La doctora Cervantes, odontóloga, sobre las carillas: “El mal aliento aparece”

Dientes perfectos a simple vista: blancos y alineados, sin embargo, cuando te acercas, el mal olor espanta: tiene que ver con errores de diseño
Carmen Borrego, Cristiano Ronaldo y otros famosos que tuvieron su propia transformación poniéndose carillas dentales
MadridAna de Armas, Paula Echevarría y Margot Robbie, por poner algunos ejemplos, tienen una sonrisa perfecta gracias a sus carillas, sin embargo, si pasas tiempo en TikTok, seguro que te has topado con alguno de esos vídeos de humor: alguien cuenta que ha quedado con una persona con carillas y algo no cuadraba porque, aunque tenía unos dientes a simple vista perfectos, sufría mal aliento. Y la duda es ¿pueden las carillas provocar mal aliento? La respuesta no es tan simple como un sí o un no. Para aclararlo, hablamos con la doctora Eugenia Cervantes, odontóloga experta en estética dental. Y nos hace un pequeño ‘spoiler’: “no todo lo bonito es sano”. De hecho, Bad Bunny es de esos famosos que se arrepintió de hacerse un mal diseño de sonrisa.
https://www.tiktok.com/@jrhernandezof/video/7590208479596399883
Cuando el cepillado no es el problema
Cuando te topas con alguien con halitosis o tienes mucha confianza o no te atreves a decirle que, a pesar de que su sonrisa está blanca y sus dientes perfectamente alineados, necesita lavarse más los dientes. ¿O no acaba ese mal olor con el cepillado? Una de las mayores frustraciones de quienes llevan carillas y notan halitosis es que suelen cuidarse mucho la higiene. Aun así, el problema persiste. La explicación, según la doctora Cervantes, está en lo que no se ve a simple vista.
“El problema no siempre está en la higiene, sino en lo que no se ve. Si una carilla está mal adaptada o invade la encía, se crea un entorno perfecto para la inflamación y la acumulación bacteriana”. Y “el paciente puede cepillarse perfectamente, pero si el diseño no es correcto, el mal aliento aparece”.

Hay señales evidentes que alertan de que algo falla, como “encías enrojecidas, sangrado o sensibilidad·, tal y como señala la doctora. Pero también otras más sutiles que muchas personas terminan normalizando. “Dificultad para pasar el hilo dental, sensación de que la encía está ‘apretada’, cambios en el color de la encía, retracciones o una ligera molestia que no termina de desaparecer”, apostilla.
El problema es que esas pequeñas molestias se toleran durante meses o incluso años. Sin embargo, la experta lo deja claro: “La boca siempre avisa”. Un diseño de sonrisa bien planificado no molesta, no inflama y no genera mal olor. “Se integra de forma natural, se siente cómodo y respeta la salud bucal”.
Que nada estropee una sonrisa bonita
“El error más habitual es diseñar la sonrisa pensando solo en los dientes y no en la persona”, explica la doctora Cervantes. Es algo que ve a menudo en consulta: carillas muy blancas, muy alineadas, pero que no encajan con el rostro ni con la forma de hablar o sonreír del paciente.
“Cuando las carillas no respetan la forma del rostro, el movimiento de los labios o la salud de la encía, el resultado puede ser llamativo pero poco natural”. Y aquí lanza una idea clave que desmonta muchos clichés estéticos: “Una sonrisa bonita no es la más blanca ni la más perfecta, sino la que encaja contigo, saca tu esencia y se ve sana”.
Ese desequilibrio no solo afecta a lo visual. También tiene consecuencias más prácticas. “No, no todas las carillas son iguales”, aclara. El material, la técnica y la forma de colocarlas resultan decisivos. “Un mal ajuste o un acabado deficiente puede crear microespacios donde se acumulan bacterias, y eso acaba generando mal olor”. Por eso insiste tanto en la precisión y en trabajar con materiales de alta calidad.
Para evitar problemas estéticos y de aliento a largo plazo, la doctora Cervantes sugiere que hay unos mínimos que debería exigir cualquier paciente antes de hacerse carillas: “Un diagnóstico completo, un diseño previo que pueda ver y probar, y explicaciones claras”. Y, por supuesto, consultar con varios expertos porque un diseño de sonrisas es algo mucho más serio de lo que parece. “Las carillas no deberían ser una decisión rápida: una sonrisa bien hecha se planifica con tiempo”. Y se nota, incluso al hablar de cerca.
