Aerógrafo para uñas: para qué sirve y cómo se usa
Te contamos todo sobre este instrumento tan utilizado en los salones de belleza más creativos
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El mundo de la manicura, y especialmente el 'nail art', está en constante cambio últimamente. Y es que, además de las tendencias que vienen y van, cada vez son más los instrumentos que surgen para facilitar esta tarea y poder dar rienda suelta a la imaginación. Pinceles finos especiales para tener más precisión a la hora de dibujar, una paleta de colores más amplia… y también el uso de una herramienta que no ha pasado desapercibida entre las que más creativas: el aerógrafo.
Aunque su uso es más común en la pintura y el maquillaje, su aplicación en la manicura ha ganado gran popularidad debido a su precisión y versatilidad. Con él, se pueden conseguir efectos únicos como degradados suaves, difuminados artísticos y detalles imposibles de lograr con pinceles tradicionales. Además, permite trabajar de manera rápida y eficiente, lo que lo convierte en una excelente opción para quienes buscan optimizar sus diseños sin perder calidad.
¿Qué es exactamente?
Se trata de un pequeño dispositivo que pulveriza pintura en forma de niebla sobre la superficie de la uña. Funciona mediante un sistema de aire comprimido que impulsa la pintura a través de una boquilla fina, permitiendo la aplicación de capas uniformes y la creación de efectos sofisticados.
En el ámbito de la manicura, se usa con tintes o esmaltes especiales diseñados para ser compatibles con esta técnica, lo que garantiza una adhesión adecuada y un acabado profesional. Además, su mecanismo permite un control preciso de la cantidad de producto aplicado, evitando acumulaciones innecesarias y proporcionando un resultado uniforme en cada aplicación.
A diferencia de las técnicas tradicionales con pinceles, el aerógrafo permite realizar diseños de manera más rápida y sin necesidad de una gran destreza manual, lo que lo hace ideal tanto para principiantes como para expertos en nail art.
Sus ‘puntos fuertes’
Uno de sus principales usos es la creación de efectos degradados y difuminados, que permiten combinar colores de manera armónica sin líneas de separación evidentes. Este efecto es más difícil de lograr con esponjas o pinceles, por lo que con este instrumento el trabajo es mucho más fácil y bonito. También admite el uso de plantillas, gracias a las cuáles es posible crear patrones y formas geométricas perfectas, lo que facilita la personalización de las uñas con una variedad infinita de diseños.
Otro de sus usos destacados es la creación de decoraciones en 3D, logrando efectos visuales llamativos al superponer diferentes tonos o aplicar sombras estratégicas. En general, el aerógrafo es una herramienta clave para quienes buscan un acabado pulido y profesional en sus manicuras, ya que permite trabajar con rapidez y obtener resultados que rivalizan con los de los mejores salones de belleza.
¿Cómo se usa?
Tras aplicar la base e introducir en el aerógrafo un esmalte especial para ello, se debe pulverizar a una distancia de aproximadamente 10 a 15 centímetros de la uña con movimientos suaves y uniformes. Si se busca un efecto degradado, se recomienda comenzar con capas ligeras e ir intensificando el color poco a poco.
En caso de utilizar plantillas, estas deben colocarse firmemente sobre la uña para evitar filtraciones y obtener un diseño nítido. Una vez terminado el diseño, es fundamental dejar secar completamente la pintura antes de aplicar una capa de top coat, que sellará el trabajo y le dará un acabado brillante y duradero. Sin duda una alternativa para que tu manicura luzca muy original sin exigir demasiada destreza.