Skincare íntimo: en qué consiste y por qué es importante a partir de los 40

Los 40 años no solo son un número, iniciamos la perimenopausia y es posible que se sienta ardor, picor en la vulva y la vagina. Una ginecóloga y una famarcéutica nos dan las claves para tratar la zona
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El skincare íntimo es una realidad. Hasta hace poco, cuidar la zona íntima femenina sonaba a tabú o a algo reservado solo para momentos puntuales como el posparto o la menopausia. Pero cada vez son más las mujeres que entienden que esa parte del cuerpo también merece su propia rutina de autocuidado, especialmente a partir de los 40, cuando los cambios hormonales empiezan a pasar factura. Y no, no estamos hablando de lavarse con agua y jabón, sino de una atención real, consciente y adaptada a las necesidades de esta piel tan particular.
¿Qué ocurre a partir de los 40 años?
“A partir de los 40 años comienza la perimenopausia, una etapa de transición hormonal que puede durar varios años hasta la llegada de la menopausia”, explica la doctora Ángela Llaneza, ginecóloga y directora médica del Instituto Médico Antiaging. “En esta fase se altera la producción hormonal, sobre todo disminuyen los estrógenos, lo que provoca consecuencias no solo en el ciclo menstrual, sino también en la piel de la vulva y la vagina”, apostilla.
La piel se vuelve más fina, menos elástica, con tendencia a la sequedad y a la hiperpigmentación. “La pérdida de estrógenos afecta a la producción de colágeno, que es clave para la hidratación y la lubricación. Al igual que sucede con el rostro, la piel íntima se vuelve más seca y delicada, con mayor propensión a la irritación”, confirma la doctora
Picor, sequedad y molestias
Más allá de la incomodidad, hay señales claras de que la zona necesita cuidados específicos, es decir, de que necesita un skincare íntimo. “Los síntomas más habituales son: picor, ardor, sensación de tirantez, pequeñas fisuras o molestias al tener relaciones sexuales”, enumera la doctora Llaneza. “Además, los cambios hormonales también afectan a la respuesta al deseo y la lubricación, y pueden alterar la microbiota que habita en esa zona, favoreciendo infecciones como la vulvovaginitis”, añade.
Rocío Lajarín, doctora cum laude en Farmacia y CEO de Alma Secret, coincide en la importancia de atender estos signos. “El bienestar vaginal puede influir directamente en nuestro estado de ánimo, autoestima y calidad de vida, especialmente en momentos como la pubertad, el posparto o la menopausia”, asegura. “Son etapas donde las hormonas y los cambios corporales pueden generar incomodidad si no van acompañados de un cuidado adecuado”, recalca la CEO de Alma Secret.

¿Hace falta una rutina específica?
Sí, y cuanto antes se empiece, mejor. “Se recomienda incorporar una rutina de cuidado íntimo desde la adolescencia”, indica Lajarín. “Y debe adaptarse a las necesidades de cada etapa de la vida”. A partir de los 40, esa rutina debe ser más consciente: “al igual que cuidamos el rostro con limpieza suave e hidratación, la zona íntima también se beneficia de unos pasos básicos”, apunta la doctora Llaneza.
Ambas expertas coinciden en los pilares esenciales:
- Limpieza diaria con un gel específico para la zona íntima, con pH fisiológico (alrededor de 4,5), libre de perfumes y con ingredientes suaves.
- Evitar duchas vaginales internas, que alteran la flora protectora.
- Secar sin frotar y usar ropa interior de algodón.
- Hidratar si hay sequedad o sensibilidad, pero con productos diseñados para la vulva.
¿Tenemos que hidratar la vulva como la cara?
Sí, pero no. “La vulva requiere un cuidado específico al que tenemos que prestar más atención en la perimenopausia, aunque no deberíamos descuidarlo en ningún momento vital”, señala la doctora Llaneza. “No se trata de aplicar cualquier crema corporal, sino de usar hidratantes vulvares diseñados para este fin, que estén libres de perfumes, alcoholes o sustancias irritantes”, dice la ginecóloga y directora médica del Instituto Médico Antiaging.
Lajarín refuerza esta idea: “Hidratar la zona vulvar puede ser muy beneficioso en momentos puntuales, especialmente si se experimenta sequedad, irritación o sensibilidad. Pero no todas las cremas sirven; muchas fórmulas cosméticas contienen ingredientes que no son adecuados para una piel tan delicada”.

Qué usar (y qué evitar)
La Dra. Ángela Llaneza recomienda “hidratantes vulvares con ácido hialurónico, vitamina E, aloe vera o aceites naturales suaves como el de almendras o caléndula”, además de limpiadores “con pH ácido, similar al natural de la zona”.

Rocío Lajarín coincide en la importancia de elegir tensioactivos suaves “como los derivados de aminoácidos de avena”, y valora los ingredientes con acción prebiótica y postbiótica para “reforzar la microbiota y proteger la zona íntima”.

En cambio, ambas expertas desaconsejan el uso de “jabones convencionales, perfumes, alcohol, colorantes o aceites esenciales en altas concentraciones”, como señala la Dra. Llaneza. Lajarín añade que “las duchas vaginales internas no son recomendables salvo indicación médica, porque pueden alterar la flora protectora”.
