Jesús Serrano, divulgador y maquillador profesional: "Los mayores errores de maquillaje que te hacen parecer mayor y cómo corregirlos"

Un maquillaje mal ejecutado puede endurecer las facciones, apagar la piel y acentuar signos de envejecimiento
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El maquillaje tiene el poder de transformar un rostro, puede iluminarlo, realzar los rasgos y aportar un efecto buena cara inmediato, bien aplicado es incluso es capaz de restar años. Sin embargo, cuando se utiliza de forma incorrecta, ya sea por exceso o por defecto puede tener el efecto contrario y endurecer las facciones, apagar la piel y acentuar signos de envejecimiento que antes pasaban desapercibidos.
Para entender cuáles son los fallos más habituales y cómo corregirlos, recurrimos a Jesús Serrano, divulgador y maquillador profesional con más de 15 años de experiencia, que identifica los errores más comunes que envejecen el rostro y cómo evitarlos con pequeños gestos.
La base de maquillaje debe ser equilibrada
La base de maquillaje es el pilar de cualquier maquillaje, pero también uno de los productos más conflictivos. Elegir un tono incorrecto es uno de los errores más frecuentes porque una base demasiado oscura resta frescura y endurece los rasgos, mientras que una demasiado clara apaga el rostro y crea un efecto artificial.
A las complicaciones con el tono, se suma la textura y es que las bases excesivamente cubrientes tienden a crear un efecto máscara poco favorecedor y, además, marcan más las líneas de expresión a medida que la piel pierde hidratación durante el día.
La solución pasa por apostar por fórmulas ligeras, como las BB o CC creams, que unifican el tono sin sobrecargar la piel. “No se trata de cubrir todo, sino de aplicar producto solo donde es necesario”, explica Serrano. Preparar la piel previamente con una buena hidratante o incluso con un toque de iluminador estratégico ayuda a crear un efecto más jugoso y natural.
En cuanto a la aplicación, aunque los dedos pueden funcionar, el acabado mejora notablemente al difuminar con una esponja humedecida, que integra mejor el producto y evita acumulaciones.
Cuidado con los tonos de contorno y colorete
El contouring mal ejecutado puede endurecer el rostro y añadir años de forma instantánea. Uno de los errores más habituales es utilizar polvos bronceadores demasiado cálidos como contorno porque el resultado es un efecto anaranjado poco natural. El contorno debe tener un subtono frío, que imite la sombra natural del rostro y defina sin exagerar.
En cuanto al colorete, más allá de las tendencias, lo importante es respetar la colorimetría de la piel. Serrano lo resume así: los tonos rosados suaves, nude rosado y coral claro favorecen a pieles claras; los tonos melocotón, terracota o canela funcionan mejor en pieles medias; y los colores intensos como frutos rojos, ciruela o fucsia son ideales para pieles oscuras.
Un truco infalible para encontrar el tono perfecto consiste en presionar ligeramente la yema del dedo y fijarse en el color que adquiere la piel, ese suele ser el más favorecedor.
Pero no solo importa el color, también la técnica. Aplicar el colorete en la “manzanita” al sonreír es un gesto clásico, pero poco rejuvenecedor. Para un efecto lifting, lo ideal es colocarlo a partir de dos dedos de la nariz y difuminarlo hacia la sien, sin sobrepasar el extremo del ojo.
La aplicación de la máscara de pestañas
La máscara de pestañas puede abrir la mirada como ningún otro producto, pero también es fácil caer en errores que restan frescura. Uno de los más comunes es aplicarla mirando directamente al espejo. Esto hace que las pestañas se peguen entre sí y que el producto se concentre solo en medios y puntas, dejando la raíz sin definir.
La técnica correcta consiste en inclinar ligeramente la cabeza o colocar el espejo bajo la barbilla y mirar hacia abajo. De este modo, se consigue trabajar desde la raíz hasta las puntas, logrando una mayor longitud y separación. Elegir un gupillón de forma cónica también facilita una aplicación más precisa, especialmente en las pestañas más cortas del lagrimal.
Los labiales secos son el enemigo
Los labios son una de las zonas donde más se nota el paso del tiempo, por lo que elegir mal el producto puede añadir años de forma inmediata. Los labiales muy oscuros, así como los de acabado mate excesivamente secos tienden a marcar grietas, deshidratar y reducir visualmente el volumen.
La clave está en trabajar previamente el labio, es decir, exfoliar suavemente y aplicar un bálsamo hidratante antes del maquillaje para crear una base uniforme. En cuanto al acabado, una técnica sencilla que puede marcar la diferencia es perfilar los labios con un tono similar al del colorete, rellenarlos con el mismo lápiz y aplicar después un labial con un toque de brillo en el centro. Este gesto aporta dimensión y efecto volumen sin necesidad de productos adicionales.
Menos es más y mejor
Más allá de productos concretos, hay un error transversal que se repite y es el exceso, capas y capas de maquillaje no solo no mejoran el resultado, sino que acentúan texturas, líneas y falta de luminosidad. La tendencia actual y también la más rejuvenecedora apuesta por pieles ligeras, acabados naturales y técnicas que respeten la estructura del rostro.
