El actor Benjamín Vicuña recuerda la muerte de su hija Blanca, de seis años: "El dolor más profundo"

Benjamín Vicuña recuerda a su hija Blanca, fallecida a los seis años, en el 14º aniversario de su muerte
El actor ha escrito una desgarradora carta coincidiendo con el año en el que la pequeña hubiera cumplido 20 años
Benjamín Vicuña atraviesa este 8 de septiembre una de las fechas más difíciles de su calendario. El actor chileno, conocido por sus trabajos en series como 'Vis a vis', 'Los hombres de Paco' o 'Envidiosa', perdió a su hija Blanca en 2012, cuando la pequeña tenía tan solo seis años. La niña, fruto de su relación con la modelo Carolina 'Pampita' Ardohain, falleció en Chile a consecuencia de una neumonía hemorrágica. Catorce años después de su muerte, y cuando este año habría cumplido 20 años, su padre ha vuelto a recordarla públicamente con una carta en la que habla del paso del tiempo, de la ausencia y de la forma en la que su familia mantiene viva su memoria.
Benjamín Vicuña recuerda a su hija Blanca con una carta
Coincidiendo con el aniversario de la muerte de su hija, Benjamín Vicuña ha compartido en sus redes sociales una fotografía junto a Blanca en la que ambos aparecen abrazados y sonrientes. Junto a la imagen, el actor ha escrito unas palabras en las que reconoce que, aunque hayan pasado catorce años, la fecha sigue teniendo un significado especial para él.
“Acá estamos. Otro septiembre que espera la primavera”, comienza el mensaje. Vicuña reconoce que el recuerdo de su hija sigue estando acompañado por el dolor: “Despierto y el cuerpo duele, dicen que es lo que nos alerta que estamos vivos, el dolor”. A continuación, hace referencia a la experiencia que supuso perder a Blanca: “Viví el dolor más profundo y acá estamos”.
El actor también se detiene en el significado que tiene para él cada 8 de septiembre. “Pienso, es 8 y se repite como un infinito trágico y bello”, escribe. Una fecha que, pese a estar ligada a una pérdida, también le permite sentir cerca a su hija: “Bello porque estás ahí, en ese infinito y en el pensamiento”.
En su carta, Vicuña se dirige directamente a Blanca y recuerda algunos de los rasgos de la niña que todavía conserva en su memoria. “Blanca, mi niña que quería volar”, le escribe. También utiliza las flores como una forma de hablar del paso del tiempo y de la vida que continúa: “Magnolias crecen en mi jardín”.
La memoria de Blanca también está presente en la relación con sus hermanos. El actor explica que se reúne con ellos para hablar de la pequeña y mantener vivo su recuerdo. “Hoy reúno a tus hermanos en tu nombre, preguntan de ti y vuelvo a contar una mil veces quién eras y cómo eras”, cuenta.
Vicuña recuerda detalles cotidianos de su hija, como su mirada o la manera en la que se dirigía a los caballos. “Hablo de tu mirada, de como les decías a los caballos, de tus palabras justas”, relata. Y aunque reconoce que algunas historias se han contado muchas veces, asegura que eso no disminuye sus ganas de seguir hablando de ella: “Por momentos siento que se repiten las anécdotas, pero no se acaban las ganas de recordarte y honrar tu legado”.
El aprendizaje que dejó la pérdida de su hija
Una de las partes más personales del escrito llega cuando Benjamín Vicuña habla de lo que significó Blanca en su vida. “Fuiste un pequeño milagro”, asegura, antes de explicar que su hija le dejó enseñanzas que todavía conserva.
El actor reflexiona sobre la muerte y sobre la manera en la que ha aprendido a convivir con la ausencia. “Me enseñaste que la muerte es un instante, que la noche pasa y la vida sigue”, escribe. Para Vicuña, la ausencia también forma parte de la existencia y aprender a aceptarla ha sido parte de su proceso: “Que incluso la ausencia es parte de la vida”.
Su mensaje continúa con una reflexión sobre las preguntas que aparecen después de una pérdida y sobre la necesidad de encontrar momentos de calma en medio del duelo. “Amar y aceptar el silencio y su misterio”, apunta. También habla de aprender a disfrutar de las pequeñas cosas: “Gozar la mañana, los pájaros, la risa y el café”.
Al final de la carta, el actor vuelve al presente y al significado que tiene para él este nuevo septiembre. “Hoy vuelve septiembre. Acá estamos honrando la vida”, escribe. Y deja clara su intención de que el nombre de Blanca continúe formando parte de la historia familiar: “Diciendo tu nombre una y mil veces como conjuros ante el olvido”.
La carta termina con una imagen ligada a Chile y a la naturaleza: “Esperando caminar juntos por el desierto florido”. Una despedida que refleja cómo, catorce años después de la muerte de su hija, Benjamín Vicuña continúa encontrando en el recuerdo una forma de mantener el vínculo con Blanca.
