¿Cómo lavarse el pelo sin que se caiga? Te lo contamos (sin dramas)

No es una misión imposible, pero requiere cambiar ciertos hábitos
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Lavarnos el pelo y ver cómo se acumulan los pelos en el desagüe de la ducha, para la mayoría de las mujeres puede resultar bastante preocupante. Y aunque la caída capilar diaria es un proceso completamente normal —se calcula que perdemos entre 50 y 100 cabellos al día—, muchos gestos cotidianos durante el lavado pueden acentuar esa pérdida y debilitar aún más la melena. La buena noticia es que con una rutina adecuada y un poco de atención al detalle, es posible reducir visiblemente la caída asociada al momento del lavado.
El primer paso empieza antes de mojarte la cabeza, pues debes saber que cepillarte el pelo en seco puede ayudarte a evitar que se enrede aún más bajo el agua. Es un gesto sencillo, pero muy efectivo para reducir tirones y roturas. Una vez que estés en la ducha, el agua caliente puede parecer muy reconfortante, pero no es la mejor aliada de tu cuero cabelludo. Lo ideal es usar agua tibia para limpiar sin resecar, y si puedes darte un último aclarado con agua fría, mejor que mejor ya que ayuda a sellar la cutícula y a darle más brillo al pelo.
El ’momento champú’ también es clave
A la hora de aplicar el champú también hay que seguir ciertas claves. No se trata de frotar con fuerza, sino de masajear suavemente con las yemas de los dedos. Así activas la circulación sin dañar la raíz. Y no, no hace falta usar medio bote: una pequeña cantidad, bien repartida por el cuero cabelludo, es suficiente. Recuerda que el champú va en la raíz, y no en las puntas. El resto del pelo se limpia con la espuma que cae al aclarar.
Después viene el acondicionador o la mascarilla, y aquí otro detalle importante: deben aplicarse solo de medios a puntas. Ponerlos en la raíz puede apelmazar el pelo y, en algunos casos, provocar más grasa o caída. Y ojo con los tiempos de aplicación: si pone "tres minutos", no es cinco ni uno. La paciencia también forma parte del cuidado capilar.
Ojo con el secado
Cuando llega el momento de secar, la mayoría cometemos el mismo error, enrollar la toalla y frotar como si no hubiera mañana. Nada de eso. Lo ideal es presionar suavemente el cabello con una toalla de microfibra o una camiseta de algodón. ¿El motivo? El pelo mojado es mucho más frágil, y los tirones en este estado pueden causar más caída de lo habitual. Y si vas a usar secador, que sea a temperatura media y a una distancia prudente.
Tampoco hay que olvidar que, a menos que tengas el cuero cabelludo muy graso, lo mejor es espaciar los lavados. Lavar el pelo con demasiada frecuencia puede alterar su equilibrio natural y hacer que se caiga más. Dos o tres veces por semana suele ser suficiente para la mayoría de los tipos de cabello.
Y no te olvides de…
Por último, y no menos importante, hay que mirar también hacia dentro. Si comes mal, estás estresada o duermes fatal, eso se va a notar en tu pelo. La caída puede estar relacionada con déficits de hierro, biotina o zinc, y también con episodios de ansiedad o cambios hormonales. En esos casos, además de cuidar cómo te lavas el pelo, es recomendable consultar con un especialista.
