Jessica Alba

Qué tienen las cremas de Jessica Alba para gustar en Hollywood e incluso en el espacio

Jessica Alba. Cordon Press
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Que una crema de Jessica Alba triunfe en Hollywood entra dentro de lo esperable. Que además se la mencione en una misión espacial ya tiene más gracia. Pero ahí está precisamente lo interesante de Honest Beauty: que ha conseguido que productos muy corrientes, como una loción, parezcan un pequeño objeto de deseo. Christina Koch buscó una crema de Honest Beauty durante Artemis II y, de golpe, la marca, que, parecía, había caído en el olvido, volvió a estar en todas partes.

La jugada maestra

Para una marca, esto es un regalo. Porque no hay mejor campaña que la que no parece campaña. Le pasó también a Nutella, cuando un bote flotando dentro de Artemis II se volvió viral y medio mundo lo entendió como la mejor promoción posible. Con Honest, la marca que creó Jessica Alba en 2008, ocurre algo parecido: una simple crema de manos deja de ser solo una crema y se convierte en un auténtico objeto de deseo. La NASA ha negado que haya publicidad encubierta en la misión, pero, a pesar de ello, el efecto para las marcas es igual de potente.

De hecho, Honest no es una marca de lujo. Su fuerte siempre ha sido otro: productos bonitos, fáciles de usar y con esa estética limpia y toque natural que funciona tan bien en redes, en el baño de una famosa y, por lo visto, también en una nave espacial.

Honest no vive solo del tirón de Jessica Alba. La marca ha ido apareciendo en rutinas y recomendaciones de otras famosas. Lupita Nyong’o, por ejemplo, mostró el Hydrogel Cream de Honest Beauty en uno de sus vídeos de cuidado facial, y Halsey también lo ha mencionado entre sus favoritos. Y eso la convierte en una marca más creíble que no solo vive al amparo de Jessica Alba.

Lo menos bonito de Honest

Sin embargo, la marca de cosméticos de Jessica Alba también tiene sus sombras. Demandas. Críticas. Y el problema clásico de muchas marcas que crecieron apoyándose en palabras como “natural”, “clean” o “sin químicos agresivos”. De primeras, ese discurso vende, pero también se mira con lupa. Y las críticas no tardaron en aparecer.

Reuters publicó en 2017 de que Honest acordó pagar 1,55 millones de dólares para resolver una demanda por publicidad engañosa relacionada con algunos productos de limpieza y cuidado del hogar. Ese mismo año también llegaron a otro acuerdo, de 7,35 millones de dólares, para zanjar litigios vinculados a mensajes como “natural”, “plant-based” o “chemical-free”, que habían sido parte importante de su relato. Más que un problema puntual, aquello evidenció lo delicado que puede ser construir una marca entera sobre cimientos que no son sólidos.

Aun así, Honest ha seguido avanzando. Salió al Nasdaq en 2021 y, aunque ha tenido que reenfocar estrategia, ha querido desmarcarse de ese tipo de marcas que tienen a una celebrity como creadora. De hecho, en 2024, además, Jessica Alba dejó su puesto como chief creative officer, aunque sigue vinculada a la empresa como fundadora y miembro del consejo. Normal que desde 2023 no haya, hasta la publicación de la reacción del Artemis II, ninguna publicación en la cuenta de Instagram personal de la actriz sobre su marca de belleza.