Cristina Biurrun: "Los cosméticos y los perfumes caducan, lo más preocupante es el riesgo de contaminación microbiana"

La población no sabe dónde tirar sus cosméticos y productos de belleza, pero desde la industria insisten en que se pueden reciclar
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¿Sabe la gente qué hacer con sus productos cosméticos y de perfumería cuando los terminan? ¿Y que también tienen fechas de caducidad? “Que caducan me suena verlo, pero para mí solo caducan cuando cambia su estado natural a otro que no se puede usar o cuando se rompe y hay que tirarlo”, confiesa con humor María, una de las consumidoras a las que le hemos preguntado por esta cuestión. “Con lo poco que los uso y lo caros que son, no voy a tirar medio bote porque pasan unos meses”, añade su amiga Ana en la misma conversación.
Posiblemente no estén solas. Quien más y quien menos aún tiene alguna barra de labios en el fondo de un cajón que compró cuando estaba en la universidad hace ya demasiados años y en algunas casas permanece como una especie de reliquia algún producto con 'packaging' de finales del siglo pasado. Y, sin embargo, los productos de cosmética y de perfumería sí que caducan. Lo confirman desde la propia industria.

¿La cosmética caduca?
“Sí, tanto los cosméticos como los perfumes caducan, y su control está regulado de forma estricta por el Reglamento Europeo 1223/2009”, explica Cristina Biurrun, directora científica y de Asuntos Reglamentarios de L'Oréal España y Portugal. La fecha de caducidad sirve para asegurar que su uso sea seguro y cumplan estándares de calidad. “La razón por la que estos productos caducan es porque están compuestos por ingredientes que con el tiempo —y especialmente al estar expuestos al aire, la luz, el calor o ciertos microorganismos— pueden alterarse”, suma.
Los productos caducados pierden eficacia (algo que puede parecer banal en un rímel, pero no tanto en una crema solar) y pueden verse alterados en textura o forma. “Lo más preocupante es el riesgo de contaminación microbiana”, señala Biurrum, lo que abre la puerta a “irritaciones, enrojecimiento e incluso infecciones”.
Por supuesto, hay excepciones. “Algunos productos no requieren que se muestre ninguno de estos tiempos porque el producto no se deteriorará con el uso normal como, por ejemplo, los aerosoles, que están perfectamente sellados o los perfumes, que tienen un alto contenido de alcohol”, apunta Lucía Jiménez, adjunta a la Dirección de Sostenibilidad de Stanpa.

De tu rutina de belleza a convertirse en residuo
Una vez que llega a esa fecha —o que nos hemos acabado el bote— el producto pasa de nuestra rutina de belleza a convertirse en un residuo. No pensamos en el skincare cuando pensamos en basura o huella de carbono. Sin embargo, son una parte, como el resto de cosas que consumimos. Y consumir, consumimos intensamente estos productos. Según las cuentas de Idealo, la demanda de productos de belleza y maquillaje subió en un 137% en 2025.
De hecho, este tipo de productos tienen un impacto en el medioambiente incluso antes. Una investigación de Greenpeace descubrió hace un par de años que la mayoría de los productos de maquillaje llevaban microplásticos, que acaban filtrándose al ecosistema cada vez que nos pintábamos los labios o nos echábamos rímel. La huella de carbono y de impacto negativo de la industria a nivel global se completa con el uso de ingredientes químicos en sus productos o con la extracción de materias primas de forma no respetuosa.
Hasta la propia industria global de la perfumería y la cosmética es víctima ella misma: el cambio climático está impactando en el cultivo de materias primas fundamentales, como las flores o la vainilla.
Todo esto ha ido haciendo que la conciencia vaya en aumento. Sea por necesidad, por presión de los consumidores (y de las normativas de la Unión Europea) o por conciencia medioambiental, la propia industria cosmética ha puesto en marcha diferentes programas para reducir su huella de carbono o para ofrecer productos más respetuosos. En casa, también se pueden hacer cosas.

¿Dónde tiro los envases?
Una de ellas es reciclar. El cómo reciclar cosméticos y perfumes es, en realidad, tan sencillo como podría serlo con cualquier otro producto. “Los envases cosméticos y de perfumes pueden reciclarse en los contenedores de envases específicos para cada material: verde para el vidrio y amarillo para los envases de plástico y metal”, señala Jiménez.
Algunas marcas incluso tienen sistemas de recogida de productos en sus propias redes de tiendas. Lo hacen en Sephora, en L’Occitane o en Khiel’s. En el caso de esta última marca opera en sus corners en El Corte Inglés (también pasa con Biotherm, otra marca de L’Oreal). “Este modelo contribuye significativamente a la reducción de residuos enviados a vertederos y al reciclaje efectivo de materiales”, explica Delia García, directora de Sostenibilidad y RSC de L'Oréal España y Portugal.
¿Y qué hago si queda producto?
Tirar el envase en un contenedor o en otro parece sencillo, pero ¿qué ocurre cuando aún queda producto? Al fin y al cabo, si la cosmética caduca, no siempre dará tiempo a usarla toda. En cierto modo, podemos tratarlos como haríamos con otros productos, echando a restos la parte no consumida y el envase vacío en el contenedor que toca.
"Los envases sí pueden ser reciclados —aunque no estén completamente vacíos— y sus materiales ser reutilizados para generar nuevos envases", promete García.

Un cambio estructural para una cosmética verde
El reciclaje de envases es una pata, pero ¿puede la industria de la cosmética y la belleza ser más sostenible? El cambio en cómo se fabrica, el uso de materiales sostenibles o biodegradables, la mejora del uso del agua en la producción o el boom de nuevos tipos de productos (ahí están los champús sólidos) encajan en esta estrategia verde. Al final, si puedes evitar el residuo es mucho mejor que tener que reciclarlo.
De hecho, igual que los productos sólidos también es cada vez más habitual encontrar sistemas de refill, o recargas. El envase sirve de una vez para otra. “El impacto de este enfoque es tangible”, confirma García. En L’Oréal lo usan en 12 de sus marcas y en el 28% de su catálogo. Un refill de un elixir, nos cuenta, “ahorra un 73% de vidrio, 66% de plástico y 61% de cartón frente a dos frascos de 50 ml”. Los planes de esta compañía es llevarlo a más marcas y categorías de producto, porque creen que funciona para ser más sostenibles.
