José Pérez-Parras, neumólogo, sobre el cáncer del papa León XIV y su pronóstico: "Es buena noticia cuando un adenocarcinoma es operable"

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El especialista explica que, si bien no hay datos concretos sobre el estadío del tumor extirpado al sumo pontífice, la intervención apunta a un buen pronóstico
Se van conociendo con cuentagotas nuevos datos sobre el estado de salud del papa León XIV. Después de saberse que se sometería a una operación para extraerle un tumor, sin detallar si era o no maligno, finalmente se ha informado de que se trataba de cáncer. En concreto, de un adenocarcinoma pulmonar, que ha conllevado la resección del lóbulo inferior de su pulmón derecho mediante cirugía videoasistida en el hospital Gemelli de Roma. Más allá de eso, solo sabemos que estuvo tres horas en quirófano y que ha despertado bien y pasado buena noche. Pero ¿qué se sabe del cáncer que le han detectado al papa? ¿Cuál es el pronóstico y la supervivencia de este tipo de procesos oncológicos? Para tener más información hemos hablado con José Pérez-Parras, neumólogo del Hospital Regional Universitario de Málaga.

El más frecuente en mujeres y en no fumadores
Para empezar, el neumólogo nos explica que, “de las cuatro estirpes fundamentales de cáncer de pulmón, el adenocarcinoma es el más frecuente en todos los grupos”. Esos grupos incluyen, detalla, a las mujeres y a los no fumadores. Los cuatro tipos o estirpes a las que se refiere el especialista son, ordenados de mayor a menor incidencia, el mencionado adenocarcinoma, el carcinoma de células escamosas, el de células pequeñas y el de células grandes.
“El porcentaje de incidencia de adenocarcinoma pulmonar está en torno al 35 o 40%”, asegura el neumólogo. Sabiendo lo poco que sabemos del que le han detectado al sumo pontífice, ¿qué pronóstico podría tener? Pérez-Parras nos habla de las famosas etapas de cualquier tipo de cáncer: “Depende del estadío. Pero el hecho de que lo hayan operado es muy buena señal: eso indica que está en un estadío relativamente precoz”, y añade: “Si dentro de la caja torácica el tumor ha crecido mucho, no suele operarse”.
En consecuencia, y aunque subraya que hay poca información para aseverar nada, sugiere que al haber sido reseccionado “tiene buen pronóstico y buena supervivencia”. “Es probable incluso que el tratamiento haya sido curativo y que la supervivencia sea muy muy larga”, asegura, pero también indica que es pronto para saberlo: “Ahora hay que hacer un estudio de la pieza quirúrgica [del tejido extirpado]. Como no tenemos el informe, no podemos saber el estadío concreto y el porcentaje de supervivencia exacto”.
Los posibles escenarios tras la operación
Se abren, pues, dos posibles escenarios: que el tumor haya sido eliminado por completo con cirugía o que necesite lo que en medicina se conoce como tratamiento adyuvante, es decir, la terapia que se aplica tras una cirugía para que la enfermedad no regrese. El facultativo habla de tres posibles tratamientos: radioterapia, quimioterapia o inmunoterapia, la más novedosa de todas. “Pero habría que conocer los biomarcadores del tumor: ahora mismo se estará haciendo el estudio anatomopatológico del mismo para analizar esos biomarcadores”.
El estudio anatomopatológico es un análisis al microscopio de las células para identificar la naturaleza del cáncer. Los biomarcadores son sustancias que produce el tumor o el cuerpo en respuesta a ese tumor, y que van a afinar más la respuesta sobre pronóstico, diagnóstico y supervivencia. “Si el tumor ha sido extirpado por completo, la supervivencia será más larga”, indica. “Pero hay que hacer un estudio de la pieza quirúrgica y ver si no ha quedado algo sin extirpar”.
Todo sugiere que el pronóstico es positivo, aun contando con una posible terapia que apuntale la curación. ¿Y después? Muy probablemente, una rehabilitación para recuperar la capacidad pulmonar. “Los pacientes que se someten a una lobectomía necesitan de una recuperación que suele incluir una fisioterapia respiratoria”, concluye José Pérez-Parras.
