Famosos fallecidos

La desgarradora carta de José Ribagorda un mes después de la muerte del bodeguero Iván Sanz Cid: "Es insoportable"

José Ribagorda e Iván Sanz Cid. Instagram @joseribagorda
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Ha pasado poco más de un mes desde la tragedia que acabó con la vida de Iván Sanz Cid, su mujer, Irene Garrido, y dos de sus tres hijos, Irene y Álvaro. La familia regresaba de unas vacaciones en Cantabria cuando sufrió un accidente de tráfico en la A-67, a la altura de Herrera de Pisuerga, en Palencia. El vehículo se salió de la vía y dio varias vueltas de campana, provocando el fallecimiento del bodeguero, de 48 años; su mujer, de 45; y sus hijos mayores, de 17 y 14 años. La única superviviente fue Carlota, la hija pequeña del matrimonio, de nueve años, que tuvo que ser trasladada de urgencia a un hospital por las heridas sufridas. Un mes después, el periodista José Ribagorda, amigo cercano de Iván y portavoz de la familia tras el accidente, le ha dedicado una carta en la que expresa cómo está viviendo su ausencia.

José Ribagorda escribe a Iván Sanz Cid un mes después de la tragedia

El periodista ha querido poner por escrito sus sentimientos tras la pérdida de Iván y de su familia. En la carta, comienza haciendo referencia al tiempo transcurrido desde el accidente y a la dificultad para asumir lo ocurrido. "Ha pasado poco más de un mes del fallecimiento de Iván Sanz Cid, su mujer Irene y dos de sus tres hijos, Irenita y Alvarito y sigo sin creérmelo y al mismo tiempo sin superar la insoportable ausencia de todos ellos", escribe.

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Ribagorda explica que los últimos quince años compartidos con la familia hacen que su ausencia esté presente cada día. "Habían llenado nuestras vidas los últimos quince años de tantas maravillosas sensaciones que es imposible levantarse cada día sin pensar en ellos con los ojos humedecidos y sintiendo un dolor para el que no existe consuelo posible", señala.

El periodista también se pregunta por las circunstancias que han rodeado a la familia y reconoce no encontrar una explicación. "Uno se pregunta por qué ha tenido que ocurrir una tragedia así, por qué el destino se ha cebado con una familia buena y ejemplar y no encuentro respuestas, lo que hace que la pesadumbre sea más grande", apunta.

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En su carta, Ribagorda dedica buena parte de sus palabras a explicar quién era Iván para él y para su entorno. "Iván era un ser extraordinario, el mejor hijo, el mejor hermano, el mejor esposo y padre y el mejor de los amigos que uno podía tener. Para nosotros, era más que un amigo, era nuestro hermano, nuestra familia misma", asegura.

También recuerda su forma de relacionarse con los demás y los valores que había aprendido de sus padres, Luis y Mari Luz. "Generoso hasta el extremo, siempre dispuesto a ayudar a quien fuera, cordial, honesto, tremendamente vital, Iván interiorizó los enormes valores de sus padres, Luis y Mari Luz, basados en la humildad, el esfuerzo y el sacrificio, el respeto por la tradición, la consideración de la familia y la eterna disposición de estar siempre al lado de quien lo necesitaba", relata.

Ribagorda repasa además algunas de las causas y proyectos con los que Iván estaba vinculado. "Daba igual qué o quién. Lo mismo daba el equipo de rugby de su hijo Alvarito, cualquier ONG o acción destinada a promocionar los vinos de la DO Ribera del Duero y la gastronomía de su tierra, Valladolid", escribe.

El periodista destaca igualmente el trabajo de Iván junto a su hermana Belén al frente de Dehesa de los Canónigos, la bodega familiar fundada por sus padres. "Junto a su hermana Belén dimensionó extraordinariamente la bodega Dehesa de los Canónigos fundada por sus padres, modernizándola y posicionándola a nivel nacional e internacional", explica. Para Ribagorda, su pérdida supone también la marcha de una figura vinculada al mundo del vino: "Se nos ha ido uno de los grandes bodegueros que teníamos en nuestro país y lo que para mí es más importante, un ser humano auténtico y excepcional".

La carta termina con una referencia a la bodega y a las próximas vendimias. "Las viñas de la Dehesa de los Canónigos no dejan de llorar. Esas lagrimas que terminarán fundidas con el zumo de las uvas que darán origen a la añada 2026, que Iván velará desde el cielo para que sea más extraordinaria aún que las anteriores", escribe. Finalmente, Ribagorda se despide de su amigo y de los cuatro miembros de la familia fallecidos en el accidente: "Descansa en paz, amigo, hermano mío. Descansad en paz Irene, Irenita y Alvarito. Siempre viviréis en nosotros".

Lo último que se sabe sobre Carlota, la única superviviente

Mientras José Ribagorda recuerda a la familia, recordamos lo último que se supo sobre el estado de salud de Carlota, la única superviviente del accidente. La niña, de nueve años, tuvo que ser intervenida tras el siniestro y permaneció ingresada en un hospital de la provincia de Burgos.

En los días posteriores al accidente, la familia explicó que la menor estaba fuera de peligro y que ya era "consciente" de lo ocurrido. Durante el funeral de la familia también señaló que Carlota estaba "muy arropada" por sus familiares y que tendría que afrontar su propio proceso con el acompañamiento necesario.

La última actualización sobre su estado ha llegado a través de Dehesa de los Canónigos. La bodega, que continúa vinculada a la familia, publicó un comunicado en sus redes sociales para agradecer los mensajes recibidos por la pequeña. "Es imposible contestaros a todos", reconocieron. En ese mismo mensaje, confirmaron la principal novedad sobre la evolución de Carlota: "Por eso queremos informar de que ya está en casa". De esta forma, la familia comunicaba que la niña había recibido el alta hospitalaria y había podido regresar a su ciudad.

"Se recupera favorablemente, como la campeona que es", añadieron desde la bodega, dando a conocer así que la pequeña continúa con su recuperación después de haber sobrevivido al accidente en el que perdió a sus padres y a sus dos hermanos.