Casa Real Española

La supuesta hija del rey emérito retomará acciones legales: cronología de su lucha por demostrar la paternidad

Fotomontaje con el rey emérito e Ingrid Sartiau
Fotomontaje con el rey emérito e Ingrid Sartiau. Cordon Press e Instagram/@ingrid__sartiau
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“Me ha costado años de depresión, continúo creyendo y tengo la esperanza de que haya un cambio”. Así se expresaba, emocionada, Ingrid Sartiau, una gemóloga belga, en ‘¿Quién es mi padre?’, el programa que presentaba Carlota Corredera, hace casi cuatro años. Unos días antes, Albert Solà, supuesto hijo del rey emérito, caía desplomado a causa de un paro cardiaco. Al igual que Solà, Ingrid también ha estado reclamando que se demuestre que es hija de Juan Carlos de Borbón: una historia que ha sido difícil y que ahora inicia un nuevo capítulo, ya que ha decidido comenzar un nuevo proceso, esta vez en Bélgica, mientras el padre de Felipe VI pasa por uno de sus momentos más complicados. Esta es la cronología de los hechos.

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Una relación que comenzó en un castillo

Ingrid tiene 60 años: dos más que el rey y uno menos que Cristina de Borbón. La historia, tal como contaba Huguette, tía de Ingrid, en el mencionado programa de Telecinco, comenzó unos años antes de que Sartiau naciera. Lilian Ghislaine Sartiau trabajaba como institutriz para una importante familia belga perteneciente a la nobleza. Fue en el castillo de sus empleadores donde conoció a un joven “muy guapo”, cuyo origen aristocrático desconocía. Al parecer, siempre según testimonio de Huguette, Juan Carlos de Borbón y Lilian mantuvieron una relación que se alargó durante años mediante cartas, llamadas telefónicas y encuentros furtivos. En 1966 nacía Ingrid. “Viví una buena infancia”, relataba la belga a ‘Vanitatis’. “Aunque no tuve padre, no noté esa ausencia porque fui muy querida”.

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La infancia y la adolescencia fueron pasando sin que ella pensara en aquel padre ausente, aunque según Huguette, Lilian realmente temía que su hija pudiera ser raptada, por lo que la mantuvo en secreto, incluso lejos de ella. La pequeña estuvo al cuidado de una mujer en una aldea. Después, y de buenas a primeras, tal como se explicaba en ‘¿Quién es mi padre?’, madre e hija volvieron a estar juntas, con un tren de vida muy alto, que no podían permitirse con el salario de la primera, lo que despertaba las sospechas de Huguette de que recibía dinero a escondidas desde España. “Venían a verla personas importantes, a asegurarse de que la niña estaba bien”, contaba la tía de Ingrid.

El motivo que le hizo abdicar fue el momento elegido por Lilian para contarle todo a Ingrid

En los años 80, Ingrid obtuvo el título de gemóloga experta en diamantes en el Hoge Raad voor Diamant de Amberes. Su vida transcurría sin especiales altibajos hasta 2012. Entonces saltaba la polémica que haría saltar por los aires el reinado de Juan Carlos I: sufría un accidente en Botsuana cazando. Su rostro apareció en la prensa de medio mundo. Mirando una cadena de televisión belga, relataba Ingrid, su madre le dijo: “Este hombre es tu padre”. Ingrid tenía 46 años. Arrancaba un capítulo esencial en su vida.

Demandas, depresión y ADN

Tras aquella revelación, Ingrid comenzó a investigar por su cuenta. Terminó poniéndose en contacto con Albert Solà, que también estaba litigando para demostrar su consanguinidad con Juan Carlos de Borbón. Se realizaron una prueba de ADN que aseguraba que tenían un 91% de compatibilidad por la línea paterna, si bien una segunda prueba ponía en duda este porcentaje, tal como señalan desde el medio francés ‘Point de vue’. Decidieron unir fuerzas: en enero de 2015, el Tribunal Supremo admitía a trámite la demanda por paternidad interpuesta por Sartiau. Para entonces, el rey había abdicado, por lo que había perdido la condición de inviolable. Pero en marzo de ese mismo año, el mismo tribunal da un giro y, tras un recurso presentado por el rey emérito, archiva la demanda.

La belga confesaba en 2022, en el plató del programa de Carlota Corredera, lo mucho que todo esto había afectado a su salud mental: “Hace años que tomo antidepresivos para superar esto. He engordado 30 kilos, lo he pagado muy caro”, explicaba, y añadía que había pasado tres meses ingresada en una clínica. El nacimiento de su nieto, al que encuentra un gran parecido con el rey Felipe VI, es el que hizo que no bajara la guardia. “El parecido físico entre mi nieto y el joven Felipe es realmente sorprendente”, explicaba en el contexto de la nueva demanda. 

Los precedentes que han ayudado a que retome la causa

Hay más motivos para que Ingrid se haya animado a intentar de nuevo demostrar lo que su madre le confesó hace 14 años y que lo haya puesto en marcha en Bélgica. Allí, en 2020, el rey Alberto II reconoció a su hija Delphine, y el príncipe Lorenzo, a su hijo Clément. Quizá empujada por estas resoluciones, Ingrid vuelve a apelar ante la justicia belga. Está convencida de que en su país va a encontrar un sistema judicial más independiente. El tiempo dirá quién lleva razón.