Famosos fallecidos

La familia del actor Francesc Garrido, que ha muerto a los 56 años: su mujer, la actriz Mercè Mariné, y su única hija, Joana

Francesc Garrido
Francesc Garrido. Europa Press
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El mundo del cine, la televisión y el teatro de nuestro país está de luto. Este lunes 31 de agosto ha fallecido el actor Francesc Garrido a los 56 años de edad. Recordado por el público por su participación en cintas como 'Smoking Room', por la que ganó el premio a mejor actor en el Festival de Málaga en 2002, 'Mar adentro' o 'Alatriste', a lo largo de su dilatada carrera participó en más de 30 largometrajes, otra treintena de series de televisión, entre las que destacan 'Sé quién eres' o 'Gran Reserva' y más de 20 de obras de teatro. Una amplia carrera que le valió el reconocimiento de la industria y del público. 

A pesar de su éxito, el actor supo mantener su vida privada alejada del foco mediático y son contadas las ocasiones en las que ha hablado de su familia públicamente. El actor protegió al máximo su intimidad y la de su entorno más cercano, su mujer, Mercè Mariné, y su única hija, Joana, que se han mantenido siempre en un discreto segundo plano a lo largo de las tres décadas de carrera del actor.

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El actor compartía su vida desde hace décadas con Mercè Mariné

En virtud de esa discreción que le caracterizaba, el actor mantuvo su relación con la también actriz y profesora de voz e interpretación Mercè Mariné fuera del foco público. Se conocieron cuando ambos empezaron a estudiar en el el Institut del Teatre y fue un auténtico flechazo, tal y como confesó el actor en una de las pocas entrevistas en las que se ha referido públicamente a su mujer y que concedió al medio local 'Lo Pedris', vinculado a localidad de Vilaplana, municipio que se convirtió en su refugio personal. 

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Su primer encuentro con Mercè le impacto reconoció en la citada entrevista. "Nos conocimos justo después de que me admitieran. Nos encontramos por casualidad en las escaleras mientras esperaba para entrar en clase. Vi a una rubia guapísima que parecía rusa, y hubo chispa al instante", confesó el intérprete. Pocos datos más se conocen sobre esta relación salvo que se mantuvieron juntos hasta la muerte del actor.

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Joana, la única hija del actor

La pareja dio la bienvenida a su única hija Joana hace algo más de dos décadas. Ambos siempre han protegido su intimidad al máximo y el actor nunca se ha referido públicamente a ella. Tan solo en una entrevista concedida a 'Diez Minutos', Garrido se refirió a su faceta como padre limitándose a decir que era un padre "mimoso y consentidor".

Perdió a su padre siendo un niño

En cuanto al resto de su familia, pocos datos más han trascendido salvo que fue su progenitor quien el inculcó la pasión por el cine. Así lo manifestó él mismo en una entrevista en el canal de YouTube '242 películas después'. "Me llevaba a ver películas cuando era pequeño, a la parroquia del barrio donde vivíamos. Hacían programa dobles los fines de semana, ponían clásicas con Jonh Ford, alguna de James Bond... A mí eso me encantó. Me encantaba ir y me encantaba compartir el cine con él", dijo el actor, que recordó que su padre falleció siendo él apenas un niño. "Mi padre murió cuando yo era muy pequeño y yo creo que eso se quedó en algún lugar que desde bien pequeño he querido ser actor". 

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La relación del actor con el pueblo de Villaplana

Más allá de su familia, de la faceta más privada del actor ha trascendido que tenía un vínculo muy especial con el municipio de Villaplana. "Llevo más de 30 años viniendo a Vilaplana, me encanta este pueblo con toda mi alma", decía en una entrevista. Este pequeño pueblo de 549 habitantes situado en la provincia de Tarragona, dentro de la comarca del Bajo Campo se convirtió en su refugio. "Cada vez que tengo un rato libre, me escapo para disfrutar de la tranquilidad del pueblo". 

El actor llevaba allí una vida tranquila y era uno más en el pueblo. "Me encanta pasar el rato en Vilaplana, contemplando el paisaje y charlando con la gente del lugar. Allí he hecho buenos amigos, como Esteve Giralt, el periodista. ¡Siempre le pregunto cómo va el pueblo! Puede que no estés de acuerdo, pero los forasteros que han venido a vivir al pueblo a veces pueden llegar a sentirse más del pueblo que los propios vecinos. Los recién llegados pueden sentir un gran encaprichamiento por su nuevo hogar porque este nuevo lugar les ha proporcionado una vida mejor, mayor seguridad, trabajo, paz... Estoy convencido de que uno no es de donde nace, sino de donde quiere estar, y de que uno pertenece al lugar donde echa raíces y crece". Y él quería estar allí y allí estableció su hogar y su refugio.