Los orígenes de Marc Cucurella: el concesionario donde empezó todo y la pregunta de su padre que cambió su carrera
El jugador de la selección española llegó a la élite gracias a dos momentos decisivos en su juventud, en los que fue clave su padre
Marc Cucurella ha contado que su hijo Mateo, que tiene autismo, recibirá unas terapias en Estados Unidos durante el Mundial de 2026
Hace unos años que Marc Cucurella pasó a ser un rostro muy conocido ya no solo entre los aficionados al fútbol, sino para el público general. Su trabajo en el Chelsea, su victoria en la Eurocopa 2024, su reciente fichaje por el Real Madrid o su desempeño en este Mundial de Fútbol 2026 han catapultado su proyección. El jugador ha logrado todos estos hitos gracias a su talento pero, en su caso, ha habido, también, algo más: sus orígenes juegan un papel decisivo y, en ellos, su padre. En concreto, una anécdota en un concesionario y una pregunta en el interior de un coche lo cambiaron todo.
Alella, el pueblo en el que se crio Marc Cucurella
Marc Cucurella Saseta nació el 22 de julio de 1998 y tiene actualmente veintiocho años. Llegó al mundo en Alella, un municipio de la comarca de El Maresme, en la provincia de Barcelona. Una localidad de unos 10.000 habitantes, según el último censo disponible, próxima al mar, pero situada en una zona montañosa, conocida por su tradición vitivinícola y por sus muchas masías. Fue allí donde dio sus primeros pasos como futbolista: su familia no tenía ningún tipo de vinculación con el deporte profesional, y tuvo que reorganizar su vida alrededor del sueño del ahora defensa de la selección española masculina.
La carrera del que es considerado uno de los mejores representantes del fútbol español en la actualidad comenzó de una forma casual, gracias a una conversación inesperada, como el mismo relató en un reportaje durante su etapa en el Chelsea. Todo empezó en el trabajo del padre de Marc, Óscar Cucurela, una figura que ha estado presente en los momentos clave de su trayectoria como deportista. Mientras su madre, Patricia Seseta, era ama de casa y criaba a Marc y a su hermano pequeño, Lucas, el padre del jugador era vendedor de coches y trabajaba en un concesionario de Mollet del Vallés, a unos veinte minutos por carretera de Alella.
La conversación en el concesionario de su padre que lo cambió todo
Óscar era un gran aficionado al fútbol y jugaba con Marc durante horas, teniendo un papel clave en la afición primigenia del defensa a esta disciplina. Un día, cuando su hijo mayor tendría unos ocho años, entró en el concesionario un hombre que quería comprar un coche. Ambos comenzaron a charlar, salió el tema del fútbol y el vendedor le habló al cliente de su primogénito y de que andaba con un balón a todas horas. Este hombre, al saber del talento le hizo una sugerencia a Óscar: que lo apuntase a alguna prueba de acceso o de selección. "¿Dónde", le preguntó el progenitor. "En la academia del Espanyol", le respondió el comprador.
Fue así como Marc entró en el mundillo inicialmente. Su padre le llevó a las pruebas y entrenó con el club varias semanas. "¡Creo que les gustó lo que vieron! Ese hombre fue una de las principales razones por las que entré en el sistema", reconocía el jugador en el mencionado reportaje. Su progenitor siguió siendo, no obstante, una figura clave en su desarrollo. "Mi padre era muy estricto, pero en el buen sentido, creo. Si fallaba un paso o tenía una mala acción, lo veía como un desastre una catástrofe, pero a lo mejor eso era lo importante. A lo mejor necesitaba a una persona que me impulsase y que me dijese cómo mejorar. Ese fue mi padre", reconocía el defensa durante su etapa en el Chelsea.
El dilema que le planteó su padre: salir de fiesta o seguir en el fútbol
El padre de Marc, cuyos consejos, escucha, acompañamiento y orientación el futbolista ha puesto siempre en valor, fue el protagonista, además, de otro momento decisivo en su trayectoria, cuando su hijo era aún un adolescente. Ocurrió tras una noche previa a un entrenamiento, en la que el joven salió de fiesta. Su padre, que era quien le llevaba a los entrenamientos, quiso abrirle los ojos a su hijo mayor y le dio un ultimátum. "Salí, llegué mal a casa y al día siguiente tenía entreno", contaba en una entrevista para el podcast de Nude Project en 2024, recordando que su progenitor estaba muy enfadado y no le hablaba.
"Me vino a buscar y me dijo: 'Móntate en el coche'. No me dijo nada y yo pensé: 'Este es capaz de dejarme arriba de la montaña y hacerme bajar corriendo o algo'", confesaba entonces. La escena acabó por resolverse mediante una importante conversación entre padre e hijo en la que Óscar, lejos de obligarle a nada, le hizo elegir. "Tuvimos una charla y me preguntó qué quería, si jugar al fútbol o salir de fiesta con los amigos", recordaba Cucurella, que, ante el dilema que le planteaba su padre, tuvo clara cuál era su respuesta. "A partir de ahí ya le dije que no, que yo quería jugar al fútbol, que me había equivocado", le respondió entonces. El padre que despertó su interés en el fútbol, que le llevó a sus primeras pruebas, volvió a ser, una vez más, gracias a quien apostó firmemente con el deporte antes de ser uno de los grandes nombre del fútbol actual.