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Según un experto maquillador solo se necesitan 4 brochas para conseguir en casa un maquillaje profesional

4 brochas para conseguir en casa un maquillaje profesional. Fotomontaje con imágenes de INSTAGRAM @davisfrancesdf y Cordon Press
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Un maquillaje profesional depende en gran medida de la destreza de quien lo hace, pero también de los productos y herramientas que se utilizan. Entre estas últimas, las brochas ocupan un lugar clave porque son las responsables de que la base se funda con la piel, de que los polvos se integren sin marcar textura o de que un ahumado resulte impecable.

No se trata de tener un estuche infinito ni de replicar el arsenal de un maquillador profesional, pero sí de contar con las adecuadas. En este sentido, el maquillador David Francés simplifica la tarea, pues según su criterio, bastan unas pocas brochas bien elegidas para conseguir un resultado impecable.

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Los distintos usos vienen definidos por la composición, la forma, la densidad y el tamaño de cada herramienta. La primera gran distinción se refiere al material y diferencia entre brochas de pelo natural y sintético, mientras que por su forma encontramos desde las planas o redondeadas hasta las biseladas, en abanico, en punta, ovaladas o tipo kabuki.

Más allá de la variedad, lo importante es entender para qué sirve cada una. Hoy, además, la evolución de las fibras sintéticas ha permitido desarrollar brochas de altísima calidad, cada vez más suaves, duraderas y respetuosas con la piel y también con el entorno, al no requerir pelo animal.

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Disponer de un buen kit y mantenerlo limpio y correctamente colocado, en un estuche o en vertical dentro de un vaso, es otro paso fundamental. No solo por una cuestión de orden, sino también de higiene, pues la acumulación de producto y bacterias puede afectar tanto al acabado del maquillaje como a la salud de la piel.

La gran diferencia entre las brochas de pelo natural y las de pelo sintético es que unas se utilizaban tradicionalmente para productos en polvo y las otras para texturas líquidas o en crema, aunque si son de calidad, ambas ofrecen muy buenos resultados.

Las brochas de pelo natural, generalmente de marta, poni o cabra, destacan por su suavidad y su capacidad para captar y difuminar el producto, por eso son especialmente adecuadas para aplicar sombras, polvos o colorete, ya que ayudan a depositar el pigmento de forma homogénea.

Las de pelo sintético, habitualmente fabricadas con nylon u otras fibras tecnológicas, son ideales para bases, correctores y productos en crema. Absorben menos producto, evitando que se desperdicie, y permiten que el maquillaje quede mejor integrado con la piel. Además, resultan más fáciles de limpiar gracias a su superficie lisa.

El kit básico según David Francés

Aunque el universo de brochas y pinceles es prácticamente infinito, David Francés apuesta por la simplicidad. Como él mismo asegura: “cuatro son las brochas que necesitas para hacer un maquillaje completo, otra cosa es que tú quieras tener más, pero con cuatro te basta”.

Las imprescindibles del maquillador son un pincel de escoba de pelo natural, un pincel delineador, una lengua de gato de pelo natural y una brocha gordita sesgada y blanda.

La escoba, también llamada “blender”, es un pincel hueco y de cerdas largas acabado en punta. Lo ideal es que sea de pelo natural y es perfecta para trabajar los ojos, especialmente para crear un efecto ahumado. “Es la adecuada para coger la sombra, quitar el exceso en la mano, y batir a círculos la sombra sobre la cuenca del ojo”.

El pincel delineador es cuadrado o biselado y resulta muy versátil, pues sirve tanto para crear el eyeliner, como para las cejas o incluso para perfilar los labios. Tal y como explica Francés, es el pincel adecuado “para coger sombra y hacer sobre la línea de las pestañas, tanto superior, como inferior, un ahumado delineado”. Este tipo de delineado resulta más elegante y natural que uno muy gráfico.

La tercera herramienta es la lengua de gato, una brocha plana de pelo suave, tamaño mediano y punta redonda, pensada para trabajar sombras en polvo. Según el maquillador, es perfecta para intensificar la mirada porque permite oscurecer la zona exterior de la cuenca del ojo cuando se quiere conseguir ese efecto de “rasgar el ojo, sin necesidad de recurrir al eyeliner o al rabillo”.

La última es una brocha, más gordita, biselada y de pelo natural, es la aliada perfecta para esculpir el rostro con productos en polvo. Su forma permite adaptarse al pómulo y difuminar el producto con naturalidad, por lo que es ideal tanto para aplicar colorete como polvos de sol.

¿Con qué herramienta se aplica la base de maquillaje?

La base de maquillaje se puede aplicar con esponja o incluso con las manos, una técnica cada vez más reivindicada por los expertos por su acabado natural. Sin embargo, quienes prefieren utilizar una brocha tienen dos grandes opciones: la brocha tipo mofeta y la lengua de gato.

La brocha mofeta es una de las más versátiles, porque permite trabajar tanto productos líquidos como en polvo gracias a su estructura de doble fibra: cerdas naturales en la base y sintéticas en la parte superior. Su forma circular y ligereza la convierten en la elección perfecta si buscas un acabado poco cubriente, con efecto piel real.

La lengua de gato es plana, tupida y de punta redondeada. Sus cerdas firmes permiten una aplicación más precisa y ofrecen mayor cobertura, por lo que es ideal para quienes buscan un acabado más uniforme o necesitan trabajar zonas concretas del rostro.

Replicar la técnica profesional

Más allá de la elección de las brochas, el verdadero secreto está en cómo se utilizan y si se quiere copiar la técnica de los maquilladores profesionales hay que apostar por movimientos suaves, difuminados progresivos y trabajar el producto en capas finas.

Otro hábito imprescindible es la limpieza. Lavar las brochas al menos una vez por semana con un jabón neutro o con limpiadores específicos no solo prolonga su vida útil, sino que garantiza un maquillaje más bonito y una piel más sana.