cielo, y tienes que luchar por tus sueños cada día. Yo lo hago.
¿Qué opinas de no haber participado en Eurovisión este año?
Hay opiniones de todo tipo, pero si se ha tomado esa decisión quiero pensar que es por un buen motivo. Yo siempre voy a apoyar lo que haga el mundo un poco más sano, con más amor y menos odio.