Mauro Caffaratto, escritor e hijo de Almudena Grandes: "‘Malena es un nombre de tango’ es mi novela favorita de mi madre"

El hijo de la famosísima escritora, además de publicar el libro 'El sauce oscuro', es consultor tecnológico de desarrollo en proyectos informáticos: la literatura es para él "un hobby"
Lo primero que llama la atención al tener en tus manos ‘El sauce oscuro’, el debut como escritor de Mauro Caffaratto Grandes, que salió a la venta a principios de mayo, es que remite a la atmósfera mitológica de las obras de Tolkien o Michael Ende; lo segundo, que sorprende esa combinación de la fantasía épica con la novela negra; pero lo tercero es que ni el estilo ni la temática tienen nada que ver con la obra de Almudena Grandes, la madre de Mauro. Su profesión está conectada con el mundo de la informática; lo de animarse a escribir empezó a raíz de su pasión por los juegos de rol, y termina (de momento) con la segunda parte de este libro, que ya está en proceso. Con él hemos conversado de literatura, de influencias, de su nueva faceta profesional y cómo no, también de su icónica madre.

Una voz propia que mezcla la novela negra y la fantasía
En primer lugar quería darte la enhorabuena y preguntarte qué acogida está teniendo tu debut literario, qué feedback estás recibiendo.
¡Muchas gracias! Mi impresión es que ‘El sauce oscuro’ está gustando mucho, y que se ha formado un grupo pequeño pero considerable de gente que tiene mucha ilusión por leer la segunda entrega. A veces me escribe algún desconocido o desconocida para darme la enhorabuena. Estoy realmente satisfecho con la recepción que ha tenido, y todavía me cuesta creer que haya tanta gente a la que le esté gustando tanto.
Me ha sorprendido en la lectura que, a pesar de ser literatura fantástica, hay cierta voluntad de actualizar el lenguaje, de traerlo a una época más reciente o a un lugar más nuestro. ¿Ha sido consciente buscar un estilo propio o ha surgido sin más?
Supongo que sí que hay un estilo propio, una forma de poner en los personajes una voz que de alguna manera siempre ha sido la mía, real o imaginada. Dicho esto, para mí, más que actualizar el lenguaje, lo considero un rescate. Creo que demasiadas novelas fantásticas fuerzan un lenguaje arcaico y altivo, que en ocasiones me parece pueril. Algunos hallazgos históricos, como los grafitis de la antigua Pompeya o los dibujos en corteza de abedul de Novgorod dan pie a pensar que el lenguaje y los modos de nuestros ancestros no eran tan distintos a los nuestros como muchas veces se representa.
¿Cómo es el proceso de convertir un juego de rol que tú mismo habías creado en una novela?
Supongo que esencialmente es como escribir cualquier novela, con el pequeño extra de dificultad de tener que repensar y rehacer algunos elementos que estaban pensados para otro medio, y resistirse a la tentación —no siempre con éxito— de añadir demasiados datos e información sobre el mundo. Por ejemplo, cuando ideé el prototipo del juego de rol que luego se convirtió en ‘El sauce oscuro’, la magia de los ‘cramantes’ tenía muchas más reglas y excepciones, y una cierta rigidez que tuve que moldear cuando quise utilizar ese trasfondo como parte de una novela.

Las influencias literarias de Mauro
¿Qué novelas y qué autores han marcado tu incursión en la literatura?
La lista es tan larga que me da angustia pensar en los que se van a quedar fuera. Voy a empezar por la novela infantil y juvenil, por la que rara vez me preguntan y que creo que tiene mucha importancia. Michael Ende, el primero de todos. Francisco J. Satué, que falleció hace pocos años, escribió ‘La ciudad de las mil noches’, que me encantó y me hizo soñar con el futuro ya cuando era un niño. Christine Nöstlinger me hizo obsesionarme con ‘Detectives’ mucho antes de imaginar a Kendarian. La serie de ‘Flanagan’, de Andreu Martín y Jaume Rivera, apuntaló mi afición a la lectura, y ‘El misterio de la isla de Tökland’, de Joan Manuel Gisbert, me obsesionó durante años. Hay algo de ese libro en la torre con la que sueñan los paisanos en ‘El sauce oscuro’.
Ya al margen de la literatura infantil: ‘El Señor de los Anillos’, de Tolkien, ‘Olvidado Rey Gudú’, de Ana María Matute y R.A. Salvatore me hicieron sentir una gran predilección por este género literario. A Anne Rice, Dan Simmons, Patricia Highsmith o Alexandre Dumas los leí en mi juventud y me impactaron. En la ciencia ficción, Greg Egan, Peter F. Hamilton y Alastair Reynolds. A autores de ‘thrillers’ y novelas policiacas como Craig Clevenger, Dennis Lehane o Tana French los he disfrutado enormemente. Y mis grandes referentes en la fantasía, para sorpresa de nadie, son George R.R. Martin, Andrzej Sapkowsky y Joe Abercrombie. Me dejo a muchos.
La importancia de Almudena Grandes, su madre, en su debut
Dedicas este libro a dos personas: una de ellas es Michael Ende. ¿Hasta qué punto ‘La historia interminable’ marcó tu vida o tu experiencia como lector?
Pues en muchos, claro. Fue el primer libro que terminé de leer yo solo de niño, lo leí muchas veces durante mi infancia y adolescencia. ‘Momo’ me impactó incluso más, y también lo leí con glotonería un buen puñado de veces. ‘La prisión de la libertad’ es un cuento que me impresionó mucho de niño, y que nunca me he quitado de la cabeza.
La otra dedicatoria va para tu madre, una de las grandes de nuestra literatura, que además cultivó géneros realistas, anclados en nuestra historia más reciente, que nada tienen que ver con el tuyo. ¿Buscabas diferenciarte de ella?
No buscaba diferenciarme de un modo explícito; simplemente escribí sobre lo que me gusta. Hice lo que yo creo que hay que hacer cuando uno se da a un esfuerzo creativo: traer al mundo lo que a ti te gustaría que hubiera ya en él. Escribí el tipo de libro que yo querría leer, de acuerdo con mis gustos y mis obsesiones, y eso es todo.

Cuentas que, de pequeño, le preguntabas por qué no escribía novelas que molasen, porque para ti las novelas que molan eran, y quizá siguen siendo, las que tienen magia y dragones. ¿Qué novelas de tu madre te molan más?
‘El corazón helado’ y ‘Los pacientes del doctor García’, desde luego; ambas tienen mucho de novela negra y personajes potentes y llamativos. Por afinidad personal, ‘Malena es un nombre de tango’ es probablemente mi novela favorita de las que escribió mi madre.
El libro del que Almudena no llegó a saber
Tu libro bebe claramente de la tradición fantástica que cultivaron Ende o Tolkien, pero también hay pinceladas de novela negra y de costumbrismo que lo distinguen de aquellos autores y convierten a ‘El sauce oscuro’ en algo único y distinto. No me parece precisamente fácil lograr ese equilibrio, ¿ha sido complicado, ha exigido mucha reescritura o ese germen estuvo ahí desde el principio?
Para mí, añadir una trama detectivesca a una ambientación fantástica era un poco algo que caía por su propio peso. Esto no es algo tan común en fantasía, pero se me ocurren bastantes personajes de ciencia ficción que son detectives, como Paula Myo, Brawne Lamia o Tanner Mirabel, así a bote pronto y sin salir de los autores que cité más arriba. Así que en fantasía tenía que funcionar. Lo que sí que sucede es que en la novela fantástica, muchas veces, la presentación del mundo y de sus reglas se lleva una buena parte de los esfuerzos narrativos al principio de la historia, y no es tan fácil equilibrar una cosa con la otra. En las últimas reescrituras le di más importancia a la investigación principal, y creo que eso fue un acierto.
También explicaste, durante la promoción de tu libro, que Almudena no pudo llegar a leer tu novela, o la parte que llevaras escrito entonces, y que te daba vergüenza. ¿Ha desaparecido esa vergüenza después de estos meses, habrías reaccionado de otra manera de conocer como conoces ahora la acogida del libro?
La verdad es que creo que no hubiera cambiado mucho mi, por así decirlo, ‘modus operandi’. Creo que es mejor no dar demasiados detalles si estás escribiendo una primera novela y ni siquiera sabes si va a llegar a ver la luz.
‘El sauce oscuro’ ¿es un proyecto aislado que convive con el resto de tus ocupaciones o te has planteado continuar tu carrera literaria? ¿Qué proyectos, dentro o fuera de la escritura, tienes en mente?
La segunda parte —y conclusión— de ‘Los sueños de Elenda’ está en camino y le estoy dando los últimos retoques al primer borrador. Espero que pronto haya algo sólido y se pueda empezar a hablar de una fecha de publicación. Más allá de eso, aunque tengo ideas de libros que escribir más adelante, no tengo nada realmente cerrado en mi cabeza ni estoy comprometido a nada. Por ahora, desde luego, escribir es un hobby que me da muchas alegrías y algún capricho de vez en cuando, pero no lo veo como una fuente de ingresos y es algo que compagino con mi trabajo.