Guía de expertos para que tu pelo sobreviva al verano, al aire acondicionado y a la oxidación del color
En verano el cabello exige un cambio de estrategia, aunque suele ser el gran olvidado de la temporada estival
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Con la llegada del verano las rutinas de belleza se transforman de manera automática e igual que se sustituyen las cremas densas del invierno por texturas fluidas y protectores solares de alta potencia para proteger el rostro, el cabello exige un cambio de estrategia, aunque suele ser el gran olvidado de la temporada estival hasta que las consecuencias se vuelven evidentes a la vuelta de las vacaciones.
El sol, la sal, el cloro, el aire acondicionado y ciertos hábitos cotidianos como el uso de herramientas de calor, pueden afectar de manera negativa al pelo provocando encrespamiento, deshidratación profunda e incluso que el color se vea sin brillo y completamente apagado. Tratar las necesidades específicas de cada melena con los productos adecuados es una máxima que se debe aplicar durante todo el año, pero en los meses de calor se deben extremar las medidas especialmente con protectores solares, pero también con productos que nutran, hidraten y suavicen la fibra capilar si se quiere evitar que el único remedio pase por un corte radical.
Los efectos del aire acondicionado
Más allá de los riesgos evidentes de la playa o la piscina, existe un factor ambiental que suele pasar desapercibido y ese es el aire acondicionado. Con la subida de las temperaturas es normal pasar horas con sistemas de climatización que pueden alterar el entorno capilar sin darnos cuenta. La doctora Mª del Carmen Soto, de Hospital Capilar, advierte que la exposición prolongada a ambientes con aire acondicionado puede favorecer la pérdida de hidratación del cuero cabelludo y de la fibra capilar: “Aunque no suele causar problemas graves por sí sola, puede contribuir a que el cabello se note más seco, apagado o frágil. El aire acondicionado reduce la humedad ambiental, lo que puede alterar ligeramente la hidratación natural del cuero cabelludo. Como consecuencia, algunas personas pueden experimentar sensación de tirantez, picor o mayor sensibilidad cutánea”.
Como apunta la especialista, esta deshidratación ambiental se agrava especialmente en personas con piel sensible o con afecciones previas detectadas en el cuero cabelludo, tales como dermatitis seborreica, psoriasis o eccema. En estos perfiles, la baja humedad no solo puede favorecer la sequedad, sino hacer más evidentes y molestos síntomas como la irritación o la descamación.
Cómo reducir el impacto en interiores
Para evitar que el aire acondicionado comprometa la salud del cabello y del cuero cabelludo, los expertos recomiendan mantener una buena hidratación general, evitar programar temperaturas excesivamente bajas, ventilar los espacios cerrados cuando sea posible y utilizar productos capilares suaves y específicos adaptados a las necesidades de cada persona. Es recomendable incorporar a la rutina productos como champús suaves, acondicionadores hidratantes y, en algunos casos, lociones específicas para el cuero cabelludo que ayuden a mantener la hidratación y el confort. También ayuda reducir significativamente el uso de herramientas de calor, como secadores o planchas, para no sumar más estrés térmico a una fibra ya de por sí resecada.
A pesar de todo, la doctora Soto advierte de que no hay que sobredimensionar estos efectos sobre el cabello: “El aire acondicionado no provoca caída del cabello ni daños importantes por sí mismo, pero en una exposición prolongada puede favorecer la sequedad y empeorar molestias en personas predispuestas. Utilizado de forma razonable, no presenta un riesgo significativo para la salud capilar”.
El estrés capilar de las vacaciones
Más allá de los espacios cerrados, los verdaderos factores de riesgo para el pelo están en el aire libre. El sol, el cloro, el salitre, la humedad ambiental y las altas temperaturas convierten esta época del año en uno de los momentos de mayor estrés para la fibra capilar. El resultado es un daño acumulado que altera la queratina y modifica el aspecto del cabello, mostrándolo roto, poroso o con una coloración completamente distinta a la inicial.
Juandiegoteo, ‘hair designer’ y embajador de Redken y Olistic, advierte que “Muchas personas piensan que el problema empieza al volver del verano, pero en realidad el daño ocurre durante las vacaciones. Y, en muchos casos, empieza incluso antes, porque llegamos con el cabello ya sensibilizado”.
Uno de los grandes errores que destaca el estilista es la falta de preparación de la fibra antes de someterla a los rigores de la playa o la piscina, no basta con retocar el rubio, hay que preparar la fibra capilar: "Si el cabello está seco, sensibilizado o con la cutícula abierta, el sol, el cloro y el agua del mar lo castigarán mucho más”, añade.
Para llegar a las vacaciones con el cabello en plena forma, el experto recomienda inaugurar el periodo estival con una visita al salón para sanear las puntas y realizar un tratamiento hidratante y nutritivo profundo que ayude a sellar la cutícula y fortalecer la estructura capilar. “La diferencia se nota muchísimo a la vuelta. El rubio bonito no depende solo del color, sino de la salud de la fibra”.
Fotoprotección capilar, la gran olvidada
A pesar de la concienciación social respecto al daño solar en la piel, la protección del cabello sigue estando en un segundo plano. “Protegemos la piel, pero nos olvidamos del cabello”, señala Juandiegoteo. “Al igual que nos echamos crema con FPS 50, debemos también aplicar protector solar capilar para defender el cabello frente a rayos UVA/UVB, oxidación, salitre y cloro”. La recomendación profesional pasa por aplicar este tipo de productos siempre antes de la exposición solar, también en el entorno urbano, y reaplicarlo de forma constante si se pasan muchas horas al aire libre, en la playa o tras cada baño.
Las alteraciones de color más comunes
La falta de protección sumada a los elementos externos, provocan alteraciones de color en el cabello que varían en función del tono de la base. Según Juandiegoteo, una de las mutaciones más frecuentes ocurre en melenas castañas teñidas: “El cabello puede empezar a verse más cobrizo, rojizo o anaranjado porque el sol, el cloro y el agua del mar van desgastando los pigmentos artificiales del tinte. Lo que aparece es ese fondo oxidado que normalmente estaba neutralizado. La solución no pasa por volver a teñir sin más, sino por matizar correctamente el cabello en salón para neutralizar esos reflejos indeseados”.
En el caso de los cabellos rubios, el tono puede virar hacia reflejos verdosos. “El culpable es el sulfato de cobre presente en algunas piscinas, que se adhiere a la fibra capilar. Cuando el cabello está seco o deshidratado, ese efecto se multiplica. La mejor prevención es la hidratación intensiva y el protector capilar antes del baño”, advierte el estilista.
Las cuatro reglas de oro de Juandiegoteo
Para evitar el temido efecto de 'rubio pajizo' y mantener la elasticidad de la fibra capilar más allá del verano, el estilista propone cuatro pautas esenciales de cuidado diario:
Hidratación profunda. Utilizar acondicionador en cada lavado y aplicar una mascarilla intensiva una o dos veces por semana formulada con activos altamente nutritivos como la manteca de karité, el aloe vera o el aguacate.
Aclarado con agua dulce. Enjuagar siempre el cabello con agua corriente después de salir de la playa o la piscina para eliminar de forma inmediata los restos de cloro, salitre y depósitos minerales.
Descansar de las herramientas de calor. Reducir al máximo su uso, porque en verano el cabello agradece los secados al aire, las ondas naturales y los peinados relajados de textura orgánica.
Prohibido dormir con el pelo húmedo. Evitar acostarse antes de que la melena esté completamente seca porque el cabello húmedo es mucho más frágil, elástico y propenso a la rotura mecánica. Además, mantener la humedad durante horas puede favorecer desequilibrios microbiológicos en el cuero cabelludo.
“El truco para tener pelazo en septiembre no está en reparar mucho, sino en prevenir mejor”, concluye Juandiegoteo. “Un cabello sano en verano es un cabello protegido, hidratado y tratado con un poco más de mimo”.