Los orígenes de Joan García: su pueblo de 7.000 habitantes, la herboristería de su madre y un hermano que le llevó a la portería

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En los últimos meses la carrera de Joan García ha vivido un ascenso verdaderamente meteórico. De ser una de las revelaciones de la Liga con el FC Barcelona, ha pasado a hacerse un hueco en la convocatoria de Luis de la Fuente para este Mundial de Fútbol 2026. Un crecimiento exponencial de la proyección pública del portero, que ha conseguido, no obstante, mantener un perfil discreto. Mientras él se hace un hueco en la primera línea del deporte, en su entorno personal las cosas se mantienen como lo hacían anteriormente. Sus orígenes, en Cataluña y rodeado de su familia, muy marcados por el deporte y la naturaleza, siguen jugando un papel fundamental en su vida. Los descubrimos.
Sallent, el pueblo en el que creció Joan García
Joan García Pons nació el 4 de mayo de 2001, y tiene actualmente veinticinco años. Llegó al mundo en un pequeño pueblo catalán: Sallent, situado en la comarca del Bages, en la provincia de Barcelona. Según el último registro censal disponible, tiene siete mil cincuenta vecinos.
Se trata de una localidad de interior, que atraviesa el río Llobregat, que vive de la industria y la minería, y que es conocido, entre otros motivos, por una montaña de residuos salinos de las antiguas minas de potasa. Para el guardameta, es el lugar en el que creció y un refugio en el que huir del ruido mediático que ahora le persigue.
Asimismo, Sallent es el sitio en el que empezó a dar sus primeros pasos profesionales. Desde que tenía cuatro años, cuando comenzó a jugar al fútbol, hasta benjamines, formó parte del equipo local. Siguió creciendo como futbolista en el Manresa, el equipo de la ciudad más próxima, y a los quince años entró en la residencia del Espanyol. Pese a ello, volvía a Sallent cada fin de semana que podía, como contó en una entrevista en Relevo. Sus vecinos relataron en un reportaje para El Español que era un niño "tranquilo, educado, humilde y sin estridencias" y que "tiene un trato muy amable" con la gente de allí en la actualidad.
Los padres de Joan García, Jerónimo y Teresa
De esos orígenes forman parte, también, los suyos. Los padres de Joan son Jerónimo García y Teresa Pons. Como ocurre con muchos de los progenitores de sus compañeros de vestuario, tanto en el Barça como en la Roja, se han mantenido al margen del foco, apenas haciendo apariciones públicas. Se sabe que se trata de una familia trabajadora, en palabras del propio Joan: "Mi familia se ha esforzado y sacrificado mucho para que hiciera lo que me gusta", contaba al diario ABC.
Del padre se sabe que hacía trabajos a turnos, y que fue quien despertó inicialmente la afición al fútbol en el portero. Sus padres siguen viviendo en Sallent, en pleno centro del municipio, según Mundo Deportivo. Los vecinos dicen de ellos que es una familia "muy querida", que suele formar parte activamente de las actividades culturales del pueblo.
La herboristería de la madre de Joan García
De la madre, conocida entre los suyos como Tere, se sabe que regenta una herboristería, como señala El Español. Concretamente, tiene un negocio en Manresa, del que sigue al frente pese a la popularidad de su hijo. Aunque no se han conocido más detalles, sí se sabe que la naturaleza es, ciertamente, una afición presente en el clan: a Joan le gusta mucho la montaña y suele aprovechar, cuando tiene tiempo libre, para disfrutar de los planes al aire libre.
Lluís, su hermano mayor, por el que es portero
Los orígenes personales, pero también deportivos, de Joan se completan con el restante miembro de la familia. Se trata de su hermano mayor, Lluís García, que le lleva varios años al jugador de la Roja, y que tiene un papel clave en la trayectoria futbolística de su hermano. Lluís jugaba también al fútbol y, cuando eran pequeños, el benjamín no era portero, sino delantero.

Su hermano mayor sí desempeñaba el rol de guardameta en el equipo de Sallent y Joan acudía a verlo con frecuencia, siendo Lluís quien consiguió que le picase el gusanillo de la portería, en sus propias palabras, cuando apenas tenía unos cinco o seis años. "Un día decidí que quería hacer lo mismo que él", contaba en una conversación con la web de la RFEF sobre la admiración que sentía por él.
